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94 CULTURA Shakespeare contamina a Cervantes DOMINGO, 17 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC Diccionario fashionista- castellano ANA UREÑA MADRID Los periodistas de moda y expertos en la materia son muy criticados por lo que los demás ven como un abuso de palabras extranjeras en la jerga especializada. Muchas veces hace falta un diccionario fashionista- castellano, castellano- fashionista. Un fashionista es una persona apasionada por la estética, pero no llega a ser un fashion victim, que peca de quererlo y tenerlo todo. Cuando cualquiera de los dos se sienta en la primera fila de un desfile, entre los invitados VIP (Very Important Person) y las It girls (chicas de moda) está en la frow, una palabra inventa- sobrevalorada en moda. Todo es chic. Military chic, hippy chic, safari chic, sport chic etc. Del desfile puede que vayan a un casting (prueba) que le haya conseguido su booker (agente) o a un fashion shoot, que en España hemos convertido en shooting y que se entiende como una sesión de fotos. La estilista que las viste trae ropa de un showroom (el lugar donde están los muestrarios para prensa) porque no es plan de que la saque de su closet (armario) Las fotos serán para retratar las trends (tendencias) Los outfits (conjuntos) de la top (abreviación de top model) pueden ser total looks (conjunto total) de animal print (estampado animal) flower print (estampado floral) paisley (estampado cachemire) Entre las prendas: short (pantalón corto) vestido babydoll (como de muñeca) da que junta front con row. Después zapato peep toe (con la punta abierdel desfile, las top models- -entende- ta) t- shirt (camiseta) LBD (Little mos que son más que modelos- Black Dress o vestido negro) trench pasan al backstage, o la trastienda. (gabardina) biker jacket (cazadora Ahí se quitan el make- up, o se desma- de cuero motera) o blazer (chaqueta quillan, y se ponen su ropa. Casi americana) De la sesión de fotos siempre llevan una prenda denim, el saldrá un making of, o un cómo se tejido vaquero, y casi siempre en hizo, para la revista donde se publiversión pantalón. Pueden ser slim fit que. En esa misma revista saldrá un (ajustados) o boyfriend (con ese reportaje de las prendas must have efecto robados al novio) que también (imprescindibles) o directamente se puede definir como XXL u oversiprendas must, que se pronuncia más ze (varias tallas más) Cuando no fácil, pero nunca vendrá un glosario están sobre la pasarela de un fashion adjunto. Para más información, lo show, o desfile de moda, suelen vestir mejor es seguir el blog Léxico Fashiode forma muy casual (informal) A nista, como Wikipedia, pero en esta palabra se le suele agregar el versión moda. ¿La palabra del día? omnipresente chic, la palabra más Peplum (la encontraréis en el blog) FERNANDO R. LAFUENTE DE BÁRBAROS Y DE CURSIS D BBB drían traducción al castellano. En la era de Silicon Valley, Google Translate es una herramienta imprescindible. En momentos de crisis como este, en el quelaeconomíalo envuelvetodo, losanglicismos pasan a formar parte del lenguaje habitual, hasta el punto de que el ciudadano llega a emplear vocablos cuyosignificadodesconoce. Elinglésdominaellenguajeempresarialyeconómico y, por ello, existen numerosos anglicismos que, incluso, se han adaptado al español. Es el caso de estanflación (stagflation) refinanciación (refinancing) desinversión (disinvestment) coaseguro (coinsurance) o diseconomía (diseconomy) Otros muchos, sin embargo, se emplean en su forma original (cash, flow, holding stock, crash, pool, market, target, input, sponsor... y los hay quehasta sehanincluido enelDiccionario de la Academia, como dumping o trust. Según José B. Terceiro Lomba, nuevo miembro de la Real Academia, el problema de los anglicismos en el español existe, es real Además, Terceiro asegura que no contamos con las traducciones adecuadas para muchos de los términos y estamos usando voca- ECONOMÍA blosingleses Ensuopinión, en sumomento habrá que optar por