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22 CÓRDOBA LUNES, 25 DE JUNIO DE 2012 cordoba. abc. es ABC DATOS DEL BANCO DE ESPAÑA Los créditos a pymes y a familias caen un 5,7 en el primer trimestre ABC CÓRDOBA TRIBUNA ABIERTA JULIO ALMEIDA EDUCACIÓN IMPROPIA (I) Los créditos a pequeñas y medianas empresas y a familias descendieron en Andalucía un 5,7 por ciento hasta marzo de 2012 en relación con marzo de 2011, hasta los 209.540 millones de euros, por lo que se mantiene el descenso iniciado en el segundo trimestre de 2009, cuando fue la primera vez que desciendió el número de créditos concedidos en Andalucía, comparando las cifras de forma interanual. Estos 209.540 millones de euros aglutinan la práctica totalidad, el 95 por ciento, de los créditos concedidos por parte de bancos, cajas y cooperativas de crédito hasta marzo de este años. En Córdoba, según los datos facilitados por el Banco de España, fueron 21.153 millones los recibido por este concepto, de los que 774 fueron para administraciones públicas y 20.379 para familias y pequeñas empresas. E N el fiel Plutarco, hablando de virtudes de mujeres, leemos la historia terrible de un extraño mal que se apoderó de las doncellas de Mileto. Alguna contaminación habría en el aire que les producía confusión mental y repentinamente deseaban morir y muchas se ahorcaban. De nada servían las palabras ni las lágrimas de los padres, ni los consuelos de los amigos, sino que, burlando la vigilancia y toda la habilidad de sus vigilantes, se daban muerte. Al fin, por consejo de un hombre sensato, se publicó la propuesta de que las ahorcadas fueran llevadas desnudas por el ágora, y las jóvenes dejaron por completo de darse muerte. 2. No hace mucho, hemos sabido de pandillas de tipos que van al fútbol en Buenos Aires no a ver partido alguno, sino para alborotar, cumpliendo órdenes. 3. Y yo, con triste sorpresa, doy fe de muchachas (son mujeres la mayoría) que vienen a la Facultad de Ciencias de la Educación, no para convertirse en escolares que, pasando por el inexorable discipulado, como dice la primera ley de Educación en España, alcanzarán la honra de maestro, sino para convencer al mundo de que, como Ateneas trasnochadas, ya vienen armadas de casco y lanza y no hay profesor que pueda enseñarles nada a sus 18 o 20 años. Que hagan huelga para exigir tasas baratas y pretendan becas con un cinco pelado; que quieran tutear al profesor como si todos nos hubiéramos transformado en colegas por arte de magia e ignorando no sólo la jerarquía universal, sino el espíritu y la letra del artículo 14 de la Constitución; que simulen un compromiso imposible, porque carecen de vocación y sólo habrá plaza para unos cuantos... ¿A dónde va toda esta figurería y quién se ocupará de que la educación pública española salga de un hoyo que avergüenza? El muestrario de impropiedades está a la vista de quien quiera mirar y ver, y da lo mismo empezar por aquí o por allá, pues todo se halla en conexión misteriosa y profunda. Que un colegio público permanezca cerrado hasta las nueve de la mañana mientras los niños es- peran en la calle y el tráfico se interrumpe con premeditación y alevosía para que todo el mundo guarde la puntualidad retardada establecida; que colegios e institutos se diferencien abriendo sus puertas en hora distinta y distante; pero que la diferencia y la distancia no impidan a unos y otros elegirse director exorable que garantice una autonomía que permita calificar a los alumnos con libertad de suspender o hacer abandonar al 30 o 40 por ciento al final de la Secundaria; que, burla burlando, dos redes- -privada y concertada- -desconfíen y huyan de la enseñanza pública y hagan recordar la condición del negro en Estados Unidos entre fines del siglo XIX y mediados del XX: iguales pero separados; que el profesor del instituto desanime a la chica pasmosa que quiere ser maestra; que los bedeles de la Facultad de Educación y otro personal subalterno tuteen a los profesores a voz en grito para que nadie se llame a engaño; que algunos estudiantes ya sólo se atrevan a ser corteses a solas (en el autobús: Buenos días, don Julio porque temen a los zanguangos, que se han apoderado de la situación; que en la ESO se despachen tres horas de sesenta minutos de una sentada, y luego otras tres, para preterir el trabajo fértil en casa; que la distribución de las mesas la dispongan los bedeles, no los profesores; que a estudiantes ¿por qué no decir matriculados? que no piensan precisamente en el estudio se les pregunte si la bibliografía del profesor es adecuada, etcétera. Este juego absurdo y malévolo que nos traemos entre manos ¿qué significa y quién se extraña de lo que viene resultando? Indisciplina, agresiones, ausentismo, ficción científica. Hablamos de la Universidad; por consiguiente hablamos ipso facto de las enseñanzas Primaria y Secundaria y, sobre todo, de la formación de sus docentes. Al principiar un extenso artículo sobre la Universidad española, entre Bolonia y Berlín, Emilio Lamo de Espinosa, que conoce a fondo la cuestión, afirma: Nos hemos movido mucho, nos hemos inquietado mucho, lo hemos cambiado casi todo varias veces, pero hemos avanzado poco, como muestran los rankings internacionales de Universidades, donde ocupamos lugares que dan sonrojo, y además retrocediendo... (Claves de Razón Práctica, abril 2012. Y aunque estima en una nota que los dos más conocidos le parecen seriamente deficientes, ocho páginas después concluye que la pregunta clave es quizá: ¿Por qué las Universidades españolas, a diferencia de muchas otras extranjeras, no están interesadas en seleccionar a los mejores, en ser mejores? JULIO ALMEIDA ES PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN DE LA UCO