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68 TOROS JUEVES, 7 DE JUNIO DE 2012 abc. es toros ABC Talavante cruza la línea roja E ANDRÉS AMORÓS MADRID ARTE Y CULTURA MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Miércoles, 6 de junio de 2012. Segunda de feria. Corrida de Beneficencia. Lleno de no hay billetes Toros de Núñez del Cuvillo y Victoriano del Río (3 y 4 en general flojos y deslucidos. MORANTE DE LA PUEBLA, de verde y oro. Media atravesada y descabello (silencio) En el cuarto, pinchazo y estocada (bronca) JOSÉ MARÍA MANZANARES, de azul oscuro y oro. Estocada (palmas) En el quinto, estocada (palmas) ALEJANDRO TALAVANTE, de salmón y oro. Estocada y descabello (oreja) En el sexto, estocada (oreja) Salió a hombros. n tarde de máxima expectación, recordamos el hermoso verso de Ernest Dowson, adoptado como título por Margaret Mitchel: Lo que el viento se llevó Se desatan trombas de viento que cortan la posible faena de Morante, en el cuarto. Manzanares se enfrenta a dos deslucidos toros de Núñez del Cuvillo (y a la permanente enemistad de un sector del público) Pero queda Alejandro Talavante, que torea bien, conecta con los tendidos, corta una oreja en cada toro y sale clamorosamente a hombros por la Puerta Grande. Preside la corrida la Infanta Elena, verdadera aficionada. Me hubiera gustado que la hubiera presidido también el Príncipe Felipe: le gusten o no los toros, debe incorporarse a una Fiesta tan arraigada en su pueblo. Sólo pasan el reconocimiento cuatro toros de Núñez del Cuvillo. Mal síntoma: cuando llegan las figuras, comienzan los problemas. Se remienda la corrida con dos de Victoriano del Río (tercero y cuarto) lo que predispone en contra a la afición. El tercero es un castaño albardado de Victoriano, cinqueño, serio, abierto de pitones. Embiste al capote sin ningún celo, apenas se le pica: protestas. Abre la faena Talavante con un muletazo cambiado que suscita clamor. Sin pensarlo, se echa la muleta a la izquierda, se mete en el terreno del toro, corre muy bien la mano, liga con facilidad naturales, aguanta parones, sorprende con adornos mexicanos... Y demuestra que ha corregido lo que antes era su punto flaco, mata de una buena estocada: primera oreja. A la altura del sexto, la corrida se ha despeñado entre rachas de viento, toros deslucidos y gritos destemplados. El último es de Cuvillo, serio, con cara. Comienza huyendo a tablas, embiste con gran informalidad, nadie da un euro por él... Pero Talavante aguanta en estatuarios, traga por la izquierda, no duda. Resulta que el toro sí va por la derecha: engancha, tira, liga muletazos templados y se adorna con un cambio por la espalda. Otra gran estocada pone en sus manos la segunda oreja, unánimemente pedida, y una salida en hombros triunfal, con el público- -no los capitalistas -de verdad enfervorecido. Esto- -que es mucho- -ha sido casi todo, esta tarde. Sí es un acontecimiento que toreen, por segunda vez de la temporada, en Las Ventas, Morante y Manzanares. No debería ser así. Las grandes figuras (Antonio Bienvenida, Ordóñez, Camino, El Viti) solían hacerlo más veces, con toda normalidad. De sobra sabemos que Morante tiene la desigualdad propia de los toreros artistas. Su primero es pegajoso, da cabezazos. Un vendaval descubre al diestro. Consigue tres derechazos muy templados, corre la mano izquierda con primor. Como el toro se queda corto, abrevia: demasiado poco para lo que espera y merece el público. El cuarto, de Victoriano del Río, se Alejandro Talavante, en un templado natural llama Enamorado pero no es para enamorarse de él, embiste con la cara alta. No logra Morante las verónicas, hace un airoso quite por chicuelinas, muy sevillanas: no dejando pasar al toro sino provocando la arrancada, con garbo. Comienza la faena con ayu- Fervor popular Alejandro conecta con los tendidos y sale clamorosamente por la Puerta Grande HABLA EL TRIUNFADOR Esta magia de Madrid se la dedico a mi abuelo R. PÉREZ MADRID La emoción trepó por los tendidos cuando Alejandro Talavante enterró la estocada al sexto toro. La Puerta Grande se abría de par en par para el extremeño. ¡Estoy muy feliz! exclamó. No era para menos: el de Badajoz conquistaba el sueño de todo matador, solo palpado en esta feria madrileña por David Mora, justo veinticuatro horas antes. Sus pala- bras primeras tuvieron un destinatario muy especial, su abuelo, que contempló las faenas desde el cielo. Se lo dedico a él- -dijo con los ojos nublados- porque gracias a mi abuelo he vivido la magia de este momento único e irrepetible Mágica sería la multitudinaria salia en volandas, en la que parecía un Cristo en procesión, con la afición intentando arrancar un alamar de recuerdo. Si se había roto al torear, su cuerpo acabó de crujir a hombros: Esa paliza merece la pena. Es grandioso para un artista sentir esa pasión entre la gente En medio de los gritos de ¡torero, torero! emprendió rumbo por la calle de Alcalá en una furgoneta rebosante de sensaciones. De menos conexión gozaron sus compañeros de terna. Morante, que dejó toreros detalles, explicó que fue suya la idea de pintar las rayas del ruedo de rojo: Es un color más taurino, y era un día especial para ello. Siempre tuve esa ilusión. Le dije a Curro Vázquez que se lo comentase a la Comunidad de Madrid Manzanares se refirió a Eolo, que se coló toda la tarde. No es una excusa, pero el viento ha molestado mucho. Dominar los trastos así es muy difícil...