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ABC MIÉRCOLES, 20 DE JUNIO DE 2012 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA EL ÁGORA EUROPA EMPIEZA A TRABAJAR POR DARÍO VALCÁRCEL Hoy, los grandes inversores son asiáticos. En Asia- Pacífico han dejado de publicarse periódicos en francés, alemán, español... El inglés es la única lengua europea. Reino Unido quiere acabar con el euro. Estados Unidos, no descubrieron de pronto que Alemania y Francia no querían lo mismo. Kohl repetía algo muy discutible: los alemanes hemos perdido mucho al renunciar al deutschmark Él sabía que no era así. Nos empeñamos en seguir siendo 27 Estados. Incluso queremos incorporar a más; el modelo europeo no solo no está acabado, sino que trata, desde la última guerra mundial, de ponerse en marcha. El gran problema consiste en (1) decidir; y en (2) decidir a tiempo. Pero no hay tiempo. La UE necesita tiempo para tomar una decisión y hoy es incapaz de hacerlo. Entre 27 Estados es cada vez más difícil tomar decisiones con rapidez. Hoy, los grandes inversores son asiáticos. En Asia- Pacífico han dejado de publicarse periódicos en francés, alemán, español... El inglés es la única lengua europea. Repetimos, Reino Unido quiere acabar con el euro. Estados Unidos, no. La crisis actual es más grave, dónde va a parar, que las de 1962 o 1985. Los enemigos del euro son más poderosos. Las pequeñas medidas conducen a la frustración. egresemos a Ágora Europa. En España hay muchos campeones que están venciendo a la crisis: pequeños, medianos y grandes. Joaquín Almunia es uno de los españoles en los que los reunidos en Madrid confiaban. Uno de los europeos competentes en Bruselas: él sabe que esa máquina, después de todo, no funciona tan mal. Hay una solución, triple: firmeza, solidaridad, crecimiento. Recordamos a George C. Marshall, secretario de Estado, antes general Marshall: el paciente se muere y los doctores siguen deliberando... La riqueza europea es muy grande. Solo es solvente quien tiene conciencia y voluntad de serlo. Pero reconozcámoslo, un alto porcentaje de italianos, españoles, griegos o portugueses son ricos. Hemos llorado demasiado. Hemos sido autocomplacientes cuando debimos trabajar día y noche. E innovar. Innovar es perseverar. No hay innovación sin perseverancia. La UE ha proporcionado al mundo un modelo de convivencia libre del que la mayor parte de los 500 millones de europeos se enorgullecen. Lleno de agujeros, rico en problemas: pero hasta hoy ha garantizado, en estos sesenta años, una alternativa libre y honorable a las dictaduras. Grecia tuvo una terrible dictadura. España también. Y Portugal. E Italia. Quizá algunos millones de griegos hayan recordado el domingo, y no con respeto, al coronel Georgios Papadopoulos, protagonista del golpe de Estado de 1967, depuesto en 1973. DARÍO VALCÁRCEL E L 13 de junio, algunos españoles se reunían en Madrid. También en otras ciudades europeas. Se constituía el Ágora Europa, sobre problemas inaplazables. En Madrid, había asistentes próximos al Gobierno, otros habían salido del poder. Más o menos cuarenta. Una de esas voces era la de Cristina Gallach, una alta funcionaria española en Bruselas. El moderador, Vidal- Folch, pidió a Gallach que cerrara las intervenciones, de más de dos horas. Habían hablado Solbes, Oreja, Ferrero- Waldner, Zufiaur, Aldecoa, Palacio, Gil- Robes, Cuadrado, De Miguel, Colom, Xuclà... Cuando Vidal- Folch dio la palabra a Gallach hubo un silencio especial. Esta bruselense barcelonesa, de menos de 50 años, resumió los que eran, a juicio del Consejo Europeo, los puntos que entrañaban colapso. -Las instituciones europeas son imperfectas. Sin embargo, gracias a ellas, Europa ha avanzado durante cincuenta años. Ahora estamos al límite de funcionamiento. -La refundación ha de ser política; unida a fiscalidad común, unión bancaria, Tesoro único... En adelante todo será más difícil. Vamos a un mundo más competitivo. Europa pierde poder. Y eso exige más Europa. -Fatiga de los ciudadanos sobre la integración. Si hay que avanzar en ella, habrá que esforzarse ante la opinión pública: no un día, todos. La UE es hoy más antipática. El europeo se ha aficionado a ese hábitat y hoy no aprecia para qué sirve. -La legitimidad de la Unión es frágil. Sin reforzar esa legitimidad no se avanzará. Puede obtenerse por la eficacia en la prosperidad; o por mayor representación directa. -Terminología. Utilizar términos exactos. No hablar de cesiones de soberanía. Compartir soberanía. Nos hemos quedado roncos pidiendo reformas estructurales, más Europa y otras vaguedades. Ahora, hay que concretar. Y en vez de concretar hablamos de Facilidades, Mecanismos... El secretario de Estado para asuntos europeos, Íñigo Méndez Vigo, había resumido con claridad: somos socios de un club unido por el entendimiento entre sus miembros, lo que hace 2.200 años se llamaba affectio societatis pero hoy se hace patente el desafecto a Europa; la Unión no resuelve problemas concretos de los europeos. Y sobre ello, hay un proyecto anglosajón, con el Financial Times a la cabeza, para acabar con el euro. Resumen de conclusiones, provisionales, claro. La unión bancaria. El BCE tiene prohibido comprar deuda de los Estados miembros. En el Consejo de 28 de junio, el BCE recordará que es prestamista de última instancia, no solo de Estados, también de bancos. Alemania ha exigido, con razón, un esfuerzo general en los recortes. La canciller es sumamente avisada. Sabe que sin la ayuda alemana los recortes llevarán a más la depresión. El apoyo al crecimiento es inseparable de la competitividad. La UE nace en 1951 después de cinco años de debate. Tras la Segunda Guerra R mundial, era urgente encontrar una reconciliación entre quienes habían chocado en tres conflictos, 1870, 1914, 1939. Ya hemos recurrido a esta imagen: tras el largo y nebuloso temporal, reaparecerá la costa: pero ya no están solo Southampton, Le Havre o Nueva York: aparecen Bombay, Singapur, Hong Kong, Shanghái... Alemania no está en el mapa, no existe. L os mercados financieros tienen una importancia mayor, mucho mayor que en 1990. Pero, repetimos, la crisis es política. La narrativa ha de serlo también. La unión monetaria no se diseñó para un gran escenario de crisis. Jacques Delors pensaba que los ministros de Finanzas de los Estados miembros tendrían que residenciarse en Bruselas, de lo contrario nada marcharía. Delors insistió y volvió a insistir: una moneda sin gobierno económico no funcionaría. Efectivamente, la construcción europea se atascó. La libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas no se completó. Los fundadores y los Estados incorporados