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LUNES 6.8.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.282 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. 12321 8 424499 000020 LIBRO DE VIAJES A MI MANERA POR BEATRIZ MANJÓN HOUSEBAND H Sobre estas líneas, una imagen del muelle de Luanco MARIETA Luanco, sol del Norte Antaño puerto ballenero, este pueblo asturiano tiene el corazón vibrante y la cara curtida por el agua y la sal JAIME GONZÁLEZ LUANCO L a ortodoxia me obliga a situar Luanco en el mapa: villa asturiana, antaño puerto ballenero, capital del concejo de Gozón, a pocos kilómetros del Cabo de Peñas. Estas son sus coordenadas, pero el GPS de su coche no le indicará lo esencial: que es el pueblo que llevo cosido en el alma como una postal de carne y hueso. A partir de esta declaración, todo lo que escriba de Luanco les parecerá subjetivo. Puede ser, pero el afecto no me impedirá dibujárselo exactamente cómo es: mucho más que el clásico lugar de veraneo, no solo por respeto a sus más de cinco mil habitantes (multipliquen esa cifra por diez, al menos, entre julio y agosto) sino porque sería injusto reducirlo a una época del año. ¿Cómo es Luanco? Imaginen un rectángulo rodeado de verde y azul- -hierba y mar- aunque el desarrollo haya impuesto la ley del ladrillo en lo que antes eran bosques de castaños y eucaliptos, un pecado mortal que vamos perdonando con el paso de los años. Resulta muy conveniente entrar en Luanco por la vieja carretera que recorre la costa. Si tiene tiempo, venga desde Candás: tras una curva cerrada, Luanco emergerá del mar y sus ojos agradecerán mi consejo. Y podrá divi- sar el cuerpo tendido de Luanco, desparramado a lo largo de su hermosa anatomía: los pies serían La Ribera (en cuya playa- -en el pueblo hay dos- -se celebra cada año un torneo de tenis que ha adquirido notable relevancia por lo inédito que resulta levantar una pista sobre la arena del mar) y la cabeza, dignísima, la iglesia de Santa María, El Cabildo construida en el rincón más excelso de esta villa marinera. El cuerpo tendido de Luanco- -visto desde Samarincha- -tiene la nostálgica belleza de esos pueblos que tienen la cara curtida por el agua y la sal. Recorrerlo es adentrarse en su historia: un paseo por la épica de los viejos hombres de mar. La Torre del Reloj, el muelle y, al fondo, la iglesia, un trayecto para entender el alma de lo que fue Luanco y para descubrir lo que es hoy este pueblo que ha sabido rentabilizar su viejo corazón para adaptarse a los Datos útiles Dónde comer: Restaurantes Guernica, en la entrada del muelle. Tel: 985880410; Casa Néstor. Tel: 985880315; La Marina. Tel: 985883230 Qué ver: Iglesia de Santa María y Museo Marítimo de Asturias, calle Gijón, 6. Dónde dormir: Hotel La Plaza Tel: 985880879 Para estar: Bar El Puerto Tel: 985880001 nuevos tiempos. El puerto deportivo es la última expresión de un cambio que se nota en la piel, pues la peatonización de un gran número de calles ha permitido romper los muros que separaban su parte más antigua de esa otra zona surgida con el desarrollo urbanístico de los años 70: el Luanco abigarrado de bares y comercios. Ya no hay ballenas en Luanco- -nos queda la leyenda- ni se vende el bonito por las calles, ni te dejan la leche recién ordeñada en el portal, pero ahora los veranos se llenan de música- -cada viernes una actuación nocturna frente a la Torre del Reloj- -y bullicio, que alcanza su máxima expresión la madrugada del 15 de agosto, cuando Luanco estalla en un inmenso baile y se disfraza en masa. Se come bien en este pueblo al que los estómagos más exigentes le estarán eternamente agradecidos. En realidad, Luanco debe ostentar el récord mundial de bares por metro cuadrado; al caer la tarde, su imagen aérea capta una procesión de pandillas recorriendo sus calles y puntos estratégicos: en el bar El Puerto y en el de la cuesta del muelle se citan los más talluditos, padres que controlan a los niños de reojo para que las criaturas no se desmanden en exceso. El ritual tiene una cadencia circular: casi siempre es lo mismo, pero la vida en verano- -en tierra o mar adentro- -es un antídoto contra el aburrimiento, un bálsamo reparador que se nota en el rostro de la gente. Tanto que, al llegar septiembre, los suspiros por la vuelta al trabajo golpean en los muros de las calles en señal de penitencia. Más de uno entra en depresión. Les recomiendo no mirar atrás, porque dejar Luanco (verlo alejarse por el retrovisor) es un pellizco en el alma. ay estudios que revelan que la vida sexual de la pareja mejora cuando el hombre es el amo de casa. Y ustedes dirán que no tienen el ánimo para teorías ni prácticas sadomasoquistas, ni aunque les chuten en vena la trilogía de Cincuenta sombras de Grey Entiendo que los investigadores se refieren a que llegar al hogar, después de trabajar, y encontrárselo más limpio que el del mayordomo aquél, ver que no sólo el algodón no engaña, dar un beso a las fieras convenientemente amaestradas y gozar de una suculenta cena con la mesa dispuesta. Es como para que a una no le vuelva a doler la cabeza y se atreva no sólo con el salto del tigre sino con el del zoológico al completo. Es la cara amable de una cruda realidad que está mandando a casa, por la puerta de servicio, a muchos hombres que creían que podrían desfilar toda la vida con la banda de cabeza de familia. Pasó en Argentina con el corralito y pasará cada vez más en nuestro país en aquellas familias donde ella sea la que consiga sobrevivir a los embistes de ese miura que es el desempleo, aunque para ello tenga que olvidarse de sus metas y de su cualificación. ¿Les suena? Soy consciente de que el término houseband vapuleará el ego de algunos varones, pero pueden consolarse aplicándose aquella máxima de Schopenhauer de que lo bueno de lo malo es que no es lo peor Es poco probable que una mujer llegue a casa y encienda la tele sin mediar palabra, que ponga los pies encima de lo que se ha limpiado, que proteste si la comida está salada o que pretenda, después de hacer zapping por todos los canales, que su pareja se le aparezca, cual modelo de Teletienda, con lo último en elevadores de glúteo. Sencillamente porque la empatía tiene nombre de mujer.