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64 CULTURA JUEVES, 21 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC Vargas Llosa: La literatura cambia al lector, deja huella, no es gratuita Al cumplirse cincuenta años de La ciudad y los perros las Academias de la Lengua Española propician una edición especial de su primera novela MANUEL DE LA FUENTE MADRID Debía hacer frío en esa pensión de la calle del Doctor Castelo en aquel Madrid de 1958. Tal vez por ello, aquel joven becado peruano se bajaba al bar de la esquina, El Jute en la calle Menéndez Pelayo, frente al Retiro, por ver si a la lumbre de las gachas y los callos con garbanzos no se le hacían los dedos huéspedes y podía seguir escribiendo. No era, desde luego, la vida de un erasmus, pero en la cabeza de aquel Mario Vargas Llosa ya bullían otras cosas. Bullía su pasión por William Faulkner, por las tesis comprometidas de Sartre, cientos de novelas de aventuras leídas, bullía Malraux y bullía, sobre todo, una novela que con disciplina flaubertiana estaba redactando. Se titulaba La ciudad y los perros y unos años después, en 1962, obtuvo el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral. Considerada desde entonces piedra fundacional de la literatura del boom latinoamericano, la primera obra de Vargas Llosa ha cumplido medio siglo. Aniversario que había que celebrar. Y qué mejor manera que con una edición especialísima (Alfaguara) auspiciada por la Real Academia y la Asociación de Academias de la Lengua Española. La coordinación de la publicación ha sido realizada por la Academia Peruana y Marco Martos, su presidente, se encarga de la pieza de presentación: Áspera belleza Le acompañan artículos, textos y estudios de José Miguel Oviedo, Víctor García de la Concha, y Darío Villanueva. También se incorporan unas palabras del gran poeta José María Valverde, que fue jurado en aquella edición del Biblioteca Breve, así como otros textos de Javier Cercas, Carlos Garayar, John King y Efraín Krisal. Ayer, durante la presentación en la Docta Casa, el Premio Nobel hispanoperuano no podía mostrarse más satisfecho ante esta espléndida edición y sin erratas sonreía) de la que comentaba, no sin cierta ironía, que se han incorporado todas las últimas novedades ortográficas de la Academia Desde hace cincuenta años, La ciudad y los perros es un clásico de la literatura hispana, pero la censura franquista a punto estuvo de conseguir que así no fuera. Vargas Llosa recordaba ayer divertido sus encuentros y encontronazos con las tijeras censoras, con el terriblemente mítico lápiz rojo. Carlos Barral sorteó la censura de forma encomiable, y entonces, en 1962, todavía era muy severa, realmente fue una batalla heroica. Finalmente nos reunimos con Carlos Robles Piquer, a la sazón director general de Información, hablamos de tolerancia mutua, de apertura, de abrir ventanas y, tras una in- tensa negociación, llegamos a la conclusión de que se debían alterar ocho frases El ejemplo es, cuando menos, inverosímil. Yo había escrito el coronel tenía un vientre de ballena y los censores creían que eso ridiculizaba a la institución castrense. Propuse vientre de cetáceo y les convenció. También tuve que cambiar un burdel (al que iba un cura) por prostíbulo. Luego, en la segunda edición Carlos Barral restauró las frases originales De Perú a Mississippi Quién iba a decir que un joven peruano de Arequipa iba a encontrar su inspiración en el remoto condado faulkneriano de Yoknapatawpha, pero así fue. Fue el primer escritor que leí con lápiz y papel para tomar notas recuer- da el autor de Conversación en La Catedral Sigo releyéndolo y puedo decir que no hay un solo escritor hispanoamericano de mi generación que no se haya aprovechado de Faulkner. Y también creo que John Dos Passos fue muy influyente para nosotros Aquella novela era dura, descarnada, amarga, y ponía en su punto de mira algunos puntos más que flacos, famélicos, de la sociedad peruana. ¿Fue para tanto? No podemos medir los efectos políticos y sociales de una obra de ficción- prosigue el premio Nobel. Pero la literatura deja huella, la literatura no es gratuita, por supuesto que cambia al lector, sus ideas, sus convicciones sobre la vida. Creo que un libro puede tener efectos que a priori son invisibles, pero que acaban por ser Carlos Barral sorteó la censura de forma encomiable. Aún era 1962, y fue una batalla heroica Censura Faulkner Fue el primer escritor al que leí con lápiz y papel para tomar notas. Todavía sigo releyéndolo El lápiz rojo Yo había escrito: el coronel tiene vientre de ballena, y me obligaron a cambiarlo por vientre de cetáceo