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62 CULTURA JUEVES, 7 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC Muere Ray Bradbury, patriarca BEl genial autor de Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas abandona este planeta a los 91 años L JAVIER CORTIJO MADRID a casualidad, los dioses, o los idus cósmicos, han querido que Ray Bradbury se haya largado de este mundo agarrándose a la estela del tránsito de Venus que ayer deslumbró a los terrícolas, como un guiño galáctico y un perfecto epílogo a una de las obras literarias (y morales) más fascinantes del siglo XX. Porque, mientras otros intentaban incrustar almas de metal entre robots regidos por tres leyes y cuatro tuercas, él moldeó los sueños y melancolías demasiado humanos de su especie, la nuestra, sabedor de que la estrella más lejana es la que nace y late en nuestro interior. Humanista del futuro le llamó Garci en su ensayo pionero de 1971, y no iba mal tirada la metáfora (faltaría más) Bradbury nació un 22 de agosto de 1920 en Waukegan (Illinois) aunque a los 14 años echó raíces en Los Ángeles, ciudad que le vio morir anteayer, según informó su nieto Danny Karpetian con una cita de El hombre ilustrado otra de sus obras inmortales: Mis melodías y números están aquí. Han llenado mis años, los años en los que me negaba a morir. Y para ello escribí, escribí, escribí al mediodía o a las tres de la madrugada. Para no estar muerto Sin embargo, el joven Ray no pudo permitirse esperar el maná de doradas manzanas cayendo del cielo para dar forma a su vocación literaria. Eran tiempos difíciles, y tuvo que curtirse como vendedor de periódicos antes de permitirse el lujo de imaginar fantasmas de lo nuevo o sombras verdes entre ballenas blancas como las de Melville o su futuro colaborador John Huston. Pero el pálpito de sus lecturas de infancia, de los sonetos de Shakespeare y los renglones de Dickens, del candil de Poe y el timbre de Robert Frost, de los cantos de sirenas de Borges y Bioy, de todo ese país de Oz que descubrió en bibliotecas con aromas egipcios de aquí y allá, y de la luminaria de la revista Astounding Science Fiction fue cristalizando en sus primeros escritos de los 50. Cuando tenía doce años miré al planeta Marte y dije: Llévame a casa Y el planeta Marte me llevó a casa y nunca regresé declaró Bradbury mientras barruntaba el cuader- Bibliotecas egipcias Ray Bradbury, el gran humanista del futuro no de bitácora por entregas de aquel viaje al final de la noche: Crónicas marcianas (1950) piedra de toque de un estilo que iba a florecer definitivamente en su primera novela, Fahrenheit 451 (1953) la única que su autor consideraba de ciencia- ficción (el resto era pura fantasía) y que nació como un relato corto titulado El bombero que el director de la revista Galaxy tuvo la bendita idea AP Sobre Fahrenheit 451 Los líderes de los países temen a los libros porque enseñan cosas de las que no quieren que se hable. No tienes que quemar libros para destruir una cultura. Solo debes lograr que las personas dejen de leerlos (Ray Bradbury) de proponerle a Bradbury su ampliación. Claro que Bradbury tuvo una idea aún mejor: escribirla en una biblioteca, perfecto templo para un réquiem escalofriante y profético sobre la esencia de la vida y el amor tan imperecedero que hizo que Aldous Huxley le invitara a tomar un té Señor Bradley. ¿Sabe qué es usted? Un poeta y que en su lápida del cementerio Westwood Village Memorial