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76 TOROS SÁBADO, 23 DE JUNIO DE 2012 abc. es toros ABC La heroica sangre de Perera HOGUERAS PLAZA DE ALICANTE Viernes, 22 de junio de 2012. Quinta corrida. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Puerto de San Lorenzo y la Ventana (2 bien presentados y con más genio que casta, mansitos, deslucidos, con complicaciones y peligro. ENRIQUE PONCE, de gris plomo y oro. Pinchazo hondo. Aviso (saludos) En el cuarto, media (oreja) En el sexto, dos pinchazos y estocada. Aviso (palmas de despedida) SEBASTIÁN CASTELLA, de azul pavo y oro. Pinchazo hondo bajo y atravesado y estocada trasera y baja (silencio) En el quinto, estocada desprendida (oreja) MIGUEL ÁNGEL PERERA, de purísima y oro. Estocada (dos orejas) Pasó a la enfermería. ROSARIO PÉREZ ALICANTE L a tarde había emprendido la senda de la monotonía. Las peñas canturreaban y bailaban en su andanada sin prestar atención al ruedo. No se dieron cuenta de la verdad de Miguel Ángel Perera al plantar la muleta por delante y templar la incómoda embestida del tercer toro de Puerto de San Lorenzo, con mayor remate que los anteriores. En la segunda serie, la plaza enmudeció hasta convertirse en un ¡ay! de interminable angustia. Gañanito que embestía al paso, prendió de seca y certera manera al extremeño. Pronto se vio el boquete que llevaba en la cara interna del muslo derecho y las cuadrillas quisieron que se retirase a la enfermería. Perera ni siquiera consintió que le practicasen un torniquete con el corbatín y siguió en la cara del toro como si se tratase de un simple corte de afeitado. Aquello era mucho más: la carne estaba abierta y la sangre manaba a borbotones, oscura, tamizando el vestido purísima. La figura con nombre de escultor, con una visible cojera que mantenía en vilo al personal, ejecutó una larga y meritoria faena hasta imponerse al rival. Acabó pisando los terrenos ojedistas en un alarde de valentía y vergüenza torera. El público, generoso y totalmente entregado por su épica gesta, le pidió las dos orejas cuando enterró la estocada. Se las apretó con fuerza contra el pecho y, sin pasearlas porque la herida aconsejaba una intervención rápida, accedió al hule para ser operado. Ocurrió en el tercer toro de Puerto de San Lorenzo, que lidió un conjunto bien presentado, con más genio que casta (nula) descoordinados algunos y deslucidos. Por este percance, Enrique Ponce se metió entre pecho y espalda tres ejemplares. Exhibió su magisterio y proverbial técnica de principio a fin. Anduvo fenomenal con el cuarto, un Miguel Ángel Perera sufrió una espeluznante cornada y permaneció en el ruedo hasta cortar dos orejas ANTONIO VIGUERAS Cornada de 23 cm. Perera sufrió una cornada en el muslo derecho en la cara posterior interna. Afecta al músculo sartorio, semitendinoso y semimembranoso. Pronóstico grave. toro que mostró invalidez desde primera hora. Lo cuidó a media altura y le dio fiesta con trincheras, cambios de mano y molinetes. Tan crecido estaba el maestro que, cuando más a gusto se sentía y más encandilada tenía a la plaza, Pitito le propinó una espeluznante voltereta. El vestido, de elegante gris y cargado de oro, acabó des- gajado. El valenciano tiró de su raza de figura y lo mató de media. Oreja de peso. Tuvo que matar el sexto por el percance de Perera, y también este último acusó su falta de fuerza y nula raza. Ponce porfió en su ambición por la puerta grande y maravilló en el cambio de mano, que los borda. Buscó la complicidad del tendido en un diálogo a tres, con Pitinesco y el graderío. El toro acabó rendido al imán de su muleta, pero tan kilométrica fue la obra que le costó matarlo. Perdió la salida a hombros por la espada. El que estrenó la arena tuvo la salida propia del encaste Atanasio- Lisardo. Ponce lo metió en vereda a derechas cerca de las tablas. Templado el cambio para embarcarlo a izquierdas, pero el Levante sopló con fiereza y las telas se disfrazaron de bandera. Casi metido en el callejón le enjaretó circulares eternos. El toro se echó de un pinchazo hondo, pero el puntillero lo levantó y sonó un aviso. El segundo metió bien la cabeza, con nobleza. No anduvieron finos ni el picador ni los banderilleros de Sebastián Castella. Acusó Bastardita (en femenino) más que nula fortaleza, absoluta descoordinación. Misión imposible auparlo. En el quinto se templó en el saludo capotero a Cigarro de buena reata y con aroma de transmisión. Muy toreros los doblones del prólogo y vibrantes las series diestras iniciales, pero este habano se apagó poco a poco y la faena bajó de intensidad pese al valor que imprimió el francés. La efectiva estocada propició la pañolada y cortó una oreja. Entre palmas de despedida se marcharon Ponce y Castella mientras la gente hablaba de la heroica sangre derramada por Perera. El lunes a las 19 h, retransmisión de la vuelta de José Tomás, con El Juli y Padilla en Badajoz abc. es FERIA DE ALGECIRAS Fandi indulta a Pegajoso ABC El público de Algeciras pidió a Fandi el indulto de Pegajoso el quinto toro de la tarde, que puso la alegría que le faltó a la primera parte del festejo. El Fandi lució al toro en la faena de muleta. Así, poco a poco se estructuró una faena con vibración y mucha conexión con los tendidos que terminó de la mejor manera posible. No obstante, hubo una parte del coso que protestó el indulto. Ante su primero, que fue segundo de la tarde, no había podido mostrar sus argumentos. Previamente, Morante de la Puebla había conseguido alborotar los tendidos con el cuarto, a pesar de estar más escaso de fuerzas. El primero toro, bien hecho y bajo, no había dado opciones al diestro de la Puebla para lucirse en el recibo capotero. El toro llegó al último tercio muy protestado y con síntomas visibles de escasez de fuerza. Hubo gotas de ese toreo caro y arrebatado que todos esperan de Morante con el cuarto, un toro que estuvo noble, pero justo de raza. Aún así, dejó alguna verónica para el recuerdo. Mo- rante comenzó muy torero a pies juntos y ganando bien el terreno. Ya fuera del tecio, dibujó series con naturalidad y mano baja. Hubiese tocado premio de no ser por la espada. Fue esperanzadora la salida del tercero de la tarde, con más gas y brío que sus hermanos frente a Manzanares. El de Cuvillo llegó a la muleta con la fuerza justa, poco a poco fue perdiendo y no se prestó a la ilusión puesta por Manzanares. Buena estocada y silencio. Su segundo resultó un toro que se dejó y al que entendió a la perfección. Lo llevó suave y de manera estética. El público premió su labor tras un pinchazo con una oreja.