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82 ABCdelVERANOMUERE CHAVELA VARGAS LUNES, 6 DE AGOSTO DE 2012 abc. es estilo ABC Inolvidable Chavela FIRMA FOTO FIRMA FOTO Con María Dolores Pradera Las artistas compartieron escenario en muchas ocasiones Arropada por todos. Chavela Vargas, durante una de sus actuaciones en Valencia con Joaquín Sabina, Lucrecia, Rancapino y Víctor Manuel Se murió de vivir La mestiza ardiente de lengua libre como la llamó Joaquín Sabina, no dejó nada pendiente en el tintero de su vida mente con Isabel Preysler en una de aquellas fiestas madrileñas en casa de Elena Benarroch. ¿De qué narices estarán hablando? se preguntaba el escritor Colm Tóibín al verlas juntas de plática. Una versión hispana del almuerzo entre Marilyn Monroe e Isak Dinesen que organizó Carson McCullers. El alcohol retiró a Chavela Yo era muy borracha El trago no acabó con ella pero le forjó la leyenda negra. En los 50 había prescindido del mariachi, quitando a las rancheras el aire festivo y mostrando al desnudo su profunda desolación, según Carlos Monsiváis. También llevó el blues a su vida pero volvió a la normalidad y a descubrir los amaneceres Hace nada, en la Residencia de Estudiantes, le preguntaron dónde había estado, qué había hecho ese tiempo. ¿Quién sabe? No me acuerdo Tampoco se acordaba de por qué volvió. Cuando hube muerto fui a España a resucitar reconoció. Abril de 1993, Sala Caracol de Madrid. Llevaba 13 años perdida en resacas y de pronto todo el mundo quería verla. Viva tú le gritó un día Rocío Jurado. Recorrió España y los principales teatros. Con un tenderete de jorongos en el escenario, salía, golpeaba la guitarra, decía (más que cantar) Ponme la mano aquí, Macorina y la gente rugía. Aquella señora diminuta de voz desgarrada había adquirido la categoría de diosa con poncho y artista de culto. El padrino Pedro Almodóvar también hizo lo suyo en la recuperación y descubrimiento para muchos jóvenes de la legendaria figura. Luz de luna en la voz de Chavela es de lo mejorcito de Kika El último trago la canción de José Alfredo, también brilla, ROSA BELMONTE Pelo corto, pantalón negro y chaquetón negro abotonado hasta arriba. Chavela Vargas debía de ser como Mercedes McCambridge en Sed de mal También llevaba pistola, que lucía al cinto porque hacía bonito. Aunque algún tiro dio, no disparó en el velorio de José Alfredo Jiménez, que se murió de beber en 1973 (ella ha conseguido morirse de vivir) Llegó Chavela así vestida pasada la medianoche, abrazó a la viuda, se dirigió al ataúd, se desparramó y empezó a cantar. Se sacó una botella de tequila y empezó a beber. Tenía canciones de sobra, dolor por el amigo que la había hecho cantante y otra botella en el bolsillo. Así estuvo horas, hasta que se incorporó y se marchó tan sola como había llegado. Lo contó Manuel ArroyoStephens, el editor de Turner, que la redescubrió en El Hábito de Coyoacán (revivió a los 71, como Coco Chanel) y fue el artífice de que Chavela volviera a España en los 90. Había desaparecido a finales de los 70 y en los 80 no se supo de ella. Hasta pensaron que se había muerto. Antes había tenido otra vida. Su primer disco se grabó en 1961 pero en 1957 brillaba en el Champagne Room de La Perla, en Acapulco. Allí iban las estrellas de Hollywood y Chavela acabó cantando en la boda mexicana de Elizabeth Taylor y Mike Todd. Asistieron Eddie Fisher y Debbie Reynolds (que no sabía entonces que Taylor se la iba a hacer) y también Cantinflas. En aquella época conocería a Grace Kelly. Me la imagino con ella como posterior- Pie de foto FIRMA FOTO