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ABC SÁBADO, 4 DE AGOSTO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 15 VIC EL NORTE DEL SUR RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ EL REINO DE LOS PRIVILEGIOS Para quien aún tiene trabajo, la calle desierta en plena canícula no es ya un tormento sino la misma puerta del paraíso L sindicatos, la de los indignados o aquella que no es de izquierdas, pero que no sabe lo que hace, como los funcionarios que no quieren ver la verdad de quien nos ha metido en este atolladero. También están los seis millones y pico sin trabajo, éstos podrían ser de izquierdas y de derechas. Un galimatías que a la altura que estamos cualquier sociólogo no sabría definirlo con claridad. Aquí hay mucha hipocresía en la casta política. Mientras tanto, los ocho millones de jubilados, los que verdaderamente han levantado a esta España, están mirando al cielo, oteando en el horizonte si va a llover o cuándo va a dejar de hacerlo. Esperando el maná o que caigan chuzos de punta. Mirando hacía el horizonte como unos muertos de hambre han dejado a oscuras a esta tierra llamada España. JOSÉ MEDINA PEDREGOSA CÓRDOBA comenten estas atrocidades a nuestras hijas, hermanas o madres... ¿No son asesinos? ¿o es que ustedes consideran a estas víctimas como estadísticas nada más? ¿Sabe que la violencia de género ejercidas por menores ha aumentado un 29,09 por ciento en 2011? y ¿sabe que la violencia contra las mujeres se ha incrementado un 4 por ciento en el primer semestre de 2012? ¿Sabe que se presentan más de 300 denuncias diarias? La trágica rutina con la que se desarrolla la violencia de género es la normalidad Se necesita, cambiar el Código Penal, adaptarlo a los nuevos tiempos, haciéndolo con sentido común, valorando y ampliando los derechos de la víctima y no los del agresor, como funciona en España. LUCILA REMEDIOS AGREDANO LEÓN CASTELLÓN. Endurecimiento del Código Penal Como padres de víctima asesinada por violencia de género, no podemos estar más en desacuerdo con el ministro de Justicia, pues en su agenda de reformas del Código Penal obvia los delitos de violencia de género, nada hay sobre el endurecimiento de las penas para estos delincuentes, sólo endurece las penas para violadores, terrorista y reincidentes. ¿Qué pasa que los que Recibo de la luz de un ventilodependiente Soy una persona con diversidad funcional (discapacidad) severa que preciso apoyos constantes para realizar las actividades básicas de la vida diaria, incluso preciso un respirador más de doce horas al día, y me desplazo en silla de ruedas. Uno de los recibos que con mayor detalle miro es el de la luz eléctrica, porque en casa somos depredadores: consumimos en el respirador, la silla electrónica, la telealarma, las ayudas domóticas, etcétera. Y todo eso sale de unos ingresos en forma de pensión cuya escasez se justificaba con el argumento de que los pensionistas teníamos el complemento de la exención de aportación farmacéutica. Ya he notado que la gratuidad en la prestación farmacéutica ha desaparecido, lo que no he notado es que la pensión haya aumentado para compensar. Pero volviendo al recibo de la luz, me he quedado asombrado, no por el hecho de que en dos años el precio de la potencia contratada haya aumentado un 6 por ciento, o el de la potencia consumida, un 21. Ni siquiera porque el IVA haya aumentado un 12 por ciento y en septiembre llegue al 31. Lo que me ha sorprendido es apercibirme de que pagando un impuesto sobre la electricidad del 5 por ciento sobre la suma de la potencia y el consumo, resulta que ese importe es grabado con el IVA. Me he quedado asustado pensando que el año que viene el recibo del IBI, contribución, pueda venir grabado con el IVA. VICENTE VALERO SANCHÍS VALENCIA Pueden dirigir sus cartas y preguntas al director a: Por correo: C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 Córdoba Por fax: 957 496 301. Por correo electrónico: cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. LEGA agosto con el filo hiriente de las cifras del paro en las que se agazapan las noches insomnes y la letanía privaciones pero al mismo tiempo con el mensaje no sabe uno muy bien si esperanzador o quimérico de que el drama está tocando techo, de que por primera vez en bastante tiempo el mercado de trabajo le ha dado un respiro a quienes tienen la obligación de dinamizar la economía local y, sobre todo, a quienes no pueden sino padecer sus estrecheces e imperfecciones. Llega agosto de repente con la canícula infame de la sobremesa y sucede que el dédalo desierto y abrasador de calles bajo los termómetros electrónicos con 45 grados centígrados parece no ya la antesala de la rutina sino el mismo pórtico del paraíso al que no tienen acceso los desterrados de las obligaciones laborales, de manera que por primera vez desde que alcanza la memoria reciente no hay quien no se despida de uno en la última etapa del viaje de julio no ya compadeciéndose del infortunio de haber agotado las vacaciones sino con la felicitación recia y rotunda por seguir siendo el titular de un puesto de trabajo. Llega agosto con su carga soporífera y tediosa que alcanza a cada rincón de la casa vacía y a la encimera de la cocina en la que suena a la hora de las urgencias culinarias el tono monocorde del balance oficial, que primero parece conciso y decidido y luego se revuelve a ratos contra las preguntas de los periodistas. Son dos y no una las veces que los reporteros le preguntan al presidente si la ayuda de los cuatrocientos euros va a desaparecer y la respuesta se queda en una nebulosa porque, asegura, en la reunión de la que da cuenta no se ha tomado ninguna decisión en ese sentido. Sucede que la rueda de prensa desde la Moncloa se ha comido el tiempo dedicado a las noticias locales, de manera que no hay modo de dar con las claves de la comparecencia del alcalde, también de balance previo, es de suponer, a unos días de asueto. Prevalece en ambos, no obstante, no ya el aliento de la resignación sino la fe en que hay una salida tan cierta como sacrificada, en que el túnel no puede ser tan largo como para que el final se encuentre ya a la vista por más que para alcanzarlo sea preciso apretar los dientes. Al rato, ya en el asfalto tórrido de la sobremesa consumido bajo los cuarenta grados largos que marca el termómetro electrónico junto a la Malmuerta, no hay un alma con quien cruzarse ni con quien cintercambiar una palabra para tratar de convencerse de si las señales de esperanza son creíbles o sólo se trata de un bálsamo para poder sobrellevar el verano. Lo que es seguro una vez que se deja atrás Colón y se gana la Puerta Osario antes de enfilar el camino de San Miguel es que quien a esas horas tiene algún sitio al que ir ha ingresado ya en el reino de los privilegiados.