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80 SOCIEDAD DOMINGO, 10 DE JUNIO DE 2012 abc. es sociedad ABC Juan Antonio Martínez Camino Los mártires del siglo XX se deben al fermento de las ideologías ateas BMonseñor Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal y obispo auxiliar de Madrid, es el autor del ensayo que prologa las biografías de los obispos mártires del siglo XX en España PORTAVOZ DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL JOSÉ GRAU MADRID -Los obispos españoles vuelven a ser mártires en el siglo XX, dice usted. ¿Qué significado tiene? -La gran persecución del cristianismo en el siglo XX se debe fundamentalmente al fermento creado por las ideologías ateas de los dos siglos anteriores. Esas ideologías crearon un caldo de cultivo favorable a la exclusión de la religión. Lo hicieron ideólogos de un signo político y de otro. Querían convertir a los pueblos a su felicidad con puño de hierro se decía. ¿Es más importante un obispo mártir que un sacerdote o un laico mártires? -No. El martirio es un signo supremo de amor y de fidelidad, y en cuando signo supremo no admite gradación. ¿Por qué un libro de mártires de la Guerra Civil ahora? -No es de mártires de la Guerra Civil. El tema de fondo no es la Guerra Civil. El tema de fondo es el martirio. Precisamente hemos tratado de quitar el foco de la Guerra Civil. Incluso del fenómeno persecutorio en España, que empezó antes de la Guerra Civil. En 1934, no solo hubo quema de iglesias. Ya hay santos mártires españoles del año 34, que son los hermanos de las escuelas cristianas de Turón, que ya son santos, canonizados. Hubo también 14 seminaristas asesinados en 1934, es decir, que ya incluso en España, el martirio no va ligado a la Guerra Civil, venía de antes, de 1934. Todo lo que ocurrió del 31 al 39 hay que inscribirlo en un contexto más amplio, que es la gran persecución de los cristianos en el mundo, sobre todo en Europa, que se desata en Europa en 1916, con la revolución bolchevique, y que luego continúa en toda Europa. El Papa ha beatificado recientemente al cardenal Stepanic, de Zagreb, que murió en 1960. Hay mártires del siglo XX en Rusia, en Polonia, en Alemania, en España, en toda Europa, en México, en China... producto de las ideologías ateas anteriores que desarrollan sus teorías cuando llegan al poder y toman las armas. ¿Por qué predomina la bibliografía de los que ponen en mal lugar a la Iglesia del 34 en adelante? -Nuestro libro no abunda en la discu- Paralelismo sión historiográfica sobre la posición de la Iglesia en la Guerra Civil y posterior, sino que relata los hechos sucedidos a doce personas, obispos. Nos hemos mantenido en los hechos, que hablan por sí solos. En cuanto al debate historiográfico, hay una bibliografía amplísima, muy plural. Otro asunto es qué tipo de bibliografía, qué tipo de historia, es más ventilada por los medios de comunicación. En este sentido sí que hay que decir que en los últimos años se ha divulgado más la historiografía que no recoge adecuadamente el papel de la Iglesia. ¿Qué nos enseñan estos obispos mártires a los católicos de hoy? -Son personalidades diferentes, pero todas ellas tienen en común una grandeza de ánimo que creo que puede servir a todos. Enseñan coherencia entre la vida y las convicciones. Es una grandeza de ánimo de unas personas que saben que hay un valor mayor que la vida, solo uno, la gracia de Dios, el amor de Dios, como recita el Salmo: Tu gracia, oh Dios, vale más que la vida Con esa perspectiva de la que vida en la Tierra no es la última palabra, el mártir la puede entregar y perdonar al que se la quita. -Antes de la Guerra Civil había un clima de odio hacia la religión. Hoy se habla de que la Iglesia no ayuda lo suficiente en los tiempos de crisis. ¿Es exagerado hablar de paralelismo? ¿Hay paralelismo? -Benedicto XVI, cuando vino a Santiago y a Barcelona, estableció un parangón, no paralelismo, porque la confrontación sigue presente. Y nunca lo ha dejado de estar del todo. Es la confrontación entre la visión creyente del mundo y de la vida, y la visión inmanentista, atea, laicista. El Papa El laicismo quiere acabar con la presencia de lo religioso en la vida pública todavía hoy no dijo que estábamos en la misma situación. No hay dos situaciones históricas iguales. Hay parangón porque el laicismo quiere acabar con la presencia de lo religioso en la vida pública, todavía hoy día, aunque sean grupos políticos, gracias a Dios, minori- tarios. El cardenal Vidal y Barraquer, en el año 34, afirma que lo que más le dolía era la intoxicación que sufría el pueblo por la ideología atea. Hoy día no sucede lo mismo, pero también se puede hablar de una deformación sobre la vida y la realidad de la Iglesia.