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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA JUEVES, 21 DE JUNIO DE 2012 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO LA ÚLTIMA TONTERÍA ¿Gobierno de concentración? ¿Con quién? ¿Con Rubalcaba, Salgado y Valeriano? M ADRID es el paraíso de las comidas conspirológicas. Negocios, celadas, reconciliaciones... todo pasa por un tenemos que quedar a comer Un político, a veces ya de capa caída, invita a unos cuantos periodistas a zampar. Primero caen unas birras, preámbulo que el convocante aprovecha para mostrarse próximo y chistosillo. Se sientan y llegan la manduca, el tintorro y la dialéctica. Encantado de escucharse, el personaje va contando cómo ve el mundo. Tendría su enjundia si el oráculo fuese Thomas Jefferson, pero no suele ser el caso, pues en nuestros partidos abundan los pensadores cuyo bagaje académico expiró en Tercero de BUP. Ya en los postres, con el respetable un tanto sopas tras las libaciones y la verborrea, el político ahueca la voz, mira de hito en hito, solicita confidencialidad y cuenta con medias palabras un hecho sensacional. La especie de estos días es que en España se está fraguando un Gobierno de concentración. Si entre los comensales se sienta un periodista de un confidencial de internet, a la media hora el rumor estará subido a la red con categoría de noticia cierta. Si el comensal pertenece a un periódico de peso, al llegar a la redacción su superior le recordará que un cotilleo de serie B no es una noticia. Si el periodista es embajador de algún periódico periférico, escribirá una de esas crónicas desde la Corte en las que desvelará entre líneas el supuesto parto de los montes: habemus Gobierno de concentración PP- PSOE. La tontería no es nueva. El pasado día 1, abogaba ya por tal solución Durán i Lleida, esa suerte de consultor universal, cuyos templados consejos casan mal con su praxis de sectarismo ombliguista. También secunda la idea Felipe González, todavía extrañamente avinagrado por una derrota electoral de hace 16 años. Y por supuesto la ha comprado el mortecino PSOE de Rubalcaba, que busca un lugar bajo el sol. España no sale muy guapeada en la foto que ven en el extranjero: desempleo tétrico, cuentas públicas inquietantes y un modelo autonómico kafkiano. Pero hay algo que sí aporta confianza: el país está gobernado por un partido con una holgada mayoría, ganada hace solo seis meses, que tiene las manos libres para tomar decisiones. Esto no es Grecia, con su ensalada de micro siglas; o Italia, que ha dimitido de la democracia para encomendarse al despotismo ilustrado de Monti. Un Gobierno de unidad, rumorean. ¿Con quién? ¿Con el PSOE, una jaula de grillos que acaba de perder 4 millones de votos? Ok. Para ganar crédito ante los mercados podríamos recuperar a Valeriano, el ex ministro que se manifiesta contra las reformas que nos exigen. O beneficiarnos de la solvencia contable de Elena Salgado, que nos dejó un pufillo de 27.000 millones tras bailarle el déficit (y para celebrarlo la han fichado Endesa y Abertis) Aunque el mejor refuerzo podría ser el propio Alfredo, vapuleado por los españoles en las urnas, pilar del gabinete de Zapatero que arruinó al país y un socio tan fiable que ha boicoteado hasta el techo de gasto que auspició su propio partido. EXTERIOR DARÍO VALCÁRCEL SÍ: GRECIA FORMARÁ GOBIERNO Hay que empezar por cumplir lo pactado. Y hay que combatir el pesimismo, la queja permanente, la autocompasión S I las cifras se leen despacio, los votos de Nueva Democracia más Pasok suman el 42 por ciento, 29,7 el primero, 12,3 el segundo. Un tercer y último partido se les uniría, Izquierda Democrática, 6,3 por ciento. Así, el total de votantes dispuestos a defender el rescate tal como ha sido firmado, y en parte cobrado, equivaldría al 48,3 por ciento. Syriza, una coalición de doce partidos, ha obtenido el 26,9. Sus pactos serán difíciles o imposibles. No es probable que firme alianzas postelectorales con el neonazi Aurora Dorada (6,9 por ciento) ni con el comunista KKE (4,5) Es más probable que sus adversarios, el conservador Nueva Democracia, el socialista Pasok e Izquierda Democrática, formen gobierno y defiendan el rescate tal como fue propuesto por la Comisión Europea, el FMI y el Banco Europeo, es decir la troika. Ayer se anunciaba el acuerdo entre las tres formaciones, pero quedan flecos por concluir. En cualquier caso parece que el pacto se firmará. Grecia representa menos del 3 por ciento del PIB europeo. La semana pasada, Nikos Konstandaras, editor del diario ateniense Kathimerini, se lamentaba al ver cómo los griegos emigran mientras los inmigrantes se marchan también. En la clase media y baja se ha extendido una crecien- te sensación de miedo: no se sabe si el hospital público seguirá, quien garantizará las pensiones. Ni se sabe si muchos funcionarios habrán hecho su trabajo ni, sobre todo, si el recaudador de impuestos habrá hecho el suyo. De golpe los padres no pueden pagar colegios privados. Hemos perdido cuarenta años, el más largo periodo de paz y prosperidad conocido por Grecia desde su independencia de los otomanos, en 1821 escribe Konstandaras. El país ha perdido disciplina, fuerza, capacidad para entender lo que ocurre. También ha perdido empuje para inventar. Hablamos de la tenacidad diaria que ha de acompañar al innovador. La desilusión se extiende de norte a sur. El baile ha acabado. Hay que volver a casa. Pero no hay casa. La guerra civil dividió al país entre 1946 y 1949, después de los años heroicos de resistencia contra los nazis. La pereza intelectual ha acabado ganando la partida al empuje de los griegos. Y los griegos, la mayoría de ellos al menos, han sido esforzados, capaces de trabajar más duramente que los finlandeses, de sol a sol. La imagen del mediterráneo indolente muchas veces es falsa. El gobierno que se constituya podrá quizá dar con la salida. Hay que empezar por cumplir los pactos. Luego habrá que combatir, a medio y largo plazo el pesimismo, la queja permanente, la autocompasión. Y esto vale para griegos, portugueses, españoles y otros. Entre estos otros no está Italia: los italianos saben bien como haber frente al pesimismo: guerra a las obsesiones, trabajo ordenado, leggerezza, es decir buen espíritu. Entre tanto, en Atenas, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, ha dudado varias veces, sí al euro, no al euro. Y ha acabado por proponer nuevos incumplimientos en los acuerdos ya firmados. Los acuerdos vigentes han permitido a Grecia recibir en el pasado y esperar en el inmediato futuro 240.000 millones de euros de la Unión Europea (110.000 m, primera franja; 130.000 en la segunda) Entre tanto el estado griego necesita apremiantemente, en este próximo mes de julio, 1.000 millones de euros para hacer frente a pagos ordinarios: sueldos públicos, pensiones, hospitales.