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ABC DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura CULTURA 87 de Tintoretto Un incendio y dos muertes en Venecia En 2006 el Museo Thyssen recreó el concurso convocado para decorar la Sala del Gran Consejo del Palacio Ducal de Venecia, tras el incendio de 1577. El Paraíso era el eje en torno al cual giraba aquella exposición, que narraba una apasionante historia. Todo comienza el 20 de diciembre de 1577 con un incendio que asoló buena parte del Palacio Ducal de Venecia. La Sala del Gran Consejo quedó destruida y las pinturas que albergaba resultaron muy dañadas. La presidía un gran fresco realizado hacia 1365 por Guariento, cuya temática era la Coronación de la Virgen rodeada de jerarquías celestiales. El entonces dux, Sebastiano Venier, decidió convocar un concurso para sustituir la obra de Guariento. El fresco destruido daría paso al mayor lienzo de la Historia (7 por 22 metros) A la convocatoria concurrieron los grandes maestros venecianos, Tintoretto y Veronés, además de Francesco Bassano y Palma el Joven. Sorprendentemente, quedó fuera Tintoretto, resultando ganadores Veronés y Bassano. Pero un cúmulo de circunstancias- -Veronés muere en 1588 y Bassano, deprimido tras la muerte de su padre, acabó suicidándose en 1592- -hizo que el encargo acabara en manos de Tintoretto, que estaba obsesionado por pintar El Paraíso Quería que representase la cúspide de su carrera. Elaboró un segundo boceto con modificaciones sustanciales respecto al primero. Murió antes de acabar la obra, que concluyó su hijo Domenico. Por vez primera desde 1580 se reunieron en aquella exposición los dos bocetos que hizo Tintoretto (el del Thyssen, de 1588, y el del Louvre, de 1564) El boceto del Thyssen pierde la claridad compositiva que tenía el del Louvre. Es un Paraíso visto de cerca, como a través de una lupa. Frente a la serenidad de la obra del Louvre, la imagen del boceto del Thyssen es confusa, agobiante, casi opresiva. Pero éste fue el proyecto que acabó de convencer a las autoridades venecianas para el cuadro insignia de la Sala del Gran Consejo. Cabezas La reflectografía infrarroja muestra que algunas figuras del cuadro no estaban en el dibujo subyacente. Como esta cabeza, que el pintor improvisaría sobre la marcha al ver un hueco vacío que no le gustaba Nubes humanizadas En el dibujo oculto las nubes semejan seres humanos. En la versión final oculta partes de cuerpos entre las nubes Hélène Desplechin, técnica en imágenes digitales del Museo Thyssen, fotografiando el cuadro antes de su restauración IGNACIO GIL dres de la Iglesia, a la izquierda, para lograr una diagonal más efectista. La parte izquierda del cuadro es la que depara más cambios. En la zona de la derecha hoy se aprecia una pequeña cabeza que no está en el dibujo subyacente. Posiblemente, le quedó un hueco vacío que no le gustaba al artista y decidió incluir ese personaje. Es un dibujante excepcional, con un trazo muy suelto y moderno advierte Susana Pérez, responsable de Restauración del museo: Este estudio nos permite conocer desde el punto de vista técnico la forma de pintar del maestro. Primero aplicaba una preparación oscura y encima hacía el dibujo con un material blanco y rojo que contenía plomo, por eso no lo atraviesa la radiación y queda blanco en la placa de radiografía. Sólo aplicaba más cantidad de pintura y con blanco en las zonas que iban a tener luz es decir, reservaba las zonas de sombras porque ya sabía dónde iban a ir situadas Bajo algunos personajes del cuadro del Thyssen han aparecido algunas ins- cripciones, que se están estudiando. Así, oculta tras la figura de un ángel de espaldas se aprecia la palabra arcángel Se repite en varias escenas de esta obra, quizá para encajar los motivos a los que se refiere cuando dibuja. Luego cubre las inscripciones con pintura. Lo hace a menudo en sus dibujos preparatorios advierte Susana Pérez. Otra de las curiosidades es que Tintoretto dibujaba con todo detalle las figuras desnudas (se aprecia la influencia de Miguel Ángel) y después pintaba encima la ropa. Hasta ahora, solo se había hecho un estudio histórico- estilístico de este boceto, que se descubrió en la segunda mitad del siglo XX en una colección parti- Arrepentimientos Gracias a la radiografía y la reflectografía infrarroja se aprecian muchos cambios entre el dibujo subyacente y el cuadro final cular suiza. Tras su restauración en 1978, a cargo de Marco Grassi, se puso de manifiesto su calidad. En 1980 ingresó en la colección del barón Thyssen en Lugano y en 1992 llegó a Madrid con el resto de la colección. Ahora se ha llevado a cabo el estudio técnico: radiografía, reflectografía infrarroja y análisis químico en el laboratorio (se tomaron micromuestras de pigmentos para ver las sucesivas capas pictóricas y las rectificaciones) También se han llevado a cabo, previamente, modificaciones en el soporte del cuadro. Tenía adheridas dos telas, que se añadieron en restauraciones anteriores. Una de ellas, que pesaba mucho, se ha retirado. Se ha dejado la más antigua y se ha añadido otra sin adherir, con una función amortiguadora. Además, se ha cambiado el bastidor metálico, que estaba muy deformado y añadía mucho peso a la obra. Se le ha puesto un bastidor más convencional de madera. Se mantendrá el marco (no es el original) pero restaurado. Los pasos a seguir en la restauración del cuadro son los siguientes. Primero se procederá a la fijación y adhesión de las capas pictóricas: se consolidarán las zonas más delicadas. En la superficie se aprecian perfectamente los craquelados. Cuando la pintura ya esté estable se eliminarán los barnices, que hacen que la obra haya perdido transparencia e intensidad y que no haya contrastes entre los colores. Tintoretto utilizó una exquisita paleta de colores: azul, rosa, verde y lila. La obra se ve muy opaca, ligeramente amarillenta. Después se reintegrarán las pérdidas de pintura que, según Ubaldo Sedano, son pocas: Pese a la vida tan azarosa que ha tenido y su tamaño tan considerable, el cuadro está en un buen estado Se prevé que los trabajos concluyan en febrero de 2013. Aunque habrá varias personas trabajando simultáneamente, el gran tamaño del cuadro hace que se prolonguen más los trabajos. Gracias a un convenio entre los departamentos de Restauración de los principales museos, el estudio de El Paraíso de Tintoretto ha contado con la ayuda y asesoría de los técnicos del Prado.