Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
92 Noche Blanca 250.000 personas abarrotan la ciudad para seguir un gran abanico de propuestas con Camarón como fondo CULTURA LUNES, 18 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC de L L. M. CÓRDOBA Arte gritado en las plazas a cultura fue algo así durante siglos. Alguien llegaba a una plaza y cantaba, seguro que con voz honda y pura; o recitaba versos sin saber leer ni escribir aunque con una aquilatada proporción de poesía, o contaba una historia que nada envidaría a una novela negra o de intriga de hoy. Los artistas que se asomaron a la Noche Blanca del Flamenco en la Córdoba que no durmió no pasaron después el sombrero para pedir la voluntad, pero sí tuvieron algo de esa propuesta que uno vocea y quienes van por la calle reciben con la sorpresa y la curiosidad de quien concede el beneficio y la duda y termina aplaudiendo y disfrutando. Hasta 250.000 personas lo hicieron así, según cifras del Ayuntamiento. Fue lo que pasó en una velada gigantesca y noctámbula, que convocó a multitudes en sus actos, que al ser menos se vieron también mucho más poblados de público, siempre con el nombre y la silueta de Camarón. Las calles tenían un trasiego como de fiesta grande por toda la ciudad intramuros, conforme por las viejas puertas iban llegando los cordobeses ávidos de embrujo y diversión. Abarrotaron Las Tendillas y desde antes de medianoche esperaban que en el viejo Compás de San Francisco cantara Duquende. El espíritu de José Monge se hizo patente en el mestizaje tan inconfundible de Kiko Veneno, que consiguió que la amplia plaza de la Corredera vibrara con sus canciones. Los cajones en la Puerta del Puente, la moda de Juana Martín, el Chill en la Ribera, las guitarras de Paco de Dios y José Manuel Hierro y la voz de Antonio Mejías tuvieron la experiencia de proponer en plazas abiertas. A la izquierda, Kiko Veneno en su concierto en la Corredera. Sobre estas líneas, Paco de Dios y José Manuel Hierro en el Potro