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ABC DOMINGO, 3 DE JUNIO DE 2012 abc. es 91 dre de cuatro hijos, se inició en la aventura de la pintura sobre lienzo. Su trabajo nunca dejó de ser autodidacta, pero sólo entonces empezó a adquirir matices personales, con un universo de carácer onírico y, sobre todo, una fuerte disciplina para tomar todos los días el pincel, como confesaba a ABC. La época dorada de su trayectoria llegó entre 1978 y 1986, en que tanto el mercado como la crítica artística recibieron con aplausos su trabajo. Por eso el nombre de Marcial Gómez resonó en las galerías de Madrid, Holanda e Italia, en exposiciones tanto individuales como colectivas. Fue el momento en que la pintura y el arte comenzaron a convertirse en su principal ocupación. Su universo, de carácter surreliasta y muy personal, dio cabida en determinados momentos a una serie dedicada a Bomarzo la célebre novela de Manuel Mújica Láinez ambientada en la Italia renacentista. El sugerente y refinado ambiente de esta obra narrativa sirvió al autor para reinterpretar a su forma el dibujo y el arte de la época renacentista. La salud en los últimos años había impedido que siguiera trabajando, aunque mantenía su pasión por el arte. Los artistas no somos personas normales. A mí me cuesta trabajo, pero creo que soy mejor que antes. Lo que ocurre es que me da vergüenza ser bueno manifestó en la entrevista concedida a ABC. Inculcó la pasión por el arte a su familia y su hijo Miguel Gómez Losada se cuenta al día de hoy entre los pintores cordobeses más aplaudidos. Mi padre se fue de forma suave y elegante, como era su pintura resumía ayer. Precisamente él es el autor de una galería fotográfica en la red social Facebook donde se puede encontrar una buena parte de su obra. Su funeral será hoy a las 11.00 en la parroquia de San Basilio. Bomarzo Marcial Gómez, durante la entrevista concedida a ABC en febrero de 2009 VALERIO MERINO Fallece Marcial Gómez, pintor del sueño y el equilibrio renacentista BArtista autodidacta, expuso en España, Italia y Holanda en los años 70 y 80 LUIS MIRANDA CÓRDOBA El pintor cordobés Marcial Gómez, uno de los decanos vivos del arte en Córdoba y maestro de una generación de artistas en diversos ámbitos, falleció ayer a los 81 años de edad. Au- tor autodidacta de vocación tardía pero también de una alta consideración entre sus compañeros, Marcial Gómez nació en 1930 en Hinojosa del Duque, aunque pasó su infancia en el barrio cordobés la Huerta de la Reina. La pintura y muy especialmente el dibujo fueron su pasión desde muy niño, tanto en su casa como en la escuela. Su formación no pasó de la educación primaria, pero el arte siguió presente en su vida. Así, aunque con ocho años ya trabajaba en la estación de ferrocaril, con diez se matriculó en la Escuela de Artes Oficios y poco después hacía paisajes y los vendía para pagar algunos gastos, como relataba en una entrevista concedida a ABC en al año 2009. El cómic fue otra de sus pasiones, en concreto el de Flash Gordon, aunque la oportunidad que unió el necesario trabajo con el arte le llegó cuando era vendedor en la empresa rodríguez y Espejo y tuvo conocimiento de que un fabricante buscaba un dibujante para estampar alfombras. Marcial Gómez se formó en este trabajo y sólo a los 45 años, cuando ya era pa- Disparate macabro LOS HABITANTES DE LA CASA DESHABITADA Autor: Enrique Jardiel Poncela. Dirección: Ignacio García. Reparto: Pepe Viyuela, Juan Carlos Talavera, Abigail Tomey, Paloma Paso Jardiel. Escenografía: José Massagué. Vestuario: Javier Artiñano. Iluminación: Juanjo Llorens. Producción: Juanjo Seoane. Escenario: Gran Teatro. Fechas: Viernes 1 y sábado 2 de junio de 2012. MIGUEL ÁNGEL DE ABAJO Los habitantes de la casa deshabitada es una comedia de Enrique Jardiel Poncela en la que las características del autor se despliegan durante toda la acción. Personajes ab- surdos al borde de la locura, tramas paralelas que se entrecruzan, misterio, humor y paradojas y ruptura de la trama argumental. La acción recrea una parodia de las historias góticas de terror, con fantasmas, asesinatos y toda clase de truculencias, pero desbaratando los tremendismos del horror con el absurdo y el humor. Los hechos se enredan en episodios inverosímiles, aunque la convención escénica de la comedia los hace creíbles. La dirección escénica, de Ignacio García, ha centrado su trabajo en los actores y en el juego escénico. En ambos capítulos acierta, respecto a los actores, logrando ritmo y matices, y en cuanto al movimiento, aplicando agilidad para explotar las posibilidades del disparatado argumento, tra- zado para que los personajes entren y salgan constantemente por los sitios más inesperados. Sin duda, el reparto favorece las intenciones de la dirección aportando solvencia. Es un reparto muy cuidado, en el que todos alcanzan buen nivel, consiguiendo mantener constantemente la risa y la sonrisa en el espectador. Pepe Viyuela llena de matices y sutilezas, tanto en voz como en gesto, a su personaje. Otro tanto cabría decir del resto del elenco, entre el que adquiere brillo especial Paloma Paso Jardiel como Rodriga, un papel de esos que tanto gustan a Jardiel de mujer desquiciada, que da en el clavo cuando sentencia. Es curioso cómo este personaje, cuando irrumpe en la acción, es con la obra ya muy avanzada, provocando un frenazo en el ritmo y en la desenvoltura argumental que resiente a la dramaturgia, pero, sin embargo, el autor supera el bache distanciándolo de la acción principal y trasladándolo al plano del espectador, con el que narra y comparte los hechos escénicos, convirtiéndose al final en la clave del desenlace. La escenografía recrea un interior siniestro y neogótico pero no del todo conseguido, la parte superior de la escenografía es demasiado uniforme, con los bastidores al mismo nivel, lo que resta plasticidad. El vestuario, de Javier Artiñano, dota a los personajes de un adecuado carácter y significado, con unos diseños que individualizan y caracterizan plenamente a los mismos. Muy buena entrada de público en la función del viernes. El público despidió a la compañía con un muy largo aplauso demostrado la aprobación por lo ofrecido desde el escenario a un espectáculo vivo, alegre, fresco y dinámico,