Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
50 ABCdelDEPORTE Londres 2012 LUNES, 30 DE JULIO DE 2012 abc. es deportes ABC Tenis Ferrer devuelve una bola a su rival de ayer, el canadiense Vasek Pospisil El Wimbledon más caótico España se encuentra con muchos problemas para afrontar el torneo ENRIQUE YUNTA ENVIADO ESPECIAL A LONDRES Wimbledon sigue siendo Wimbledon porque llueve cuando no tiene que llover, impertinente el agua en una jornada que suspendió la mayoría de sus partidos. Wimbledon sigue siendo Wimbledon porque la hierba está en perfecto estado durante los primeros días, algo más lenta quizá que durante las dos semanas del Grand Slam. Pero este Wimbledon es otro, muy especial porque en juego hay una medalla de oro, pero caótico en lo que a organización y logística se refiere. El equipo español, compuesto por 12 tenistas, está sufriendo todos esos problemas. Para empezar, el All England Tennis Club está lejísimos del parque olímpico, a más de una hora de puerta a puerta. Es casi como una subsede, pero forma parte del programa porque el club se vende por sí solo, un reclamo para cualquier amante del tenis. El problema es que muchos tenistas se alojan en la villa y tienen que soportar desplazamientos larguísimos en el autobús que facilitan a los atletas. El problema es cuando juegan en el primer turno, pues el largo trayecto obliga a cambiar por completo el programa y a madrugar más de la cuenta. De hecho, David Ferrer, que era el encargado de abrir ayer la pista 2 debía hacerlo a las 11.30 de la mañana, pero se demoró tuvo que hacer noche de sábado para domingo en una de las dos casas que tienen los técnicos cerca de Wimbledon. Son casas, pero parecen cocinas. Otro de los inconvenientes con los que se encuentran los tenistas es que el comedor no abre hasta las 11.30 de la mañana. Ferrer tuvo que irse a uno de los domicilios para prepararse un plato de pasta blanca antes de su encuentro contra el canadiense Vasek Pospisil, al que al final derrotó por 6- 4 y 6- 4 después de estar todo el día miran el cielo ya que el duelo empezó al mediodía y terminó a última hora de la tarde. Pero como Ferrer, el resto. Hay poca comida para los jugadores y encima JUDO Sugoi Uriarte roza la medalla en su primera aparición olímpica JON AGIRIANO El deporte está lleno de historias de frustración. Una de las peores es la que se vive cuando la gloria se esfuma cuando uno ya la está acariciando. Es lo que le sucedió ayer a Sugoi Uriarte. El judoka vitoriano, debutante en unos Juegos Olímpicos, tuvo dos oportunidades para convertirse en el primer medallista español en Londres 2012. La primera se le escapó en el tatami ante un rival al que había ganado en el Europeo y el Mundial, el húngaro Miklos Ungvari. Un perro viejo. La segunda se le fue por el criterio de los jueces. Cumplido el llamado Golden Score los tres minutos de prórroga, los tres árbitros acabaron levantando la bandera blanca, el color del kimono del coreano Cho. Sugoi no pudo ocultar su decepción. Ha sido el día más triste de mi carrera deportiva llegó a decir luego en la zona mixta. Me vi gana- dor. Los jueces han debido ver un combate distinto que yo Sugoi Uriarte confiaba ayer en sí mismo más que nadie. Sólo su novia, la judoka Laura Gómez, y sus hermanos Eriz, Maier y Gar estaban tan convencidos como él de que llegar hasta el coto de las medallas no era la quimera que todos pensaban. Era difícil, pero podía hacerse. El judoka vitoriano estaba seguro de ello. Sugoi sabe que es un buen competidor, de los que se crece con la presión. Donde otros encuentran motivos para derretirse, el alavés los encuentra para endurecerse. No hace falta decir que ese carácter es un tesoro en unos Juegos Olímpicos. Quería una medalla para poder dedicársela a su madre, Carmen, fallecida hace poco más de un año víctima de un cáncer. El vitoriano fue un ejemplo de firmeza. Con el oro o la plata en juego, partía como favoritoante Miklos Ungvari al que había ganado los dos últimos combates entre ambos, pero terminó cediendo en un combate cerradísimo. La segunda oportunidad tampoco fue la vencida para Sugoi, que se quedó sin medalla.