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ABC DOMINGO, 10 DE JUNIO DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 El ministro de Economía, Luis de Guindos, antes de la rueda de prensa convocada ayer para explicar las decisiones del Eurogrupo REUTERS Cien mil millones sin condiciones La tercera acepción JAIME GONZÁLEZ En su primera acepción, el término rescate no aclara mucho: Acción y efecto de rescatar de manera que será el verbo el que nos saque de dudas. En su tercera acepción, rescatar es liberar de un peligro o daño que es exactamente lo que andaba buscando para tratar de explicar lo ocurrido ayer tarde en esa videoconferencia que, sin querer exagerar, puede marcar el destino de España. Hasta el advenimiento de la crisis, un rescate era siempre algo positivo, pero lo ocurrido en Grecia, Irlanda y Portugal hizo trizas el concepto clásico del término, que alcanzó una dimensión radicalmente distinta. Desde entonces, el verbo rescatar- -aplicado a la economía- -tiene una connotación negativa, porque las naciones rescatadas de Europa arrastran un humillante estigma, similar al de aquellos enfermos confinados en los viejos pabellones de infectados donde los médicos entraban con mascarilla para evitar el contagio. El término rescate remite directamente al infierno o a un purgatorio de almas obligadas a expiar sus pecados. Arrestadas en su propio domicilio y sometidas al dictado implacable de un equipo de doctores que extienden sus recetas sin conmiseración, como si fueran batas con fonendoscopio desprovistas del menor sentimiento de ternura. No será sencillo convencer a muchos de que la ayuda -por no escribir rescate- -al sistema financiero español es radicalmente distinta de esa descarnada intervención que sufrieron en sus carnes Grecia, Irlanda y Portugal. Pero creánme que responde a aquella tercera acepción del principio de estas líneas: Liberar de un peligro o daño un dulce rescate, en suma, aunque Luis de Guindos no acepte siquiera el término. Nuestra enfermedad es grave, pero el equipo de doctores de Europa ha aplicado una terapia distinta porque el plan de choque del nuevo Gobierno ha logrado evitar el confinamiento en ese purgatorio de almas al que estábamos condenados por la soberana impericia del anterior Ejecutivo. Dicho de otro modo: seguiremos siendo dueños de nuestro propio destino. Que es mucho, dadas las circunstancias. Tanto, que el tiempo demostrará que la videoconferencia de ayer salvó a España del abismo. PRIMER PLANO