Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 CULTURA Premio a un clásico vivo JUEVES, 7 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC La sátira incisiva y oscura de Philip Roth gana el Príncipe de Asturias de las Letras BEl célebre escritor norteamericano se impuso en la última votación al japonés Haruki Murakami La escritura fluida de un clásico El jurado del premio ha destacado la capacidad de Roth para mostrar una compleja visión de la realidad. Sitúa su obra narrativa dentro de la gran novelística estadounidense. Sus personajes, hechos y tramas le permiten, según el jurado, conformar esa compleja visión de la realidad contemporánea y cuenta además con una calidad literaria que se muestra en una escritura fluida e incisiva V POR MERCEDES MONMANY enerado por auténticas legiones de lectores a lo largo y ancho de todo el mundo, así como por grandes escritores actuales como Martin Amis o John Banville, que han clamado sin cesar por ese Nobel que de forma absurda en su caso nunca ha acabado de llegar, y exceptuando etapas de su fértil e imparable carrera en las que su figura había declinado levemente, el americano Philip Roth nunca ha dejado de estar en la primera línea de la literatura de su tiempo. Incansable analista vitriólico que ha llevado a la categoría de arte, continuamenterenovado, lasátirade lascostumbres de su tiempo, desmenuzadas con una energía feroz que echa por tierra cualquier fúnebre presagio del fin de la novela en nuestros días, en las obras de Philip Roth, nacido en 1933 en Newark (New Jersey) de padres emigrados desde la Galitzia austrohúngara, brilla lo mejor del humor judío, de larga tradición a lo largo de su historia y con antecedentes de lujo como Bellow, Bashevis Singer, Malamud o Albert Cohen, por citar sólo algunos. Una lucidez llena de agudeza, de fantásticas dotes de observación y de un sentido prodigioso de la autoironía, que serpentea de forma incesante por su literatura, salta de un libro a otro y los adorna con sarcásticos razonamientos metafísicos y sutilezas propias del Talmud, con sus chistes sobre nazis o sobre los impulsos sexuales y la decrepitud, en una corriente frenética de una prodigiosa densidad cultural. Comentarios, monólogos tormentosos o diálogos agilísimos que atañen a la asimilación, la diáspora, el antisemitismo, el filosemitismo goy o esa melancólica y escéptica sombra de soledad de quien siente la comprensión final y total del hecho de ser judío. Un perpetuo aislamiento expresado de forma memorable al comienzo de una de sus mejores obras, La conjura contra América (2004) su genial ucronía, o historia de política- ficción, construida en torno a la supuesta llegada a la Casa Blanca de un fanático héroe aliado de Hitler, Charles Lindbergh, tras las elecciones de 1940: El temor gobierna estas memorias, un temor perpetuo. Por supuesto, no hay infancia sin terrores, pero me pregunto si no habría sido yo un niño menos asustado de no haber te- nido a Lindbergh por presidente o de no haber sido vástago de judíos Elautorprobablemente más premiado de su generación, su primera novela (Goodbye, Columbus) vio la luz en 1959, aunque seríaotra, El mal de Portnoy (1969) la que lo lanzaría a la fama deformaimpactante y escandalosa. Galardonado en dos ocasiones con el National Book Award, en 1997 obtuvo el premio Pulitzer por su novela Pastoral americana y en 1998 recibió la Medalla Nacionalde las Artesylas Letras, concedida anteriormente a John Dos Passos, William Faulkner y Saul Bellow. Cronista de la América de después de la SegundaGuerra Mundialy delosprincipalesimpactosen lavida desusvulnerables y confundidos individuos, amenazados por algún tipo de obsesión propia o colectiva, ya fuera el sexo y el erotismo, la decadencia física y la cercanía de la muerte, un neurótico anticomunismo o la desconfianza profunda hacia el diferente, porsusnovelasdesfilanlossesenta y Vietnam, el eco de la guerra de Corea (Indignación) el affaire Lewinsky (en La mancha humana, una de las mejoresnovelasde sucopiosabibliografía) o el ataque a las Torres Gemelas. Obras casi en su totalidad impregnadas por una provocada ambigüedad autobiográfica, con la que siempre le ha gustadojugar, a travésde sumás famoso alter ego literario, Nathan Zuckerman (al cual se debe un ciclo formado por novelas como El escritor fantasma, La lección de anatomía, La contravida, Me caséconuncomunista, La manchahumanaoSaleelespectro) osuotrosemidesdoblamiento, encarnado en El profesor del deseo David Kepesh (sexuagenario de libido hiperactiva en El animal moribundo) o incluso narrando la sorprendente aparición en Jerusalén de otro Philip Roth en una de sus más emblemáticas y mejores novelas, Operación Shylock, de 1993. Sexo, decadencia física... Diáspora, antisemitismo El escritor premiado, en una imagen de 2005 ABC Ojala viviera Carlos Fuentes y pudiera oír su voz felicitándome Nada más conocer el fallo del jurado en Oviedo, Philip Roth ha declarado estar encantado por haber recibido el premio Príncipe de Asturias de las Letras y sorprendido ante el hecho de que el jurado haya considerado que mi obra es lo suficientemente valiosa para recibir este honor Además, añade, es particularmente relevante para mí haber recibido las noticias de este premio solo unas semanas depués de la muerte de Carlos Fuentes, que recibió el mismo galardón en 1994 En recuerdo del escritor fallecido, Roth evoca: Carlos fue un querido amigo mío y un generoso colega durante décadas y, por supuesto, él estaba entre los más grandes novelistas que han escrito en español en nuestra era El autor de Pastoral americana afirma que ojalá estuviera vivo para poder escuchar su voz dulcísona al otro lado del teléfono felicitándome en aquel estilo tan cortés