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52 ESPAÑA DOMINGO, 17 DE JUNIO DE 2012 abc. es españa ABC Cronología de la 08.05.2012 crisis del Consejo La denuncia de del Poder Judicial Benítez al fiscal El vocal Gómez Benítez denuncia a Carlos Dívar ante la Fiscalía por sus viajes a Marbella. No comunicó su intención al CGPJ D D 21.05.2012 D La Fiscalía archiva el caso El teniente fiscal del Supremo, Juan Martín Casallo, archiva la denuncia porque los hechos no son delito de malversación Peticiones de dimisión Primer Pleno extraordinario tras la denuncia. Cinco vocales piden a Dívar que se vaya; otros siete hacen lo propio con Benítez 24.04.2012 D 29.05.2012 Denuncia de un abogado en el TS La Asociación Preeminencia del Derecho denuncia a Dívar en el Supremo. Después presentará querella por los 32 viajes Margarita Robles EFE Un mandato nacido del consenso y herido por la desafección BTras cuatro años de mandato, al que le encumbró Zapatero, Dívar no ha conseguido apoyos para afrontar la denuncia por sus gastos NIEVES COLLI MADRID En septiembre de 2008 Carlos Dívar, hasta ese momento máximo responsable de la Audiencia Nacional, se convertía en el nuevo presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Recibió el voto unánime de los veinte vocales que ayer, casi cuatro años después, le forzaban a anunciar su intención de dimitir ante la pérdida de confianza de la mayoría del Pleno del órgano de gobierno de los jueces. Dívar llegó al CGPJ con la bendición del PSOE y del Partido Popular. Ante la sorpresa de propios y extraños, fue el nombre que, tras áridas conversaciones y dos años y medio de retraso en la renovación del Consejo del Poder Judicial, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, puso sobre la mesa. Mariano Rajoy no tuvo más remedio que aceptar. El perfil de Carlos Dívar encajaba mucho mejor en el de un candidato de la derecha: magistrado de corte conservador y de profundas creencias religiosas. En su haber Dívar contaba con el profundo agradecimiento de la vicepresidenta de Zapatero, Teresa Fernández de la Vega, por las atenciones que dedicó a su padre enfermo. Pero también, y sobre todo, con su discreción y su profundo sentido de la lealtad hacia las instituciones, hacia el Estado, con independencia del color político del Gobierno. Proponiendo a Dívar, Zapatero no sólo lograba desbloquear el acuerdo para renovar el CGPJ, sino que se garantizaba un presidente del Poder Judicial que no le causaría problemas de orden político. Una vida en la Audiencia Forzados por el origen de la propuesta, todos los vocales del sector progresista del CGPJ que empezaba su andadura en septiembre de 2008 dieron su confianza a Dívar. Lo mismo hicieron todos los demás. Por segunda vez en su historia, el CGPJ y el Supremo no serían presididos por un magistrado de este alto Tribunal. Su mandato comezó con la aspiración de convertir a su CGPJ en el del ED CAROSÍA consenso Dio a los vocales la orden de llevar los deberes hechos a las reuniones plenarias. Quería distanciarse de la imagen politizada, de fractura interna irreconciliable y de constantes luchas internas dada por el Conse- jo que presidió Francisco Hernando. Y pareció conseguirlo en los primeros años, a cambio de un tremendo desgaste de los vocales. Las tensiones entre ellos y las luchas internas por el poder no tardaron en aparecer. Los miembros del Consejo General del Poder Judicial critican a Dívar por el escaso contacto que ha mantenido con ellos, salvo alguna excepción. Ha sido un presidente ausente que no ha ejercido como tal y que ha dejado hacer, a cambio de que le sirvieran en bandeja las soluciones a todos los problemas. Esa distancia, según varios vocales, es en parte la que ha alimentado la desafección que se ha hecho patente tras la denuncia de José Manuel Gómez Benítez ante la Fiscalía. Nadie salió en defensa del presidente, nadie puso la mano en el fuego por él. Dívar ha estado completamente solo en este vía crucis particular. Nacido en Málaga el 31 de diciembre de 1941, Carlos Dívar estudió Derecho en Deusto y en Valladolid e ingresó en la carrera judicial en 1968. Ejerció fugazmente en San Sebastián antes de trasladarse a la Audiencia Nacional en 1980, tres años después de su fundación. Allí pasó casi toda su vida profesional, primero como juez de Instrucción 4 (fue juez decano también) y después, entre 2001 y 2008, como presidente. Al CGPJ llegó con el temor de la carrera judicial de que, por su forma de ser, quizá no sabría hacer frente a la presión política del cargo. Han bastado tres años y medio para comprobarlo. JOSÉ MANUEL GÓMEZ BENÍTEZ De negociador de Zapatero con ETA a vocal del Consejo del Poder Judicial BPERFIL N. C. MADRID Es uno de los protagonistas de la crisis institucional del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) pues la denuncia que presentó contra Carlos Dívar por sus viajes a Marbella fue el detonante de la anunciada dimisión del presidente. Su mandato en el órgano de gobierno de los jueces- -al que llegó de la mano del PSOE (es un hombre de confianza de Alfredo Pérez Rubalcaba) después de ser uno de los interlocutores del Gobierno en las fallidas negociaciones con ETA de 2006- ha estado marcado por su abierta enemistad con Margarita Robles, con quien se disputó el poder efectivo en el Consejo hasta que perdió esa batalla. Robles supo aliarse con el grupo conservador para pactar los nombramientos comprometidos de los altos cargos judiciales (el último, el de Fernando GrandeMarlaska para presidir la Sala Penal de la Audiencia Nacional) y Benítez quedó relegado a un segundo plano. Tras la llegada al Gobierno del PP, los dos vocales más políticos del CGPJ unieron sus fuerzas y, aunque por caminos diferentes, han trabajado juntos para acabar con la era Dívar. La situación de Gómez Benítez en el Consejo no es cómoda. Siete vocales pidieron su dimisión el 24 de mayo, en la misma reunión en la que por primera vez se planteó que Dívar debía marcharse. Y tras el anuncio del presidente sigue habiendo un buen grupo de consejeros que cren que si Dívar se va, Benítez debería correr la misma suerte. Catedrático de Derecho Penal en la Universidad Complutense de Madrid, Benítez nació en Jaca (Huesca) el 1 de julio de 1950. Ha sido abogado de Felipe González y del exjuez Baltasar Garzón, y representó al PSOE cuando el partido denunció a los diputados tránsfugas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez.