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86 GENTESTILO DESDE ESTA ALTURA JUEVES, 21 DE JUNIO DE 2012 abc. es estilo ABC MARTA BARROSO Guillermo de Inglaterra y un regalo de 12 millones de euros El Duque de Cambridge cumple 30 años y recibe una fabulosa herencia de Lady Di MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL EN LONDRES DEL LUDISMO S oy ludita. Del siglo XXI, pero ludita. No hay duda. Todavía no he destrozado ninguna máquina pero estoy a punto de hacerlo. Las odio. No al aparato en sí- -en realidad no puedo vivir sin ellos- pero sí a lo que significan en mi día a día. El ordenador, el iPhone y el iPad. Mis tres chivatos. Los que escupen palabras sin piedad y me abrasan a información. Los que no me dejan un segundo tranquila. Los que me alejan de los que quiero y me acercan a los que no quiero. Con todos mis respetos. Porque lo profesional y lo personal se cruzan en todas y cada una de estas pantallas. Profesión obliga y en cuestión de e- mails, llamadas, mensajes o WhatsApps los periodistas tenemos todas las de perder. Ni les cuento si encima caes en las redes de Twitter o Facebook. Yo de momento me libro. Aunque me llamen antigua, paleta o retrógrada. Pero es imposible, no tengo tiempo. Intenten visualizarme (si les apetece el plan, claro) Sentada frente al ordenador con el móvil, la tableta y las gafas- -de cerca, de lejos progresivas, cuestión de distancias- si es que consigo encontrarlas. De una pantalla a otra. De unas gafas a otras. De un sonido a otro. De un tipo de mensaje a otro. Hasta que enloquezco. Y escribo yo también te quiero al presidente de Shiseido en vez de a mi hija, o en la suite 314 a las 17.30 a mi marido en vez de al fotógrafo de una producción de belleza de Clarins. Imagínense. Además, con tanto mensajito acabas siendo una maleducada porque te lías y no sabes a quién has contestado y a quien no. ¡Si ni te acuerdas de lo que era memoria! ¿Ven? ¡Se me olvidaba! El WhatsApp. Si sales de España y arruinarte no está en tus planes, desconectas los datos móviles. A la vuelta no te queda ni un amigo. Porque son pocos los que entienden que si no contestas (de inmediato) es por- que- no- pue- des. No- lohas- vis- to. No- lo- has- leí- do. No- no- no. Chin pon. E l Príncipe Guillermo cumple hoy 30 años en un momento de máxima popularidad de la monarquía británica. El jubileo de la Reina Isabel II y la misma crisis económica han realzado la imagen de la Corona como símbolo de unidad nacional. El hijo de Lady Di ha sido uno de los baluartes de este renacimiento. Su boda con Catalina el año pasado y el frenesí mediático que rodea a la pareja confirma que los Windsor gozan de excelente salud. Los Duques de Cambridge representan la cara moderna de la Monarquía. Mientras que el Príncipe de Gales tiene 149 empleados, 25 de ellos para su atención personal, algunos de los cuales lo ayudan a vestirse, su hijo no tiene ninguno (y se viste solo) El nieto de la Reina de Inglaterra vive con su esposa en una casa alquilada en la isla de Anglesey, al norte de Gales, con la única asistencia de los oficiales que velan por su seguridad. El Príncipe, en la reciente procesión de la Orden de la Jarretera prolongar su carrera militar o dedicarse de lleno a sus obligaciones en Londres. Y es que el Duque es teniente de la Fuerza Aérea Británica y puede optar por tres años adicionales de servicio. El gran interrogante es si esto será compatible con su formación como futuro Rey. Por otro lado, tanto Guillermo como Catalina han reconocido su deseo de tener hijos. Un deseo que por el momento tiene que aguardar hasta después de la gira que harán en septiem- AFP Momento decisivo Los 30 años, sin embargo, supondrán cambios radicales. Para empezar, el Príncipe Guillermo heredará una fortuna de 10 millones de libras (12 millones de euros) de su madre y será nombrado caballero de la escocesa Orden del Cardo, ocupando un lugar clave en estos momentos, en los que peligra la unidad entre Escocia e Inglaterra. También tendrá que decidir entre bre por Malasia, Singapur, las islas Soloman y Tuvalu. Con una línea genética más que longeva, la Corona luce más que lejana. El Príncipe ha reconocido que a veces se impacienta con la distancia que lo separa de ese punto de destino. Cuando estoy volando en mi helicóptero por las montañas de Gales trato desesperadamente de no pensar en eso y me digo que es algo que se dará con el tiempo, que puede esperar a que tenga unos años más Jaulas y lazos, dos de los looks de Ascot Los modales británicos se olvidan en Ascot El hipódromo más conocido del mundo ha pasado de ser una pasarela de tocados vanguardistas para convertirse en un concurso de extravagancias. Aunque el código de vestir era muy estricto este año- -ni sombreros de menos de 10 cm de diámetro, ni trajes por encima de la rodilla- -algunas invitadas lo ignoraron y eligieron creaciones como este lazo, una mezcla de patriotismo y Minnie Mouse.