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SÁBADO 23.6.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.240 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. EL PULSO DEL PLANETA Café con gato en Viena Dar la posibilidad de comunicarse con gatos a quienes no pueden tenerlos en casa. Una tradición japonesa importada a la capital mundial de los cafés VISTO Y NO VISTO POR IGNACIO RUIZ- QUINTANO GAFAS U Cuando los gatos se cansan de tanto mimo, se refugian en unas canastas lejos de los clientes JOSÉ- PABLO JOFRÉ CORRESPONSAL EN CENTROEUROPA ABC M oritz, Luca, Haru, Momo, Sonja y Thomas son, junto a la propietaria Takako Ishimitsu, los anfitriones del primer café con gatos recientemente inaugurado en Viena. Los seis felinos están dispuestos a ser acariciados, abrazados y mimados por los clientes del café y son los responsables de dar la bienvenida a los gatos de los comensales. Este tipo de establecimientos es común en Japón, país del que es originaria su propietaria, pero hasta ahora en la capital mundial de los cafés no existía. Ishimitsu, de 47 años, llegó hace veinte a Austria. A ella y a su marido Alexander Thuer les costó más de tres años de trámites sanitarios y legales poder finalmente abrir esta cafetería. Tres años de trámites que certifican la importancia de los cafés para la capital austríaca y para el mundo: la Unesco ha incluido a la cultura de los cafés de Viena en su Lista del Patrimonio Cultural Intangible. Y no es para menos, desde que abrieron los prime- ros cafés en el Imperio Otomano pa- el Café Neko que en japonés significa sando por un esplendoroso siglo XIX gato. Y más que un café vienés cathasta su actual atractivo turístico y re- friendly el Neko tiene como objetinovación, las cafeterías vienesas aco- vo dar la posibilidad de comunicarse gieron y acogen a la intelectualidad con gatos a quienes no pueden teneraustríaca e internacional, los en casa, tal y como lo y personalidades de la explica Ishimitsu. cultura y la política. EsNeko cuenta con unos critores como Peter Alcincuenta asientos y tietenberg (1859- 1919) el ne una clientela fiel que poeta sin casa según bien trae a sus mascotas Claudio Magris- -asiduo felinas para que socialial Central, tal y como el cen con alguno de los anrevolucionario ruso León fitriones o bien desean Trotski durante su exilio. simplemente tomar un El padre del psicoacafé leyendo el diario y nálisis, Sigmund Freud, acariciando la espalda era también un cliente arqueada de Luca o Sonhabitual de un café que ja. Cuando los gatos se se encontraba a pocas ca- A la propietaria cansan de tanto mimo lles de su consulta en la le costó abrir su pueden desaparecer reBergasse. Casi cuatro sifugiándose fuera del alcafetería tres glos en los que sin los ca- años de trámites cance de los consumidofés vieneses no hubiese res en canastas instalasanitarios habido historia cultural das en altura. Los europea. clientes habituales, los Desde su decadencia en los seten- turistas y los vecinos de Neko vienen ta, los cafés han vuelto a renacer gra- a desayunar, merendar o comer un poscias a internet; los que tienen wifi son tre, tanto de la tradicional repostería cada vez más numerosos y se llenan austríaca como de la cocina japonesa. de gente con sus portátiles. En la ac- Pero no todos son bienvenidos: los petualidad, según la Cámara de Comer- rros deben quedarse muy bien atados cio, Viena tiene 1.083 cafés, entre ellos en la calle. nas gafas, para regocijo de los revistosos, le tiró Morante al presidente de la plaza de Alicante. ¿Por haber aprobado los toretes lenguaraces (de lengua colgante) de la corrida? No, por no concederle las orejas que de esos toretes lenguaraces culturalmente le correspondían. Es lo que querían los toreros del patrás y pafuera al pasar de Interior a Cultura: quitarle seriedad, que es una cosa fascista, al palco. Por culpa de los piperos, el fútbol se come a los toros: el ¡bieeen! que sustituye al ole las rayas del picador vistas como límites del área de penalti, y ahora, esas gafas que Morante le tira al presidente, que son las gafas que los delanteros chuletas le ponen al juez de línea linemán que decía Bilardo) cuando caen en el fuera de juego. La tauromaquia del momento ha echado a los toros (y a los aficionados) de las plazas para hacer hueco a unos toreros que creen que su misión socrática para con la ciudad es la misión providencial del tábano para con el caballo: excitarlo y hacerlo brincar. ¿Quién no brinca, si le tiran unas gafas de pasta? El lentejazo de Morante al presidente de Alicante es el balonazo de Messi al viejo del Bernabéu. Cosas de genios dicen los psicólogos de la socialdemocracia que nos hemos dado. A Paquirri, cuando era Fran Rivera, despreciar a una oreja con despecho morantino en La Coruña le costó una multa de la que sólo lo salvó la lógica alemana de Joaquín Moeckel. Señoría, mi cliente tiró la oreja al suelo porque tenía garrapatas. Ahora Moeckel puede decir que Morante tiró las gafas al palco para que el presidente leyera, si no a Hegel, que de ése todos los libros los tiene Tomás, a Arrabal, el Hegel de Melilla.