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82 SOCIEDAD Mártires del siglo XX DOMINGO, 10 DE JUNIO DE 2012 abc. es sociedad ABC El libro Los doce obispos mártires del siglo XX en España invita a no repetir los errores históricos Objetivo: erradicar a la Iglesia J. GRAU MADRID Por el hecho de presidir en nombre de Cristo a sus respectivas iglesias particulares, doce obispos españoles fueron asesinados entre 1936 y 1939, durante la Guerra Civil: once en 1936 y uno, el de Teruel, en 1939. También martirizaron al sacerdote administrador apostólico de la diócesis de Orihuela, que entonces era la cabeza eclesial en la Vega Baja del Segura. Estamos ante destinos vitales dramáticos y gloriosos que estos días ganan actualidad por la publicación de Los doce obispos mártires del siglo XX en España de la historiadora María Encarnación González Rodríguez. Durante la Guerra Civil, unos diez mil sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos (como documenta la base de datos de la Conferencia Episcopal Española) fueron asesinados por el odio a la fe que profesaban. 978 han sido beatificados hasta el momento. Once, canonizados. De entre los obispos, seis son ya beatos: los de Barbastro, Almería, Guadix, Teruel, Cuenca y Ciudad Real. Del obispo de Lérida se ha publicado el decreto del martirio. El resto (cinco hasta completar los doce) son técnicamente lo que se llama siervos de Dios (paso previo a la beatificación) La iglesia del Salvador, en Béjar (Salamanca) tras la Guerra Civil Precedente en Roma Es más, en no pocas ocasiones le han dado la posibilidad de salvar su vida mediante un acto de renuncia a sus creencias, de exaltación del comunismo o por cualquier signo que supusiera abdicar de su fe subraya González Rodríguez. La mirada, sin embargo, no ha de estar en los verdugos, sino en el amor que animaba a los mártires. Lo vemos en este otro ejemplo. Antes de que le dieran muerte, el Sr. Obispo de Almería dirigió sentidas palabras de perdón y exhortación al arrepentimiento, y que fuera él la última víctima sacrificada, a los milicianos que iban a ser sus verdugos se lee en libro. Enrealidad, nohay már- tires de la Guerra Civil sino mártires de la durísima persecución religiosa que tuvo lugar, ya desde 1934, y, sobre todo, a raíz del levantamiento militar del 18 de julio de 1936, mientras se configuraban los bandos que poco después se enfrentaron en la guerra fratricida. Hubo mártires hasta 1939, pero la notabilísima mayoría corresponde a julionoviembre de 1936. Se pretendía erradicar la presencia pública de la Iglesia. El portavoz de la Conferencia Episcopal destaca que la fe bien vivida acoge y unifica, trae paz social. Algunos historiadores afirman que aún queda por escribir la gran historia del martirio en el siglo XX. Lo que sucedióenEspaña seinscribeenlo queaconteció en toda Europa; en Rusia murieron 250 obispos ortodoxos y 105.000 sacerdotes fueron fusilados por causa de la fe, por citar el otro extremo de Europa. Y, de paso, entre Rusia y España, cae la barbarie nazi, la persecución comunista tras la Segunda Guerra Mundial... La CEE ha publicado ya otros libros sobre laicos y sacerdotes mártires. Son: Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España Quiénes son y de dónde vienen y Beatificación de 498 mártires del siglo XX en España Los doce obispos mártires del siglo XX en España es, pues, el cuarto volumen de la colección Mártires del siglo XX Nati Cañada ha pintando los doce retratos de estos mártires en óleos sobre tabla. La colección está en la Conferencia Episcopal Española. Los doce obispos mártires del siglo XX en España de Encarnación González Rodríguez. Prólogo de Monseñor Martínez Camino. Editado por EDICE. Monseñor Martínez Camino, autor del prólogo del libro, afirma que antes del doloroso capítulo de la Guerra Civil, si queremos encontrar obispos mártires en España, hemos de remontarnos a las persecuciones decretadas por los emperadores de Roma Si los obispos mártires hubieran renegado de la fe, habrían seguido viviendo. Pero en tal caso, habrían traicionado a lo único que realmente les importaba: la fidelidad a Dios. No son teorías. Llegó a tanto la osadía de los carceleros- -se lee en la obra- -que una de las veces, un sacerdote presenció el hecho de que un miliciano puso sobre el pecho del Sr. Obispo de Guadix la pistola, conminándole con matarle si no blasfemaba JOSÉ FRANCISCO SERRANO OCEJA E EUCARISTÍA Y CARIDAD Cáritas no es una ONG, ni una excusa retórica para argumentos dialécticos. Su fecundidad y capacidad de persuasión no radica en la técnica sociológica sino en su unión con el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Cáritas es el rostro sacramental del amor cristiano; es la mano, el brazo de la Iglesia, que durante el año pasado alivió el sufrimiento de 1.001.761 personas frente a las 370.251 de 2007. Cuando los obispos de la Comisión de Pastoral Social, de la Conferencia Episcopal, señalan que en mo- l teólogo John Zizioulas, para explicar lo específico de la eucaristía, insistía en que los miembros de los collegia romanos también se reunían en banquetes, se dirigían unos a otros como hermanos y a menudo tenían bienes en común. Sin embargo, los cristianos, como diría san Agustín, en la eucaristía se enamoraban del amor Lo que distinguía a la eucaristía, además de su narrativa, es que allí no había distinciones sociales. La Iglesia católica está donde se celebra la eucaristía. mentos difíciles no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la situación de extrema necesidad que viven muchos hermanos nuestros, pensando que no podemos hacer nada nos están invitando a la coherencia entre eucaristía y caridad. La Iglesia, que nace y se hace en la eucarística, no habla, por tanto, de oídas. De la eucaristía, que hoy recorrerá las calles de España, brota la conciencia caritativa de la Iglesia. El obispo de Guadix, monseñor Gines García Beltrán, ha recordado esta semana, en Córdoba, que el oscurecimiento o la reducción de la eucaristía tiene consecuencias en la caridad y en el compromiso social. La Beata Madre Teresa de Calcuta escribió: Si de verdad entendemos la Eucaristía, nos resultará fácil ver a Cristo en el que tiene hambre, en el que está tirado en la cuneta