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SÁBADO 4.8.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.282 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. LIBRO DE VIAJES VISTO Y NO VISTO POR IGNACIO RUIZ QUINTANO RADARES C Umberto Eco se inspiró en el Beato de Liébana para El nombre de la rosa debajo, el gran Enrique Herreros ABC Fuente Dé, lejos del ruido El apacible valle de Liébana nos aísla de la prima de riesgo y el ajetreo de la multitud dorniz excelente cineasta, promotor, dibujante pero, sobre todo, alpinista, Enrique Herreros. Potes, con la Torre del Infantado, sus calles envueltas en el misterio de una historia legendaria, es sólo el aperitivo que uno degusta antes de emprender el viaje hasta el infinito: Fuente Dé, el circo del glacial, Peña Remoña, la fuente, el origen, el nacimiento del río Deva, el río de los salmones y el que delimita en su desembocadura, allá por Unquera, donde las corbatas las comunidades de Asturias y Cantabria. Qué lugar Liébana. Nadie puede pasar por el descomunal desfiladero de la Hermida, acceso enigmático, poderoso, extraño y cautivador- -ya escribió Pérez Galdós: Llaman a esto garganta; debiera llamársele el esófago de la Hermida, porque al pasarlo se siente uno tragado por la tierra -sin parar en la pequeña y conmovedora iglesia de Santa María de Beleña. Nada menos que uno de los orígenes del románico, con su perfil mozárabe, y el tejo plantado allí hace más de mil años. Sí, el tejo de los mil años. Pero, una vez paseado por Potes, cuando uno emprende el viaje hacia Fuente Dé, destino de todos los destinos, una parada en Santo Toribio de Liébana es algo más que eso, es una peregrinación. Umberto Eco se inspiró en el Beato de Liébana, surgido en estos parajes, para escribir El nombre de la Rosa y el recinto respira la gracia de buscar entre sus recoletos rincones la acogedora sombra de Guillermo de Baskerville. Menudo lugar, Liébana; menudo sueño, Fuente Dé. FERNANDO R. LAFUENTE C uando al espléndido actor que es Harvey Keitel en una entrevista en The New York Times le preguntaron cuál es su anhelo de vida, respondió, sin mácula de duda: Convertirme en anónimo e invisible para poder pasear por Brooklyn Bueno, Harvey, querido, no hace falta irse a Nueva York, en el valle de Liébana aún es posible, incluso en el tórrido y largo agosto, convertirse en anónimo, invisible y, además, feliz, lejos del mundanal ruido. Perderse entre prados, valles, peñas y remontes ajeno a la prima de riesgo y al riesgo de cualquier prima. No hay excusas. Quien, de verdad, desea decir a este tumulto de ruidos y tertulias adiós a todo esto tiene un lugar que le espera: Fuente Dé en Cantabria (para uno que su primer veraneo fue, a los seis meses de nacer, en La Maruca, en la casa, frente a la playa, de sus abuelos paternos, siempre Cantabria será Santander) en el centro del Parque Nacional de Picos de Europa. La capital de la comarca es Potes, una población montañera en la que está enterrado uno de los creadores de La Co- Datos útiles Qué comer: Restaurante (y Hotel) del Oso. Cosgaya. Teléfono 942 733018. El más grandioso cocido lebaniego. Para ver: Subir en el teleférico de Fuente Dé y desde allí la deslumbrante caminata hasta el Refugio de Áliva. Otra, desde Espinama hasta el Refugio por los Invernales de Igüedri. Y las vistas desde el balcón del teleférico. Dónde alojarse: Parador Nacional de Fuente Dé. El Rebeco (Fuente Dé) y La Casona de Cosgaya (El Urogallo) on el dinero que ahorramos apagando las farolas de las entradas a las ciudades arreglamos los radares de multar a los automovilistas, que así, en vez de matarnos por correr, nos matamos por no ver. Esto es España, cuya mitad más fascistilla, con eso que los psicólogos de lo social llaman síndrome de la traición del voto pide un referéndum para desacreditar al sistema y morir, como el asno de Buridán, entre dos haces de heno que están en Berlín. Tenemos los radares más avanzados, pero hemos tenido que ver el trompicón del Rey y el desplome de la bandera de Colón para darnos cuenta de que nuestra socialdemocracia es un peronismo ceceante, calcado del peronismo voseante de los Kirchner. El señoritismo hispano- argentino, de señoritos de pan pringao, que describiera Ortega en El Sol ¿A cuánto nos sale en España el ego de cada tribu, el palo de cada tótem y la víctima de cada tabú? Sólo nos falta la camiseta, a juego con los bermudas y la chancla, del Soy español, ¿a qué quieres que te gane? y todo se andará. No sé a qué espera Llongueras para recuperar para nuestras damas de mayor instinto patriótico, y estoy pensando en Rosa Díez y Elena Valenciano, aquel peinado Arriba España (para entendernos: el de Marge Simpson, la esposa de Homer) que marcó un ideal de techo (como el que exige para su chiringuito autonómico el andaluz Valderas) en nuestra posguerra. Les decía el otro día que este año, durante el mes de agosto, muchos pobres están dejando su casa al cuidado de otros más pobres que ellos. Ahora sé de uno que es tan pobre que, por ahorrarse al pobre, ha hecho lo que en muchas obras del extrarradio urbano: colgar en el balcón un cartel de Vigilante gitano