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ABC SÁBADO, 9 DE JUNIO DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 Se suceden las protestas contra el Gobierno argentino de Cristina Kirchner por la inflación, la corrupción y la inseguridad REUTERS Cacerolada contra Cristina Kirchner Cuidado con el quiquirimichi JAIME GONZÁLEZ La clave está en el locro, plato invernal por excelencia de las miles de gargantas que ayer pusieron a caldo a la presidenta argentina. Al final, el charqui, el chinchulín, el chancho, el chorizo colorado y el mondongo pesan más que el petróleo. El locro pulsudo lleva de todo; el locro pobre o huaschalocro es ligerito a la fuerza y de consistencia chirle, porque- -aunque rico- -lo más largo del plato es el nombre. Puedes expropiar YPF- Repsol, pero no el desencanto, de manera que si la carne mengua y los despojos del chancho (manos, patas, cola, orejas y tocino) se estrechan, no hay nacionalización que te salve de esa olla pública donde el pueblo te cuece a fuego lento. A Cristina Kirchner la han puesto ya a remojo, para que salga tierna del guiso y comérsela con quiquirimichi, una salsa hecha con aceite, ají molido, pimentón y cebolla de verdeo. Está de toma pan y moja, porque le aporta al guiso ese puntito picantón que le da vidilla a la carne y eleva la dignidad de la crema de verduras que sirve de sustrato al plato. Los argentinos ya no pueden más, porque el locro pulsudo- -el que lleva de todo y comen los de siempre- -es un artículo de lujo y el pobre o huaschalocro es cada vez más caro, de manera que han rodeado la Casa Rosada para dedicarle a su presidenta una sonora cacerolada, como expresión de que la batería de cocina de los hogares argentinos- -a falta de charqui, chinchulín, chancho, chorizo colorado y mondongo- -puede cumplir un papel de legítima defensa. Los delirios de grandeza tienen las patas muy cortas, tanto o más que los ingredientes de ese locro pelado que es la expresión de un país en franco retroceso. Galopa la inflación y se estrecha la tripa gorda ahora que el invierno aprieta. Sospecho que a Doña Cristina se le va a hacer muy largo. Y más picante que el quiquirimichi- -aceite, ají molido, pimentón y cebolla de verdeo- Está de muerte el condenado. Aunque, salsas aparte, la condenada es ella. INTERNACIONAL