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78 INTERNACIONAL LUNES, 11 DE JUNIO DE 2012 abc. es internacional ABC Residentes de Hula aguardan para comprar el pan REUTERS Varias figuras históricas de la disidencia en Damasco piden el fin de la militarización de la revuelta La violencia divide a la oposición siria MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL A DAMASCO La oposición siria está dividida fuera y dentro del país. Cuarenta años de represión, la escalada de violencia y la psicosis creada por los medios de comunicación han provocado una separación entre los opositores históricos y las nuevas generaciones que lideran la revuelta en las calles. Majd Niazy, líder del Partido Nacionalista Sirio, considera que esto ya no es una revolución; es una guerra sectaria en toda regla y, viendo la alternativa islamista que ofrecen los insurgentes, con todo el dolor del mundo, prefiero quedarme con el régimen e insistir en la vía de los cambios Descendiente de una familia perseguida por la dictadura, Niazy ha tenido que enviar a su hija fuera del país por las amenazas de un grupo armado de la oposición que le acusa de colaboracionista por criticar la lucha armada. Un mensaje parecido transmiten otros históricos de la disidencia interna siria como Louay Hussein, que tras la emoción inicial de las primeras semanas del levantamiento ahora cree que hemos perdido la batalla dejando escapar la opción de una verdadera revolución y estamos inmersos en una guerra. Occidente y la Liga Árabe insisten en la necesidad de que Bashar al Assad deje el poder, pero esto ya no es cuestión de quitar a una persona. La lucha confesional es imparable Después de pasar casi una década en prisión, Hussein dirige el Movimiento para la Reconstrucción del Estado Sirio, su sueño político hecho realidad con la desgracia de que cuando hay armas de por medio no hay espacio para soluciones políticas Enfrentamiento civil Esto ya no es una revolución; es una guerra sectaria en la que los islamistas se crecen Aref Delila es otro histórico de la oposición, que pasó ocho años en prisión tras impulsar la Primavera de Damasco en 2001 y está contra la militarización del conflicto aunque matiza que las dos partes no son iguales y el régimen es el mayor responsable porque eligió el camino de la fuerza desde el principio Estas voces respetadas durante décadas son ahora poco influyentes para los líderes más combativos de la revuelta: Están alejados de la realidad, viven en la burbuja de Damasco y no sufren en sus carnes el trabajo de los agentes de la inteligencia. El Gobierno nos ha obligado a empuñar las armas para defendernos apunta un activista de Harasta, localidad próxima a Damasco con fuerte presencia opositora, que acusa a las autoridades de fomentar el odio entre sectas provocando masacres con las que perpetuarse en el poder y ganarse la lealtad de las minorías Los activistas escuchan a las grandes voces de la disidencia interna, pero les echan en cara que se queden en sus oficinas Les necesitamos y sabemos que lo que dicen es lo correcto, pero no es el momento. Vivimos una situación de violencia de tal magnitud que su mensaje no penetras Este hueco en el liderazgo dejado por los intelectuales de la oposición lo han ocupando los jeques de las mezquitas como Saria Rifai, responsable de la llamada a la huelga que triunfó en Damasco tras la matanza de Hula. Ellos tienen la llave para que el día de mañana los sirios dejen la lucha armada. Ellos se han ganado nuestro respeto, el de todos, sin importar su confesión nos confiesa el activista de Harasta.