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24 CÓRDOBA SÁBADO, 16 DE JUNIO DE 2012 cordoba. abc. es ABC TRIBUNA ABIERTA FOSA QUE AÚLLA POR EPIQUEYA L El Palacio de Congresos es un proyecto que ha vivido de un incógnito sin poder darse a conocer; sólo ha dejado una gran fosa en la que va a ser enterrado A Feria de Mayo es un pasado; ya es todo quietud y acabado alrededor del estadio de El Arcángel. Pero la Feria volverá un año más, porque la Feria es no poder reposar, es un hacerse cada año. Lo que sí ha muerto, según nuestro alcalde, es el Palacio de Congresos, sentido como fuego de artificio y bambalina de un teatro escénico. El espectáculo del Palacio de Congresos ha quedado en fosa que aúlla, como planta que pierde sus flores, como máscara caída, como magia que se desvanece. El Palacio de Congresos es un proyecto que ha vivido de un incógnito sin poder darse a conocer; sólo ha dejado una gran fosa en la que va a ser enterrado. No ha podido tener un nombre, ni tiempo para buscarse, ni pausa para reconocerse. Empezó cavando el suelo para colocar sus cimientos y ha quedado en fosa en la que recibir sepultura. ¿Qué vocación tiene esa fosa en su soledad... Esta fosa no tolera pausa ni salida y anda aullando por una nueva vida. El silencio de las piedras de la gran fosa, sobre las que se iba a fundamentar el Palacio de Congresos, no es ausencia de ruido. Es un gran muladar; es la respiración del vacío en el que se han enterrado varias decenas de millones de euros, encaramados en la nada. Fosa vallada, inmunda, silenciosa, cuyo silencio tupido, enorme, indiferente Córdoba lo lleva consigo, como algo impermeable a su incapacidad. Una fosa llena de limo que no puede cerrar sus ojos y cuyas paredes están llenas de enfermedad. Un socavón sofocado por la emoción de recuerdos del Palacio, que iba a ser, alarmado por doce años de tregua, verdadero ataúd de limo que se cubre de tierra y de hierbas, lleno de horror a su vaciedad. Un socavón con vocación de vaciadero. Esta fosa está llena de miedo y de soledad; quiere ser útil y esta utilidad la defiende como quien lucha por su propio pellejo. A su alrededor no existen más que fingimientos sentimentales. Todos hablan del Palacio, de voces altas y finos decorados, quilla sonora de la vida de la ciudad, pero la fosa ha acatado su aislamiento y tedio y con miedo a la mentira que la va a envenenar; quiere ser de alguna utilidad en esta atmósfera falsa de ciudad. Hasta tanto la pasarela sea el Puente de las Artes, el socavón quiere dar servicio a la ciudad sea como itinerario de ineficiencia e incapacidad, sea, provisionalmente, lugar para aparcar. Quiere poner a disposición de los automóviles todas sus lacras con la imprudencia deliberada de su mendicidad. Ya que no sostengo un Palacio, aceptaría sin vergüenza alguna, albergar, como limosna de compasión, los centenares de vehículos que desordenadamente se albergan a mi alrededor exclamó el socavón cuando lo fuimos a visitar. ¡Qué sufrimientos no tendré aún que soportar! nos reiteró, lleno de andrajos, en el mejor lugar para contemplar la ciudad. ¡Dejadme rellenar del limo de las avenidas para dar mullido hospedaje a tanto turista que no puede estacionar. Por piedad, dejadme rellenar! Nos dimos cuenta que la fosa quiere dejar de ser grotesca y hedionda hasta la nausea; rehúsa verse en su mentira y fealdad. ¡No es horrendo venir a visitar Córdoba y detener el automóvil para contemplar que desde allí la ciudad huele mal! Nos dimos cuenta que los munícipes tienen cierta inmunda complacencia por lo que no saben y no quieren evitar. Cierran los ojos, como cómoda expresión de su incapacidad. Si ya no va a servir para albergar un Palacio, al menos, que provisionalmente se utilice para aparcar. Sólo el socavón está lúcido y despierto; por eso, ante nuestra visita comenzó a protestar. nadie se ocupa de mí dijo al evocar la arcilla amarilla que le rodea y que se empapa de lluvia en un tiempo normal, como si su vocación fuera la de ser zanja fangosa en la que cualquier enser enterrar. En el grupo comentamos: no cuesta nada transformar el socavón, ya vallado, en un lugar aseado para estacionar, crear un empleo, y desamortizar los muchos millones de euros que no se podrán desenterrar. Tenemos que conseguir eliminar esta cicatriz de Miraflores, aunque sea durante el período de tiempo en que una definición final se pueda lograr. No es esta una pretensión desorbitada para nuestra ciudad. ¿Qué concejal está dispuesto a que en la próxima Feria de Mayo, en este socavón remozado y sellado se pueda aparcar... De no ser así, este socavón siempre será lamentación. El núcleo de este drama es un Ayuntamiento vivo al que algunos dan por muerto. Este foso está fascinado por la cantidad de promesas que le han hecho oír y ve, de pronto ante sí, un gran futuro, aunque sólo llegue a ser un aparcamiento provisional. Si el socavón sigue abierto será el desenmascarador de todos los gobiernos municipales desde el cogobierno de Rosa Aguilar- Mellado; los coleccionará y seguirá encontrando nuevos gobiernos, pero manteniéndose del gobierno y socavón a distancia. El caos, que se acumula en la fosa, llena de orgullo a cada gobierno municipal que ha recogido la ciudad. El actual Ayuntamiento ante ese caos tampoco se petrificará. Esperamos que el alcalde se moleste con este escrito, porque dará señales de que está vivo; sólo los muertos no se molestan. EPIQUEYA ES UN COLECTIVO DE OPINIÓN CORDOBÉS