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ABC MARTES, 7 DE AGOSTO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 13 MONTECASSINO UNA RAYA EN EL AGUA HERMANN LA GRAN OPORTUNIDAD Tenemos que convertir nuestra ruinosa situación en un proyecto esperanzador que movilice a la sociedad española E L presidente Barack Obama no ha llamado al presidente del Gobierno español para hablar del Curiosity Aunque ese juguete maravilloso nos haya deparado la noticia más gratificante de la semana. Por lo menos para los ciudadanos de países con expectativas tan sobrias como las nuestras en los Juegos Olímpicos. Tampoco vayan a creer que el presidente Obama ha desarrollado un repentino interés por nosotros. Que le atormenta especialmente nuestro paro o nuestras cuentas. No, en realidad le preocupan, como es lógico, su paro y sus cuentas. Pero ante todo le preocupa ahora su reelección dentro de tres meses. Y su campaña, que comienza con toda su virulencia en cuanto termine esta pausa estival en el negociado. Es cierto que Mitt Romney le está abriendo, con su querencia por las torpezas dentro y fuera del país, muchos flancos al presidente para su campaña. Y que cuando él, un absoluto vendaval en campaña, entre en ella en serio es muy probable que la hoy muy escasa diferencia se amplíe rápidamente. Pero ese éxito sólo es posible si no se produce ninguna de dos grandes interferencias exteriores que amenazan en estos meses. Son el conflicto abierto contra Irán, es decir una guerra, provocada por quien fuera. Y un desastre económico europeo, causado previsiblemente por España, que tendría de inmediato graves efectos sobre la fragilísima economía norteamericana. Sin estos dos supuestos, Obama parece poder te- ner una seguridad razonable de que renovará mandato. De ahí lo extraordinario de la situación actual y de llamadas tan inauditas como la que recibió ayer Mariano Rajoy del presidente norteamericano. Nuestro protagonismo indeseable e indeseado es global. Cualquier chistoso diría que desde Felipe II no hemos vuelto a interesar tanto como hoy. Todos los ojos puestos en nosotros. Pero hay cosas que están por fin más claras que nunca. Tenemos que salvarnos de un revés de dimensiones históricas que nos lanzaría hacia atrás en el desarrollo y en el bienestar en varias décadas. Tenemos que convertir nuestra ruinosa situación en un proyecto esperanzador que movilice, confiera energías y aguante a la sociedad española. Se han acabado los sueños de que recibiríamos financiación para hacer las cosas a nuestra manera y sin mayores condiciones. Y esperemos se hayan acabado los sueños de nuestro presidente, en esto muy mal asesorado, de buscar concesiones amenazando con una catástrofe general. También se ha demostrado la inutilidad de buscar cabezas de turco de cara a la opinión pública interna, un día Merkel, otro Draghi. Ahora el Gobierno tiene la oportunidad de acordar una fórmula de apoyo a la deuda, llámenlo rescate, que no hará ya mucho más dramáticas las condiciones de recorte y austeridad. Que nos garantizará estabilidad financiera. Y que podría ayudar a unas reformas absolutamente imprescindibles para sacar al Estado de su actual situación de evidente inviabilidad. Eso es lo que le están recomendando ahora todos a Rajoy. Y no hay que ser Rappel para saber que la llamada de Obama va por ahí. La sociedad española está dispuesta a asumir que esta crisis sólo se superará con una reforma profunda del Estado. Vinculada con este proyecto de estabilización y modernización debe ser el proyecto esperanzador que necesita. Con el apoyo pleno y unánime de la Unión Europea, entusiasta por parte de Alemania y Francia, el genuino aliento de Obama y la creciente presión de la opinión pública a favor, Rajoy tiene una oportunidad única para entrar en la historia poniendo fin a los graves desvaríos en el desarrollo de nuestra Constitución. Rajoy, su gobierno y la oposición han de abandonar toda esperanza de poder sobrevivir con el actual cambalache autonómico. La viabilidad de España exige su fin. IGNACIO CAMACHO EUSKONAZIS Txakurra es un término nazi. Expresa una carga de odio que deshumaniza al adversario como paso previo de su eliminación física UERON los socialistas vascos los que durante los años de plomo acuñaron el término de euskonazis para referirse al conglomerado batasuno- etarra. No era un mal hallazgo porque expresaba con claridad el concepto de exclusión étnica que contiene el proyecto radical abertzale, aunque eludía de manera consciente su inspiración ultracomunista. Eran otros tiempos, en todo caso, antes del proceso de zapateril y de que Txusito Eguiguren, Odón Elorza et altri descubriesen que los miembros del brazo político terrorista eran en realidad pacifistas algo trastornados, buenos chicos en el fondo, colegas de izquierda con los que se podía tomar café y hasta llegado el caso gobernar juntos si renunciaban, como quien deja de fumar, al feo vicio de liquidar al adversario. Luego el Tribunal Constitucional vendría a darles grosso modo la razón en una sentencia- -fallo en su sentido más literal- -que legalizó al primer partido nacionalsocialista de España. Txakurra es también un término nazi. Significa perro y expresa una carga de odio que deshumaniza al antagonista como paso previo de su eliminación física. Al utilizarlo en una de sus conversaciones carcelarias- -reveladas por ABC- -para referirse a los agentes de seguridad y a sus putas familias Arnaldo Otegi muestra al mismo tiempo la naturaleza miserable de su personalidad y el carácter totalitario, excluyente, de sus objetivos políticos. La cosa no pasaría de un siniestro retrato moral del personaje- -un vulgar etarra en comisión de servicio- -si no fuese porque los guardias en cuestión, y sus mujeres e hijos, han sufrido con larga, recurrente y sañuda pertinacia la persecución violenta decretada por la banda y sus cómplices como parte de un preciso plan de exterminio. Un designio destinado a provocar la socialización del miedo, a extender la coacción como instrumento de dominancia. Lo que revela la frasecita del presunto Mandela vasco es que ese proyecto de dictadura identitaria sigue en marcha más allá de treguas y desistimientos; nada ha cambiado en la estructura moral de los batasunos después de su acceso a las instituciones y su ambigua renuncia a la violencia armada. La intención rupturista está intacta, y con ella el propósito de arrinconar al disidente estigmatizándolo como enemigo en un proceso de limpieza étnica. Al proponer, como líder en la sombra- -literalmente- -del núcleo tardoetarra, una estrategia frentista contra la recuperación de los derechos de los exiliados vascos, Otegi ha emplazado al Partido Socialista a una respuesta sin posibles elusiones. Un no al voto de la diáspora, en la que tantos militantes de la izquierda se vieron arrastrados, supondría un sí de facto a esa coalición anticonstitucionalista que sugiere a la desesperada el vicario mayor de la banda. Con los euskonazis o contra ellos: un buen dilema para el ex ministro de los txakurras Pérez Rubalcaba. F MÁXIMO