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JUEVES 16.8.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.294 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. 12334 8 424499 000020 LIBRO DE VIAJES VISTO Y NO VISTO POR IGNACIO RUIZ- QUINTANO BANDERAS L El litoral de Malibú; debajo, Stacy Keibler disfruta del paraíso ABC Malibú, la playa de Hollywood Cameron Diaz, la Barbie Malibú se deja ver a lomos de una tabla de surf en sus costas MARÍA G. PICATOSTE LOS ÁNGELES H ace 100 años Malibú no era una ciudad, sino un gran rancho en la costa oeste de California. En sus playas no había surfistas ni bañistas. Había hombres armados y vigilantes a caballo que guardaban de los extraños los 43 kilómetros de costa que pertenecían a Frederick y May Rindge. Este acaudalado matrimonio de Massachusetts, enriquecido gracias al negocio del petróleo y la electricidad, adquirió el rancho en 1891 y lo mantuvo como propiedad privada hasta 1929. Entonces, Malibú comenzó a abrirse al mundo y el Estado de California a ganarle terreno a la finca de los Rindge. May Rindge, ya viuda, seguía manteniendo el control de toda la parcela que daba a la costa. Tras la Gran Depresión y la llegada de las estrecheces económicas, May decidió alquilar pequeñas parcelas de sus terrenos a algunos de sus amigos para que construyeran allí sus residencias de verano. Entre los que aprovecharon la oportunidad estaban varias estrellas de la era dorada de Hollywood como Gloria Swanson, Barbara Stanwyck o Ronald Coleman. Estos primeros colonos encontraron que la región casi virgen les ofrecía resguardo de los flashes y también de los curiosos al tiempo que les permitía Datos útiles Qué comer: en el embarcadero de Malibú. Es el lugar ideal para disfrutar de un pastel de cangrejo durante la puesta de sol. Para ver: la Casa Adamson, arte con azulejos de la fábrica Malibu Potteries. Dónde alojarse: en una de las suites con vistas al mar de la Malibu Beach Inn. El hotel tiene playa privada y una extensa colección de arte moderno. 22878 Pacific Coast Highway, Malibú. 00 1 (310) 456- 6444 http: www. malibubeachinn. com disfrutar de bellas dunas de arena dorada. Con ellos comenzó un éxodo de 50 kilómetros hacia el oeste desde la meca del cine que perdura hasta nuestros días. Entre los colonos -como se autodenominan entre ellos- más populares es- tán Barbra Streisand, Richard Gere, Sean Penn o Frank Sinatra. Fue en 1990 cuando el cantante se trasladó a la zona tras adquirir una propiedad de dos millones y medio de euros, una casa que luego demolió para construir una mansión más a su gusto. En la mayoría de los sitios que Sinatra se mudase al barrio sería una gran noticia. Pero no en Malibú publicó Los Angeles Times para recordarle a La Voz, quien por aquel entonces era recibido con pompa allá donde iba, que no era más especial que muchos de sus vecinos. La demanda es tal que muchas estrellas no se pueden permitir comprar una casa en la zona, por lo que se la alquilan a algunos de sus compañeros de mundillo. Entre los que han recurrido a este sistema está Leonardo DiCaprio, quien cuando no está disfrutando de su residencia en Malibú Colony la alquila por 122.000 euros al mes. En la actualidad, Malibú no es solo el lugar favorito de las celebrities de Hollywood para desconectar del bullicio que rodea sus vidas. También es la cuna de una comunidad de surfistas que empezó a disfrutar de sus olas a hurtadillas en los años 30 y que con el tiempo se convirtió en el epicentro de la innovación de este deporte acuático. Hoy, para disgusto de los que se quejan de la presencia de paparazzis y deleite de los cazadores de mitos, hay varias estrellas del cine que disfrutan tomando olas en sus costas. El comediante Adam Sandler o los actores Matthew McConaughey y Cameron Diaz- quien podría ser la encarnación de la Barbie Malibú- son algunos de los muchos que se dejan ver a lomos de una tabla en su costa. a prueba de que los toros son una fiesta culta es que la juventud Logse huye de ella como Drácula de los escapularios. Pero la procesión (que es decir la genética) va por dentro, y esa rama montaraz de la eterna picaresca española que es Bildu lo sabe. Y necesita prohibirlos, surfeando, eso sí, sobre la ola progre, muy animada con las boutades del viejo Ferlosio jugando a Tambor de un Bambi que ya cumplió los 70. Las víctimas del terrorismo explotan a sus muertos y los venden al kilo es una de esas boutades de conejo de nariz rosada. El sevillano Antonio Barrera ha salido en San Sebastián con una ikurriña por muleta, como salió en Barcelona con una senyera Contra Tejero, en Madrid, sacó Chocolate una muleta con un Viva la Constitución Y en el 36, en Sevilla, en corrida a beneficio de la ropa del soldado tiró Manolo Bienvenida de un Viva España en la muleta que acarreó el arresto de su familia en Madrid, luego rescatada con dinero por un catalán anónimo. País de gestos, España, incluidos los de Bildu con los toros, que en el caso de los presos degeneran en mueca. Estos presos suelen engordar en las huelgas de hambre me dice un buen conocedor de la picaresca etarra excepto Chaos, que se puso animalote esperando promesas de don Alfredo. Se ponen farrucos para intimidar al Gobierno. El periodismo progre hace palmas y parece que dice no, pero dice sí... y los presos le dan al atún y los calamares Isabel. Para huelgas de hambre, las de los Grapo. Y, entre tanta mueca, la sencillez antiferlosiana de Ángeles Pedraza sobre el cáncer del torturador de Ortega Lara (532 días en un agujero de 2 x 3 x 1,80) Yo también lucho contra el cáncer, pero no tengo a mi hija para cuidarme