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54 ESPAÑA DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2012 abc. es españa ABC Zapatero se puso al frente de todas las cavernas con un entusiasmo increíble ENTREVISTA Edurne Uriarte Catedrática de Ciencia Política La autora de Desmontando el progresismo no ve con optimismo democrático el final de ETA, porque no está clara su derrota ideológica LAURA L. CARO MADRID Desmontando el progresismo (Ed. Gota a gota, 2012) es el título del último libro de Edurne Uriarte, una obra que constituye un análisis crítico de las interioridades menos presentables de la izquierda que clasifica en cuatro cavernas la terrorista la pacifista la identitaria y la radical dedicada a los intelectuales progresistas. En ellas se esconden los aspectos más retrógrados, extremistas e intolerantes del pensamiento de la izquierda, que, paradójicamente, dominan el debate de las ideas debido a que el progresismo es numéricamente mayoritario Frente a ello, existe una derecha política e intelectual a la que la autora, a través de este ensayo, pretende desacomplejar -Utiliza un concepto, las cavernas para descubrir el lado más oscuro del progresismo, ¿en cuál de ellas encaja usted el progresismo español? -La ideología progresista comparte todos los valores de las cavernas de la izquierda, un concepto con el que le doy la vuelta a cierta terminología utilizada por la propia izquierda. Y me preocupan varios de esos valores: en la caverna terrorista, esa defensa del diálogo con determinado tipo de terrorismos, los inspirados en la extrema izquierda, los nacionalismos étnicos o el antiimperialismo, sea ETA, las FARC, Hamás o Al Qaida. El dominio del progresismo en ese terreno nos está llevando a un final de ETA donde se está imponiendo el discurso que quería el terrorismo: el del supuesto conflicto entre dos partes que llegan a un acuerdo por la paz. ¿Peligra por eso la derrota de ETA? -Desde hace tiempo escribo que no veo con optimismo democrático el final de ETA, porque hay una derrota policial, pero no veo clara su derrota ideológica. Pero también me preocupan otros valores progresistas, como el apoyo a los nacionalismos étnicos, con los excesos del Estado de las Autonomías. O el apoyo masivo a movimientos radicales como el de los Indignados, y otros movimientos de la extrema izquierda. Aquí y en otros países. En Francia, en Grecia, se critican, y con razón los avances de la extrema derecha, pero son aceptados los fren- tes de la extrema izquierda como socios perfectamente honorables... siempre muy celebados por el progresismo mundial, empezando por uno de sus gurús, Paul Krugman. -Usted revisó su propia ideología, sus valores, porque partió de postulados de izquierda, lo recuerda en el prólogo, y en este libro se identifica con el neoconservadurismo. ¿Qué le hizo cambiar? -Mi primera gran decepción fue la de no encontrar en la izquierda un cuestionamiento claro de las dictaduras comunistas. La segunda, el tratamiento del terrorismo, y la tercera, lo diré en términos simbólicos, el hecho de que en el País Vasco no se pudiera exhibir una bandera nacional con total libertad y naturalidad y que la izquierda nacional, en este caso el Partido Socialista, del que fui militante, se avergonzara de fotografiarse al lado de una bandera nacional. -Retrata una izquierda hegemónica, ¿hay detrás una derecha acomplejada? La derecha intelectual es numéricamente minoritaria por lo que le cuesta mucho más defender sus ideas. La consecuencia, seguimos viviendo complejos en la derecha e incluso hay una parte de ella que tiende a aceptar las pretensiones de superioridad moral de la izquierda, cuando lo cierto es que está llena de sombras muy graves. Un ejemplo, los derechos de las mujeres musulmanas, con una gran parte del progresismo europeo apoyando el velo y el chador con el argumento de que son una muestra de identidad y las mujeres lo llevan libremente. Algo increíble. El problema es que los intelectuales de derechas no han sido capaces de poner de relieve esas constradicciones. Y es que es muy difícil comunicar y sobrevivir en los círculos intelectuales europeos con un progresismo dominante que los aparta allí donde puede. ¿Usted siente que la apartan? Obviamente, ideas como las que yo represento son arrinconadas en los ámbitos intelectuales. Si se defiende la igualdad de las mujeres, otro ejemplo, pero se hace desde la derecha, uno es apartado de todos los foros relacionados con esa cuestión que están dominados por el progresismo. Con decirle que las progresistas británicas eliminaron a Margaret Thatcher de la lista de las mujeres británicas más in- fluyentes del siglo XX... Les ocurre lo mismo en España a las líderes políticas de derechas, aunque ellas sobreviven porque ganan elecciones. Pero los cambios se lideran desde la minoría, al fin y al cabo. ¿Qué salvaría de la izquierda? La aportación esencial del concepto de clase social y la desigualdad de origen y la necesidad de una acción colectiva del Estado para ofrecer igualdad de oportunidades, porque la mera libertad no es suficiente. Dice que le quedan por desarrollar más cavernas Yo apoyo el Estado del Bienestar, pero creo que a partir de sus excesos y los abusos, el progresismo ha desarrollado una enorme demagogia. Ahí habría una quinta caverna. Y, dígame, ¿quién sería el paradigma del cavernícola? En el terreno político, el que cumple todos los requisitos con un 10 es José Luis Rodríguez Zapatero, que se puso al frente de todas las cavernas con un entusiasmo increíble. En el intelectual, hay una larga lista en mi libro. Ficha del libro Título. Desmontando el progresismo. Subtítulo. La izquierda en sus cavernas Autora. Edurne Uriarte Editorial. Gota a Gota Fecha de publicación. Mayo de 2012 Páginas. 323 Precio. 19 euros