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ABC DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2012 abc. es LOS DOMINGOS DE ABC 73 Una vecina de Turégano asomada a la puerta de la iglesia de San Miguel. Abajo, vista general de la localidad Regreso al pueblo por vacaciones La crisis rehabilita el atractivo de los veraneos rurales Un paseo por Turégano (Segovia) certifica lo que revelan algunos estudios: los pueblos resurgen como destino estival Por BLANCA TORQUEMADA Fotos: ÁNGELNAVARRETE. Turégano (Segovia) n castillo troquelado en el horizonte, icono esculpido a través de los siglos sobre una naturaleza áspera, desnuda, espiritual. Sólo es posible en Castilla. El recinto fortificado abraza como un útero protector la vieja iglesia de San Miguel. Sopla una brisa tímida, preludio de los primeros días verdaderamente calurosos del recién estrenado verano. El alcalde de Turégano, Juan Montes, se detiene en la sala almenada donde en ocasiones celebra bodas civiles. Mesa de oficiar y las banderas preceptivas. A contraluz, a través de ese ojo de cerradura de la torre, el ancho paisaje segoviano, a 130 kilómetros de Madrid. Los muros aparentan una robustez infran- U queable, aunque Montes intuye que en el castillo laten aún fascinantes secretos por descubrir: Hay estructuras que no pueden ser macizas, algo tiene que haber detrás. Este lugar aún nos puede deparar muchas sorpresas Quizá lo dice influido por el poso de su gran aventura juvenil: cuando era un chaval, Juan y su primo estaban ayudando en unos trabajos de carpintería en el altar mayor de la parroquia de Santiago, junto a la Plaza Mayor, y abrieron una oquedad en la madera que dejó al descubierto un tesoro perdido de Turégano: un retablo románico del siglo XII labrado en piedra (singular y casi único porque conserva la policromía) junto a unos frescos algo posteriores, en la parte oculta del ábside. Hallazgo casual estilo Altamira visitable desde hace un par de años y prueba de fuego para la paciencia del joven párroco, Santos, quien, cuando sus obligaciones pastorales se lo permiten, se presta a ejercer de cancerbero (abre la iglesia) y de cicerone. El singular conjunto escultórico supone en todo caso un aliciente más para un pueblo que, como otros muchos en España, está abrazando de nuevo a sus hijos pródigos (y a los que no lo son) gracias, en buena parte, a la crisis. Vuelven con fuerza las vacaciones de caña con aceitunas, de pan de hogaza y de veladas al fresco junto al zaguán, más auténticas, más descansadas y, sobre todo, más baratas. El mito del español acelerado y rumboso que inundaba las tiendas de gadgets de Nueva York con una sola frase fluida en inglés give me two está en fase de liquidación, por imperativo de la penuria de las economías domésticas. Cuando ya no que-