Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 OPINIÓN LA FONTANA DE ORO PUEBLA LUNES, 6 DE AGOSTO DE 2012 abc. es opinion ABC FÉLIX MADERO DE HOMBRES Y HÉROES Tiendo a entender a Rajoy, pero algún asesor a haría bien en decirle que las hojas del calendario ya no las quita Zapatero V ERÁN, no hay cosa más triste para alguien que escribe que repetirse. Cree uno que le pasa como al resto de mis compañeros, verdaderos odiseos de una columna que nunca termina de llegar y que no nos dará plena satisfacción. Sabe uno que el día que sienta la sensación de que lo que escribe ya estaba escrito por la misma mano entonces será mejor irse a otra parte con los trastos de matar, de entender o de suavizar la actualidad, que de todo hace uno cuando se pone en el lugar del otro. Ahora llaman a eso empatía. O quizá lo nombraron siempre así y yo no lo sabía, qué más da. Ustedes han de creerme si les digo que en este mes aparatoso en el que la crisis ha puesto color al mar se hace lo indecible por huir de los grandes nombres de la actualidad. Mireia Belmonte ya está muy escrita, tanto que eso de que ha nacido una estrella lo he leído en tres periódicos distintos. Imagino la risa floja de su madre leyendo titulares. Siria, ese otro argumento de la actualidad que me obliga a pasar página mientras tomo un Verdejo frente al Mediterráneo, es guión que me molesta y asusta, y en consecuencia me ofende tanto como la cobardía que me incapacita para leer la última carnicería de El Assad en Alepo. Merkel, Monti, Draghi, qué cansancio. Y Rajoy, pobre Rajoy. No, no es que sea poco relato para el verano, es que agota la retahíla de que estamos como estamos porque otros nos dejaron como nos dejaron. De verdad, tiendo a entender a Rajoy, pero algún asesor a haría bien en decirle que las hojas del calendario ya no las quita Zapatero. Huyo pues de la pura contemplación de las cosas, y busco refugio en sucesos que me dejan en silencio, sin palabras ni respuestas. Qué pequeños los hombres que sólo tenemos preguntas que encuentro con dificultad en los diarios. No sé quién es el culpable de que cueste tanto reconocer las verdaderas historias. Por ejemplo el desconcertante final de dos pilotos de avioneta. En la medianoche del miércoles Daniel, 35 años, y Alejandro, 32, recibieron el encargo de ir a Avilés, recoger a un equipo médico y de allí a Oporto, donde esperaba un corazón que horas más tarde fue trasplantado con éxito en Oviedo. El trabajo lo hicieron bien, lo único que hicieron mal es volver a casa. La avioneta se estampó en un monte de la parroquia de Carballal, cerca del aeropuerto de Lavacolla. Entonces le dije a mi hijo adolescente que leyera la noticia y me dijera qué le parecía. Dos vidas por una, observó. No supe qué pensar, salvo que esa era la verdad. Y que hay días en que es mejor no preguntar según qué cosas. O quizá sí: ¿Alguien tiene una explicación de por qué ha ocurrido esto? Y si la tiene, ¿la puede explicar? Y si la puede explicar, ¿la podremos entender? ¿A que escuchan como yo el sonido del silencio? POSTALES JOSÉ MARÍA CARRASCAL POLÍTICA Y DEPORTE Los resultados de nuestros atletas en Londres están resultando muy de acuerdo con la atmósfera que reina en España STÁ repercutiendo el ánimo- -o falta de él- -en el rendimiento de nuestros atletas en los Juegos Olímpicos de Londres? No me extrañaría, dada la importancia del factor psicológico en todos los terrenos, el económico incluido, donde la menor duda se traduce en un batacazo de la Bolsa, y está demostrado que cualquier contrariedad familiar afecta a la muñeca o al pie de un jugador. Pero ¿puede trasladarse el desánimo colectivo al personal de un atleta? Pienso que sí, aunque admito que puedo equivocarme. Lo indudable es que el rendimiento de nuestros representantes en Londres está siendo muy inferior al esperado y puede ya vaticinarse que vamos a quedar más atrás en el medallero que otras veces, incluso contando con un factor que, como tantos otros, no contábamos: la subida general de los participantes, con naciones pequeñas capaces de dar un susto a las grandes, que se han visto y deseado para ganar, como le ocurrió a Brasil con Honduras en fútbol o a Estados Unidos con Lituania en baloncesto. Aunque lo nuestro es más grave, pues terminamos perdiendo. Sin que valgan las excusas habituales, los árbitros, los tiros al poste, la pelota que no quería entrar, la mala suerte. Si la pelota no quería en- ¿E trar fue por no haber sido tirada con la debida precisión y la suerte hay que ganársela. ¿A qué fue debido? Pau Gasol nos dio la explicación al perder con Rusia tras haber empezado por delante: Si queremos ganar, tenemos que mejorar, sobre todo mentalmente Se nota en los atletas españoles un cierto desánimo, una tendencia a conservar la ventaja una vez adquirida, en lugar de intentar aumentarla, algo que suele terminar pasándoles factura. Pero que corresponde exactamente al ánimo que reina en el país: todo el mundo quiere conservar lo que tiene, el sueldo, el puesto de trabajo, la jubilación, las vacaciones, las subvenciones, afán muy legítimo si no fuera porque la situación general española no es sostenible. Y no es sostenible por ser producto de una burbuja que ha estallado, dejándonos sin suelo bajo los pies. No me estoy refiriendo a la burbuja inmobiliaria, sino a la de un Estado de Bienestar que no corresponde a la riqueza general del país, sino a sus deudas. Alimentada por una clase política que nos ha llevado a esta situación con sus mentiras y por un entramado financiero en el que hay más trampas que dinero en efectivo. Los disgustos que nos estamos llevando cada día desde pistas, estadios, y otras instalaciones deportivas de Londres corren paralelos a los que recibimos de aquella Bolsa. Algo que aumenta el valor de las pocas alegrías que recibimos, y espero aún recibamos. Empezando por las que nos ha dado Mireia Belmonte, una joven catalana que no se desanimó con el tropiezo del primer día para terminar colándose en la elite de la natación mundial, tremendamente disputada. Y lo ha hecho a base de esfuerzo, de perseverancia, de sacrificio. Venciendo, desde que se metió a los cuatro años en una piscina, a la escoliosis, al asma, a las alergias, a la tendencia hacia el camino fácil y el mínimo esfuerzo que reina en España. Es lo que le ha llevado por dos veces al podio en Londres. Pues en las olimpiadas, a diferencia de aquí, no hay atajos, ni amiguismos, ni enchufes. Hay sólo la victoria sobre uno mismo y sobre los demás. Que es precisamente lo que nos falta.