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ABC SÁBADO, 9 DE JUNIO DE 2012 abc. es internacional INTERNACIONAL 63 Todo son dificultades para los 300 observadores de la ONU desplegados en Siria. Al contrario de lo ocurrido con otros organismos como la Cruz Roja Internacional, que se mueve por todo el territorio sin problemas según sus responsables que hicieron un llamamiento para alertar de que más de un millón y medio de sirios necesitan ayuda Los cascos azules, por otro lado, no se sienten muy seguros en territorio insurgente. Da miedo entrar en zonas rebeldes, no hay un mando, un interlocutor. La gente te rodea, te grita, algunos van armados, nos pintan los coches con sprays... en este lado estamos mucho más seguros y los militares cooperan apunta una fuente próxima a una misión que se mueve siempre en coordinación con las fuerzas del régimen. Las patrullas constan normalmente de dos vehículos Toyota blindados con cuatro soldados internacionales cada uno y les abre paso un coche de la seguridad siria. Cuando se llega a una zona hostil con el régimen la seguridad se aparta a un lado y los medios sirios que cubren la misión de los observadores hacen lo propio porque en más de una ocasión nos han gritado y golpeado señala la presentadora de un canal vía satélite. En Duma se repite la escena de Harasta. Un casco azul de Chad, una gran parte del contingente es africa- Impotencia Los cascos azules se sienten a menudo maniatados por los controles del régimen y la creciente violencia Ante el caos reinante Da miedo entrar en zonas rebeldes afirma un miembro de una misión internacional no, ayudado por un jordano habla con el oficial al mando y supervisa la inspección de vehículos de civiles que salen de este bastión opositor. Todo en orden. La siguiente parada es Qudssaya. La oposición armada ha puesto un coche bomba al paso de un autobús de militares y después ha comenzado un tiroteo. El acceso está tomado por el Ejército y los cascos azules no vacilan esta vez a la hora de llegar hasta el lugar de los hechos. Inspeccionan los la zona donde les esperan militares heridos y civiles que han sufrido daños en sus casas para denunciar el ataque y gritar loas a favor del régimen. ¿A esto le llaman libertad? ¿Esta gente piensa traer la democracia a Siria a base de coches bomba? pregunta al extranjero un soldado con la mano vendada. HERMANN L HORROR TOTAL a estrategia de generalización del horror avanza implacable. Pero por cada noticia de una nueva matanza se confirman varias de poblaciones que abandona la Policía del régimen porque no se ve capaz de defenderlas. Aumenta el terror, pero ya ni en sus máximas intensidades logra frenar el deterioro de la situación de seguridad del propio régimen. Que ha vuelto a quedar en evidencia en la propia capital con manifestaciones que no logra reprimir como antes. El régimen ya ha dejado claro que está decidido a matar a todos los sirios que haga falta para volver a mandar. La oposición le ha respondido que con el miedo ya no le bastará para acabar con la guerra que es ya abierta. Si Assad no quiere acabar como Gadafi tendrá que matar muchísimo. No bastarán los 20.000 ejecutados por su padre en Hama en 1982. Tendría que multiplicar esta cifra por mucho y aun así ya nadie cree que pueda volver a vivir un día de paz. El centenar de muertos en Hula sorprendió sobre todo por la forma en que habían sido ejecutados mujeres y niños. Ya es patrón de las nuevas actuaciones de los shabiha las milicias del régimen de Assad. Al menos dos nuevas masacres exactamente con el mismo guión, ejecuciones individuales con cuchillo o tiros en la cabeza a mujeres y niños, sugieren que el régimen de Assad se ha lanzado a una huida hacia delante en esta forma de intensificar el terror. Familias enteras exterminadas y operaciones sin perdón hasta para lactantes. El plan de paz de Kofi Annan, última gran carta para la supervivencia del presidente, ha sido enterrado. Ahora, hasta que el Consejo de Seguridad de la ONU salga de su impotencia, toca matar todo lo posible. El régimen para sembrar horror. Los insurgentes para demostrarle con la sangre de los soldados del régimen que la estrategia del horror fracasa.