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26 PRIMER PLANO El futuro del euro, a debate DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2012 abc. es ABC El euro no sobrevivirá si no se va más allá de la austeridad Joseph Stiglitz Premio Nobel de Economía 2001 Hay que poner en marcha eurobonos, compras masivas de deuda soberana por parte del BCE y crear un sistema bancario europeo MARIBEL NÚÑEZ MADRID Este prestigioso economista americano de corte neokeynesiano habla con franqueza de que Europa está sumida en una depresión económica severa. Añade que si Alemania no cambia el rumbo de su política y no deja de imponer la receta de la austeridad a todos los países aumentará la crisis, lo que podría llevarse por delante incluso el proyecto del euro en sí mismo. Stiglitz, que participó esta semana en Madrid en el aniversario del Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Alcalá de Henares, se muestra muy crítico con los bancos, a quienes culpa de no haberse autorregulado y ser responsables de amplificar la crisis. ¿Cuándo saldrá el mundo de esta crisis, y especialmente Europa? -Si Alemania insiste en las políticas de austeridad la recuperación no llegará pronto. Incluso en Estados Unidos se prevé que el paro, aunque es inferior al de España, llegará al 8 a finales de este año y al 7,5 a finales de 2013, de manera que no se volverá a tasas de pleno empleo antes de 2018. A mí me parece que estas previsiones son muy optimistas ya que la recuperación tardará bastante tiempo en llegar. Ahora nadie piensa ya que las medidas que ha adoptado Europa para luchar contra la crisis sean efectivas sino que es posible que hayan empeorado la situación ya que los problemas subyacentes persisten. Además, los rescates que se han producido en Europa han impuesto condiciones que han provocado pánico en los mercados y en esta ocasión los mercados tienen razón ya que Alemania cree que el único problema es que los países están gastando demasiado dinero. -Pero el planteamiento de Alemania solo hace referencia a una parte de la realidad... -Efectivamente pero, además, se da la circunstancia de que Irlanda, Portugal y España tenían superávit en sus presupuestos antes de la crisis, de manera que la austeridad no les servirá para salir de esta crisis ni les prevendrá contra la siguiente. La cuestión es que Alemania ha hecho un diagnóstico erróneo de la enfermedad, de tal modo que cualquier medicina que se aplique al enfermo será equivocada, lo cual es bastante deprimente, sobre todo después de que muchos econo- mistas, tanto americanos como europeos, hayamos insistido en que la austeridad es una receta errónea, incluso economistas alemanes, pero los políticos de Berlín insisten. -Angela Merkel podría haberse movido un poco de su posición al no rechazar de plano que el Fondo de Rescate europeo pueda comprar deuda de países en el mercado secundario... -Sería un principio de flexibilidad por parte de Berlín aunque el problema fundamental es que la austeridad destruye el crecimiento. Si no hay programas para fomentar el crecimiento y si no hay unión bancaria europea se corre el riesgo de retiradas masivas de dinero de los bancos en España, Italia e Irlanda, entre otros, porque los depositantes creen que pueden tener más confianza si ponen su dinero en los bancos alemanes o suizos, por ejemplo, ya que esas entidades tienen el respaldo de sus gobiernos. Y todo se produce en medio del discurso oficial de que Europa está en contra de los subsidios porque van contra la normativa europea sobre competencia y, la realidad, es que se está ayudando a los bancos con dinero público. ¿Cree que sería posible que algunos países europeos volvieran a sus antiguas monedas nacionales, como el dracma, la lira o la peseta? -La opinión general hasta ahora era que no, porque, en cierto modo, es dramático y un paso atrás. La cuestión es que hay cosas que eran inimaginables y ahora, si no se crean instituciones económicas que hagan que la eurozona funcione, podría darse esta vuelta a las antiguas monedas. -Pero como usted sabe Europa es un ente muy complicado donde hay 27 países, y 17 en el caso de la eurozona, donde es muy difícil tomar decisiones y los procedimientos para cualquier acuerdo son muy lentos... -La democracia tiene sus tiempos, sin duda, y hay que respetarlos pero los mercados se mueven mucho más rápidamente, y éste es el problema ya que la lentitud con la que se está moviendo Alemania para resolver el problema perjudica a toda Europa, lo que está minando la confianza de los inversores, como se ha podido ver en el rescate aprobado para una parte de la banca española, que no ha producido Stiglitz cree que los rescates de países no han funcionado IGNACIO GIL