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84 CULTURA DOMINGO, 10 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC Córdoba guarda memoria de al menos veinte recitales de Camarón de la Isla, que vivió noches memorables en la capital, Montilla, Cabra y Puente Genil. El próximo sábado será el eje central de la madrugada más flamenca La noche eterna de Camarón H POR LUIS MIRANDA CÓRDOBA an pasado mucho más de veinte años, hasta más de cuarenta, y todavía queda el eco en los sitios, señalado con la precisión que da el recuerdo cuando se ha grabado con la fuerza de lo intenso y lo bello. Las manos que aplaudieron en aquellas noches que nunca olvidarán señalan con precisión en el mapa de la memoria los sitios en los que el genio dejó su huella y forjó una leyenda que le sobrevive cuando se cumplen dos décadas de su marcha prematura. La Noche Blanca del Flamenco de Córdoba se dedica este año a Camarón de la Isla y ABC ha querido recorrer los lugares de la capital y de la provincia donde el cantaor de carne y hueso dejó la semilla para hacerse un mito, y lo ha hecho de la mano de quienes guardan todavía en los tímpanos su voz y de quienes, más veteranos, le guiaron por los escenarios. Nadie ha sido capaz de precisar el número de veces que José Monge Cruz actuó en Córdoba y sus pueblos, aunque sí parece confirmado que llegaron a veinte, y que en tierras cordobesas vivió algunos conciertos que marcarían un antes y un después en su carrera. La primera de las citas es confusa, pero las biografías señalan un festival en Montilla al que acudió un niño gitano, rubio, de apenas once años. Era 1962 y de aquel chaval se comentó lo bien que había cantado, pero no mucho que anunciara que aquel cuerpo menudo albergaba la semilla de una leyenda. Por aquellas fechas, otro de los gigantes del cante, Antonio Fernández Díaz Fosforito ya conocía a aquel aprendiz de cantaor. Recuerdo que cuando íbamos a su tierra, a San Fernando, al Teatro de las Cortes, lo sacábamos a cantar por bulerías y fandangos. Era para cómerselo dice mientras evoca su personalidad y genio entre multitud de anécdotas, como aquella guitarra, la primera que José Monge tuvo, que fue regalo del maestro de Puente Genil, en una de las muchas visitas que el joven cantaor hizo a su casa. Su recuerdo personal no puede ser mejor: Cercano, cariñoso, afable, todo bondad. Había que quererlo y me cuesta creer que alguien pensara mal de él Fosforito escribió las letras del primer disco que puso en el mercado, lo que sentó las bases de una amistad que duró siempre. La lista de recitales que tuvieron juntos en larga, porque el de San Fernando, como buen cantaor, participó en innumerables festivales flamencos, muchos de ellos para la historia. Así, entre otras muchas ocasiones, compartieron escenario en el verano de 1976, en Córdoba capital. Camarón, muy joven, acababa de casarse y comparecía en un homenaje a La Perrata donde también estaban El Lebrijano, Fosforito y Manuela Carrasco. Aquella actuación fue muy especial porque por primera vez el guitarrista que acompañó al cantaor era José Fernández Torres Tomatito que con el paso del tiempo sería uno de sus compañeros más queridos y emblemáticos, hasta el punto de que su presencia junto a José Monge ha marcado su exitosa carrera. El escenario fue otro de los sitios que conserva todavía vivo el eco agudo de la voz del cantaor: la Peña Rincón del Cante. En aquellos años estaba en la carretera de Palma del Río,