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46 ABCdelDEPORTE Fórmula 1 Gran Premio de Europa LA REMONTADA DE ALONSO LUNES, 25 DE JUNIO DE 2012 abc. es deportes ABC Tres puestos Alonso salió el 11 y consiguió avanzar tres puestos en la primera vuelta. Rebasó a Di Resta, Button y Rosberg. Adelantamientos Pasa a Maldonado y Hulkenberg en pista y a Raikkonen en los garajes. En 16 vueltas adelantó siete posiciones. Era cuarto. Tráfico Se encontró a Webber, Senna y Schumacher al salir del box. Ellos no habían parado y los pasó antes de que lo frenasen. Vettel, un rayo El Red Bull del campeón del mundo fue el coche más rápido en pista. Estuvo al frente 34 vueltas de las 57 del gran premio. Coche de seguridad El accidente de Vergne y Kovalainen benefició a Alonso. El coche de seguridad juntó al pelotón y anuló la renta de Vettel. 1 16 19 21 29 Éxtasis total de Alonso en Gana por primera vez en el circuito español, en una soberbia remontada desde el puesto 11 en la salida JOSÉ CARLOS J. CARABIAS VALENCIA F ernando Alonso compuso una obra de arte en Valencia. Conquistó su primera victoria en el trazado español después de configurar la carrera que imagina cualquier piloto de Fórmula 1 en el más placentero de sus sueños. Tal vez el éxito más redondo, fastuoso y colorista en los once años de andanzas que almacena en esta feria de vanidades y mundo de locos del automóvil. Él se había descartado del podio el sábado después de un ruinoso proceder en Ferrari que lo llevó a la sexta línea de la parrilla, pero todo cambió el domingo. Alonso salió undécimo y terminó gobernando un mediodía vibrante en el que todo lo que sucedió en la pista redundó en su beneficio. Es el segundo triunfo del español en 2012 en un momento crucial: vuelve a situarse líder del Mundial en un zarpazo certero hacia sus adversarios, Vettel y Hamilton, fulminados por la fatalidad. Ver para creer. Lo que sucedió en el trazado levantino destierra hasta nueva orden aquel aserto que incide en la nulidad de acción de la Fórmula 1. Nunca pasa nada, elevan la voz los críticos. Aconteció algo casi inimaginable desde la óptica de un deporte que admite pocas concesiones después de formarse la parrilla. Y más en Valencia, un escenario de perfil tedioso por lo que se refiere a los adelantamientos. Alonso salió undécimo, pero una especie de frenesí unido a una calamidad general que afectó a todos sus enemigos lo impulsó al éxito. A Alonso le sobreviene una fortale- za interna cuando concursa en España. Siente su país con orgullo y ejerce como embajador. Y cuando no le salen las cosas en Barcelona o Valencia, sufre. Tuvo coraje, energía y electricidad su remontada. Se jugó el bigote en acciones sin red. Conectó con las emociones de sus seguidores desde la estampida. En la primera vuelta rebasó a tres rivales, Di Resta, Button y Rosberg. En un abrir y cerrar de ojos se había colocado octavo. Vino luego una sucesión de adelantamientos en la pista con fiereza. Se comió a Hulkenberg y Maldonado apurando en las curvas de un trazado peligroso, propicio al accidente. Ya estaba quinto, por detrás de una colección de coches con Vettel, cómodo y expansivo, al mando del gran premio. En los garajes también triunfó el asturiano. Cuando cambió las ruedas en otra maniobra veloz de los mecánicos Ferrari, superó a Raikkonen, que conducía el Lotus supersónico. Alonso ganó siete posiciones en 16 giros. Parecía milagroso que pudiera estar peleando por el podio. La victoria ni se olía en la distancia, porque Vettel era casi dos segundos más rápido. Alonso se topó con el contratiempo del enorme tráfico a la salida del pit- stop. Webber, Senna y Schumacher, más lentos que él, frenaban su avance hasta límites insospechados. Desmelenado por un ímpetu superlativo, el ovetense se merendó a los tres y prosiguió su escalada. Pasajero del globo en ritmo brutal, ya solo tenía por delante a Hamilton, Grosjean y Vettel antes del ecuador de la carrera. Fue entonces cuando el español comprendió que ayer la luz del sol le iluminaba solo a él. Un acciden- Fernando Alonso festeja con champán su victoria en Valencia te de Vergne y Kovalainen provocó la aparición del inevitable coche de seguridad. Pelotón unido, la ventaja de Vettel reducida a la nada y Alonso con la pieza de caza mayor a la vista. Como era su día porque así lo decidió el destino, Alonso siguió cosechando prebendas. Los empleados de McLaren se enredaron con el gato y las tuercas en el coche de Hamilton durante su parada en el garaje y el inglés le cedió la tercera posición. Llegaron entonces los prodigios. Alonso rebasó a Grosjean al marcharse el coche de seguridad y al líder Vettel se le paró el bólido a 23 vueltas para el final. El francés también se retiró, vuelta 40, por unos inoportunos problemas de su motor Renault. A falta de 17 vueltas, Alonso era líder del gran premio más inconcebible que se ha visto en años. En la última carambola, solo faltaba que a Hamilton le diese un vahído. No fue eso, sino un accidente con Maldonado. Alonso limpió a todos sus enemigos y ganó en pleno éxtasis la que probablemente fue la más excitante victoria de su vida.