los equivalentes en el idioma español o bien adoptar los términos ingleses algo que ya está sucediendo. Y es que, cuando la economíapintamalesobvioque laspreocupaciones por la jerga se acrecientan y, por tanto, esos vocablos ingleses se usan más Es unavieja historia. Terceiro escribió hace ya 40 años un diccionario sobre economía y ya había un déficit claro de empleo de términos económicos, así que ahora mucho más, en un momento en el que las cuestiones económicas preocupan tantísimo De hecho, el nuevo académico considera que actualmente, enel mundo dela empresa la terminología es toda anglosajona CIENCIA Al igual que en la tecnología, en el campo de la ciencia la presencia de anglicismos que conviven en el español es abrumadora en opinión de José Manuel Sánchez Ron, físico, historiador José Terceiro El problema de los anglicismos en el español es real; no hay traducciones adecuadas para muchos términos de la ciencia y académico, pues el ingléses la lenguafranca dela ciencia desde hace mucho tiempo Su uso y abuso ha provocado incluso un empobrecimiento a la hora de crear términos científicos en español. Si uno mira la última edición del Diccionario de la Real Academia se encuentra, aunque sea en cursiva, términos como big bang, que tendría una traducción inmediata: gran estallido. El término se ha introducido tantoen la cultura queresulta difícil traducirlo, como quasar (acrónimo quasi stellar) spin (girar como unhuso) o máser. Acrónimos como radar (radio detectingandranging) yláser (lightamplificationbystimulated emissionofradiation) se han introducido con normalidad Para Sánchez Ron resulta difícil combatir esta avalancha de términos que se da especialmente en la tecnología y la ciencia porque son campos de conocimiento Su facilidad a la hora de queestosanglicismospenetrenennuestro país puede radicar, dice, en no habersido, nisertodavía, lamentablemente, ámbito de la creación, algo que se extiende también al lenguaje científico Información elaborada por MANUEL DE LA FUENTE, SUSANA GAVIÑA, INÉS MARTÍN RODRIGO Y JUAN FRANCISCO ALONSO esde el hidalgo del Lazarillo a la doña Perfecta de Galdós o la caterva de Vetusta en Clarín, los personajes de Neville y el último Almodóvar, la sociedad española, al correr de los tiempos y de los regímenes políticos, exhibe sin pudor una tendencia, casi, natural a lo cursi que tiene en el decir uno de sus más logrados esperpentos o metáforas. Nada es nuevo, pero conviene recordarlo cada tanto. Los ejemplos que acompañan estas páginas son alarmantes, pero no porque la lengua española corra ningún peligro de desintegración, invasión o así, sino por el grado de cursilería y la dimensión de las chorradas que se escuchan, y que, estoicamente, se soportan cada día en reuniones de trabajo, en las los medios de comunicación, en los restaurantes de diseño, en los chill out y demás lugares de encuentro. Siempre ha habido, siempre habrá, benditas sean, las influencias de otras lenguas. Como de las razas puras, huyamos de las lenguas puras. El español es un idioma, como bien describió Carlos Fuentes, de andariegos e inmigrantes, una lengua de frontera que se ha forjado, ya nos enseñó el gran Rafael Lapesa, con la base del latín, del árabe, del italiano, de las lenguas del otro lado del atlántico (he ahí canoa del alemán, del francés y en el último siglo del inglés. Los contactos entre las lenguas suman y no restan, pero valen siempre que la lengua de recepción no disponga de un término para definir el nuevo fenómeno. Si existe una posible traducción debe evitarse el papanatismo, que es primo hermano, y primo de riesgo, de la más fatal de las cursilerías. Antonio Machado lo advirtió con Mairena: el alumno Martínez salga a la pizarra y escriba en lenguaje poético esta mamarrachada: los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa y Martínez, espléndido, traduce: lo que pasa en la calle Sí, como sentenció Horacio, el uso es más poderoso que los césares pero ese uso debe dirigirse a enriquecer el idioma no a falsearlo entre bárbaros y cursis.