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98 TOROS Iván Fandiño corta una oreja en Málaga abc. es toros LUNES, 18 DE JUNIO DE 2012 abc. es toros ABC Vargas Llosa y dos faenas de Nobel BILBAO PLAZA DE VISTA ALEGRE Domingo, 17 de junio de 2012. L Aniversario del coso. Casi media entrada. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández (con menor presencia que en las Corridas Generales) justos de casta y a menos; con más fondo el 6 ENRIQUE PONCE, de grana y oro. Pinchazo hondo y cinco descabellos. Aviso (silencio) En el cuarto, estocada corta (dos orejas) Salió a hombros. JUAN JOSÉ PADILLA, de nazareno y oro. Estocada pelín trasera y tendida. Aviso (oreja) En el quinto, dos pinchazos, media y descabello (saludos) ALEJANDRO TALAVANTE, de pizarra y plata. Estocada traserita (oreja) En el sexto, estocada trasera (oreja con fuerte petición de la segunda y bronca a la presidencia) B ROSARIO PÉREZ BILBAO erreaban los animalistas a las puertas de Vista Alegre; por sus bocas asomaba el fuego embrutecido del insulto y el pareado de cada día: la tortura no es cultura Se desgañitaba el rebaño de antis con sus lecciones sobre educación a los hijos y sus comparaciones de los ruedos con campos de exterminio... Así arrancó la tarde y así siguió cuando Enrique Ponce ganó terreno en los lances de saludo al primero, que metió bien la cara. Hizo concebir esperanzas el de Garcigrande, que fue a menos en una faena prologada con torerísimos doblones y con un brindis excepcional a un espectador de lujo: Mario Vargas Llosa. La presencia del Nobel fue la mejor defensa de la Cultura de la Fiesta, le pese a quien le pese... Lástima que la dedicatoria no pudiera coronarse con un triunfo. Ponce instauró su sapiencia, pero el torete escarbaba a lo sabueso y tenía solo media arrancada. Además, el de Chiva se atragantó con el verduguillo y todo se disipó. Cambiaron las tornas en el cuarto, con el que pintó un capítulo dorado. Acusó Halagado falta de casta y fortaleza desde primera hora. Y Ponce, muy por encima del colorado, quiso sembrar más cosechas para el recuerdo como aquella de hace dos décadas con Naranjito Con sedienta afición de principiante, el veterano maestro sacó agua de un pozo que parecía seco y se inventó una faena por la que pocos apostaban. Absoluta maestría y empeño, Enrique Ponce sale a hombros de la plaza de Vista Alegre EFE envueltos en su innata elegancia. Vargas Llosa se partía las manos con el prodigio. Se embelesó aún más cuando el creador se dobló con angelical parsimonia para abrochar la obra, rubricada a la primera con el acero. El escritor ondeó el pañuelo, al son de todos los tendidos, que pidieron las dos orejas. El doble galardón paseó el Nobel de los ruedos, que hizo literatura con su toreo. Padilla salió a por todas desde la bienvenida al segundo con una larga cambiada de rodillas. Puso la plaza en ebullición con el entregado tercio de banderillas, especialmente con el violinazo. Brindó el héroe de Jerez a su público del Norte, que lo quiere y respeta, y la labor comenzó con temperatura de altos hornos. El enemigo se apagó poco a poco, pero John Padilla, con su parche a lo Wayne, caldeó los ánimos con una ruleta de molinetes y un estoconazo hasta la empuñadura. Aunque tardó en caer, la plaza se vistió de blanco y Ligero se mar- es MADRID SEVILLA El banderillero Lipi, herido en el muslo izquierdo El banderillero José Luis López Lipi fue cogido por el segundo de la tarde. Sufrió una cornada en la cara posterior del tercio superior del muslo izquierdo de 15 centímetros, que produce destrozos en músculos vasto externo e isquiotibiales, de pronóstico menos grave La terna de novilleros, Castaño, Jiménez y Duque- -que recogió la única ovación- -se marcharon de vacío, con ganado de Palla, Camacho y La Campana. Gómez del Pilar y Pascual Javier acaban en la enfermería Por dos veces fue cogido el novillero Gómez del Pilar, que quiso aguantar en pie hasta terminar la faena de su primer rival, pero se desvaneció. El novillero sufrió una cornada en la axila, por lo que el festejo quedó mano a mano entre Tulio Salguero y el debutante Pascual Javier, que también fue cogido y pasó a la enfermería con fractura de costilla. Accidentada tarde con novillos de El Cahoso. chó al desolladero con una oreja menos. Con el informal quinto volvió a relucir el coraje del Ciclón. Llegaba a Bilbao el triunfador de San Isidro, Alejandro Talavante, en sustitución del lesionado Juli. Verónicas y chicuelinas, abrochadas con una media, enmarcaron ya su disposición. Asentó las zapatillas en el inicio hasta sacarlo poco a poco fuera de las rayas y estructurar su meritoria obra por ambos lados. Aunque no era toro para recitar un poemario- -dentro de su ir y venir sin clase, era mironcete- el extremeño versificó muletazos con profundidad y, sobre todo, con inapelable valor. La pasión se agigantó en el sexto, con más fondo que sus hermanos aunque con embestida descompuesta. Talavante estuvo formidable. Ni más ni menos. Sentimiento, entrega, cintura rota y chispazos en una loable y genial labor, rematada con una estocada. De nuevo los tendidos se vistieron de comunión para pedir el doble Nobel, pero a don Matías se le durmió la mano y solo sacó una tela entre la bronca del gentío. ¡La faena era de dos! Abortó el presidente la imagen de la salida en volandas del dúo de figuras. Él sabrá por qué... El torero de Badajoz se marchó a pie mientras Ponce era izado a hombros ante la mirada del maestro del escalafón de las Letras. Más de dos horas con Mario. Un lujazo.