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ABC MARTES, 7 DE AGOSTO DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 Los científicos de la NASA celebran en Pasadena la llegada del Curiosity a Marte La superficie de Marte, fotografiada por las cámaras del Curiosity REUTERS Misión espacial a Marte El cielo puede esperar JESÚS LILLO Junto a viejas glorias de Star Trek y Perdidos en el espacio invitadas por la NASA, el propio Obama se reservó un papel en la función del Curiosity Estoy entero y a salvo dijo el robot, programado para agradar. Estados Unidos ha hecho historia respondió el presidente norteamericano, que ha fijado en los años treinta del corriente la meta de enviar una misión tripulada a Marte, de donde nunca volverá el engendro que desde ayer recorre su superficie en soledad vigilada. A la sombra económica de China y al mando de un Ejército cuya retirada del campo de batalla es hoy su mayor avance militar, Estados Unidos recupera unas formas mitológicas, ahora impulsadas por Obama, que desvían y trasladan al espacio la inquietud por conocer un mundo que, sin que se le quede pequeño, comienza a apretarle en el cuello. No habrá que esperar veinte años, sin embargo, para que el hombre llegue a Marte, porque la Curiosity son las piernas de Pistorius que desde la madrugada de ayer le permiten correr por la pista roja del planeta de enfrente. Pisamos Marte para colgarnos una medalla y dejar atrás un mundo que, lleno de gente, ancho y ajeno, hemos sido incapaces de prever y controlar. Antes de mirar al cielo de la mitología y calzarse las prótesis de pisar dioses, merece la pena darse una vuelta por aquí y comprobar el fracaso de una misión de reconocimiento que revela la naturaleza genuinamente humana de quien rastrea la vida en Marte mientras la muerte, en sus más variadas y novedosas presentaciones, le busca las vueltas en su propia casa. SOCIEDAD