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ABC SÁBADO, 23 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura CULTURA 75 Hasta pronto ÚLTIMO CONCIERTO DE ABONO DE L A ORQUESTA DE CÓRDOBA Géneros: Cámara y sinfónico. Repertorio: Obras de Igor Stravinsky, Tomás Marco y Robert Schumann. Intérpretes: Orquesta de Córdoba y Manuel Hernández Silva, director. Lugar: Gran Teatro de Córdoba. Fechas: Miércoles 20 y jueves 21 de junio de 2012. E l jueves día 21 de junio Manuel Hernández Silva se subió al escenario del Gran Teatro para dirigir su último concierto como director titular de la Orquesta de Córdoba, cerrando así los siete años posiblemente más importantes de la reciente historia de la formación y en los que sin duda ha alcanzado ésta sus más altas cotas de nivel artístico bajo la batuta del maestro venezolano. Las emotivas palabras del gerente, Alfonso Osuna, pero sobre todo las del concejal de Cultura, Juan Miguel Moreno Calderón, quien llegó incluso a disculparse por si el Consorcio de la Orquesta de Córdoba pudo no haber estado a la altura en algún momento con el director, y también las del propio Manuel Hernández Silva a continuación, agradeciendo a todos el apoyo recibido y emplazando al público a seguir en sus butacas del Gran Teatro durante las próximas temporadas, pusieron de manifiesto la aparente magnífica relación entre los diferentes elementos del proyecto de la Orquesta, relación que ha llevado a invitarle el próximo diciembre a dirigir la Novena Sinfonía de Beethoven y culminar con ella el ciclo sinfónico que ha protagonizado la actual temporada de conciertos. Este último concierto de abono cerró la primera parte con el estreno absoluto de la obra de Tomás Marco Mezquita- Catedral impresión musical inspirada lógicamente en el más universal de nuestros monumentos y en el que las alusiones árabes, muy evidentes desde el principio, y renacentistas, prestadas estas de fragmentos de un motete del genial polifonista abulense Tomás Luís de Victoria, según rezaba el programa de mano, resultaron claramente evocadoras. Antes, una pequeña agrupación de cámara de la Orquesta abrió la velada con una de las obras maestras del periodo neoclásico de Stravinsky, el concierto en mi bemol Dumbarto Oaks claramente deudora de Bach y de sus Conciertos de Brandenburgo como así reconoció el propio autor. Precisamente su escritura instrumental casi de concerto grosso y la propia sintaxis compositiva ofrecieron numerosos momentos de lucimiento instrumental a los solistas, quienes nos ofrecieron una versión cálida aunque también reflexiva y sabiamente resuelta estilísticamente. Ya en la segunda parte y tras los emocionantes discursos y abrazos antes mencionados, el mejor Hernández Silva se creció para bordar una de las sobresalientes comparecencias suyas de los últimos tiempos dando forma a la cuarta Sinfonía de Schumann, au- téntico derroche de imaginación e inventiva que en manos del director venezolano sonó vibrante y arrebatadora. La Orquesta, muy bien empastada, dio lo mejor de sí misma y resultó clave para coronar con la opus 102 schumanninana una noche de fuerte impacto emocional y difícilmente superable como despedida al titular que ahora deja su puesto. Pero no es un adiós, como muy bien dijo Moreno Calderón, y por eso, maestro, mucha suerte y hasta pronto. Hasta diciembre, sin ir más lejos. F. JAVIER SANTOS La soledad del nadador, según Joaquín Pérez Azaústre Despedida El director dejaba la batuta entre emotivas palabras del gerente y del concejal de Cultura El escritor cordobés Joaquín Pérez Azaústre presentó ayer su última novela, Los nadadores que ha publicado Anagrama y en la que la soledad, que simboliza el deporte del agua, es uno de los grandes protagonistas por la atmósfera en la que viven los personajes. RAFAEL CARMONA