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ABC JUEVES, 16 DE AGOSTO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 13 EXTERIOR UNA RAYA EN EL AGUA DARÍO VALCÁRCEL ¿PARA QUÉ GASTAR DINERO EN MARTE? La antena principal del Curiosity ha sido construida en dos compañías españolas, Sener y CASA- EADS UCHOS bárbaros consideran inútil invertir en Marte y olvidan que son ellos los que son verdaderamente inútiles. Rusia y China lo celebran mientras ponen un dedo en los labios, schhh, no comentar. Esta columna se limita a clamar contra la barbarie, mezclada, como casi siempre, con mala fe. La agencia federal para la investigación del espacio apenas cuesta al contribuyente americano un 0.5 por ciento del presupuesto. Gracias a la agencia la economía se ha fortalecido durante más de medio siglo: Internet por ejemplo no existiría sin el esfuerzo de la NASA. La perfección del aterrizaje del Curiosity sobre la superficie de Marte fue antecedida de siete minutos de máxima tensión seguidos de un estallido de alegría. Se había conseguido. Hay que invertir en Marte por dos razones: primero por la utilidad y la altísima rentabilidad de ese esfuerzo. Además, para demostrar una y otra vez la utilidad del saber abstracto. Del saber sin utilidad. Esto es lo que rechazan nuestros negacionistas, enfrentados al saber. La Unión Soviética hizo un primer esfuerzo en 1971. Vinieron luego cuatro expediciones de la NASA, en 1976, 1997, 2004 y 2008. Las dos últimas descubrieron la presencia de hielo y la posibilidad de que el agua líquida hubiera existido también: es decir, una de las condiciones básicas de la vida. M Marte merece el esfuerzo, no solo de los norteamericanos. Las aportaciones japonesas, chinas y rusas han sido notables. También las europeas. Pero conviene recordar lo evidente, lo que los bárbaros no quieren admitir: el éxito del Curiosity se debe al talento inventivo, la capacidad práctica y la madurez de la organización de la agencia americana. Sin esas tres cualidades, entrelazadas entre sí casi hasta la fusión, no se hubiera podido imaginar el aterrizaje del 6 de agosto. Gracias a esa fusión el sistema solar es hoy observable, explorable por los sabios del planeta Tierra. El robot, de apenas una tonelada, examinará, entre otros otros fenómenos nuevos, composiciones químicas y reacciones físicas que abrirán el camino a una realidad del todo desconocida. El sistema solar podrá ser modestamente estudiado y en parte desentrañado. Por eso hay algo que no se entiende en la brutalidad de los enemigos de la investigación del Curiosity. Los gobiernos que investigan deben ser capaces de luchar contra el hambre y la enfermedad sin abandonar la investigación de Marte, parte esencial de su trabajo. El Curiosity ha supuesto un tenacidad incalculable, desplegada bajo presión, durante años. Charles Bolden, director de la NASA, no ahorró un elogio a su país y a la sociedad mundial al reconocer la hazaña, llevada a cabo por un equipo de científicos e ingenieros de todo el mundo dirigidos por los extraordinarios hombres y mujeres de la NASA y del Jet Propulsion Laboratory de California Después de navegar durante ocho meses, de noviembre de 2011 a agosto de 2012, fue asombroso el modo calmado, tranquilo, con que el robot se posó sus mil kilos sobre el suelo de Marte. Meses antes, el director del proyecto reunió a sus colaboradores para felicitarles por la colección de instrumentos de análisis expuestos en dos estancias del laboratorio californiano. Ahora es necesario reducir todo esto al tamaño de un tetrabrik Esa proeza costó meses y una ampliación del presupuesto del proyecto de 1.600 a 2.500 millones de dólares. Pero también se hizo: el tetrabrik está hoy en Marte. La estación de seguimiento espacial de Robledo de Chavela, cerca de Madrid, ha sido una de las tres que han transmitido el aterrizaje del Curiosity, cuya antena principal se ha construido en los talleres de dos empresas españolas, Sener y CASA- EADS. IGNACIO CAMACHO TIEMPO DE AVENTURAS El clima antipolítico hace florecer el aventurerismo demagógico. Conde, Gordillo o Garzón pueden ser los caudillos del desencanto L MÁXIMO A última vez que un exconvicto fundó un partido político en España la cosa acabó en un latrocinio generalizado. Jesús Gil convirtió Marbella en una cleptocracia respaldado por cuatro entusiastas mayorías absolutas, que hubiesen sido más de no intervenir a tiempo la justicia. El cansancio ante la política convencional provoca la aparición de outsiders cuya apariencia seductora suele ocultar el virus del populismo y la demagogia. Por lo general irrumpen, como Ruiz Mateos, como ruidosas minorías receptoras de un voto del desencanto pero el gilismo representa el precedente de lo que sucede cuando alcanzan a convertirse en fuerza de gobierno. Mario Conde, otro expresidiario célebre, tiene el perfil exacto de ese aventurerismo capaz de aprovechar el creciente sentimiento antipolítico de la opinión pública. Inteligente, carismático, popular, sinuoso y audaz, lleva años trabajando las condiciones del salto a escena que ya ha anunciado. Su pasado de banquero no constituye un hándicap en estos tiempos tan poco gratos para el sector de las finanzas porque si bien es cierto que fue presidente de un banco no lo es menos que según el relato judicial de hechos probados aprovechó su posición preminente para desvalijarlo a conciencia. Quien roba a un ladrón, etcétera; Conde tiene el currículum perfecto para convertirse en un candidato antisistema. Y es un hecho constatable que el electorado español se muestra condescendiente con la delincuencia política: los resultados de Valencia y Andalucía construyen mayorías absolutorias de los corruptos amparados en las siglas clásicas. El deterioro del partidismo tradicional parece abrir la puerta ahora a oportunistas de variado pelaje. El clima de decepción sociológica augura un porvenir a los discursos demagógicos que no necesitan elaborar propuestas responsables y pueden moverse en la radicalidad teórica. El éxito del confuso transversalismo de Rosa Díez y del rústico agrocomunismo de Cayo Lara representa una tentación para arrojadas ambiciones individuales aupadas sobre premisas simplistas; el propio Sánchez Gordillo acaba de demostrar que hay cancha popular para cualquier efectismo de brocha gorda. Conde es el espejo cóncavo del caudillo de Marinaleda, que una vez le ocupó una finca; se entendieron tomando unos bocatas y unos tintos como dos viejos conocidos acostumbrados a acampar en las fronteras del sistema. También anda por ahí Garzón a la espera de que le levanten una plataforma a la altura de su ego. Si cuajan estas aventuras las próximas elecciones pueden ser curiosas: una especie de concurso de proscritos capaces de exhibir como mérito el quebrantamiento de la ley. Sus esperanzas residen en el pesimismo social de una ciudadanía literalmente desmoralizada. Es propio de las sociedades enfermas reinsertar como próceres a quienes desafían sus reglas.