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88 CULTURA 75 AÑOS DEL GUERNICA DOMINGO, 3 DE JUNIO DE 2012 abc. es cultura ABC Carlos Saura y Elías Querejeta vuelven a reencontrarse en un filme que recrea el proceso de ejecución del icónico cuadro, que Picasso acabó el 4 de junio de 1937 Los 33 días que cambiaron la Historia del Arte E NATIVIDAD PULIDO MADRID l primero en llegar a la cita es Carlos Saura, recién aterrizado del Festival de Cannes, donde ha entregado un premio. Charlamos de cómo ha ido el certamen, mientras se cuelga al cuello su nueva cámara de fotos (una FujiX- 100) y esperamos aElíasQuerejeta, que llega pocos minutos después al Museo Reina Sofía. ABC les ha convocado allí para hablar, ante el Guernica de la película que ha vuelto a reunirles 30 años después. 33 días cuyo rodaje comenzará el 12 de septiembre, narra el proceso creativo de uno de los grandes iconos del siglo XX. ¡Elías Querejeta! grita Saura al verle. ¡Carlos Saura! le imita Querejeta. Se funden en un abrazo. Entre bromas- -la etiqueta de acreditación que luce Saura pone directordel museo quetiembleBorja- Villel- subimos a la segunda planta del museo para charlar ante el Guernica ¿Recuerdancuándolovieronporprimera vez y la impresión que les causó? A mí me dio un tembleque dice Querejeta. Con mi hermano Antonio, que era pintor, lo he vivido desde muy niño- -añadeSaura- Lovienel MoMAydespués cuando vino a España S Picasso, hombre y toro e ha hablado mucho acerca del trasunto íntimo del Guernica del modo en que refleja los dilemas sentimentales del pintor en los meses previos al encargo de una obra que, a pesar de ello, pretende encarnar el rechazo universal contra la barbarie del totalitarismo. Tal vez sea el toro la clave de dicho entrecruzamiento entre lo biográfico y lo general. Frecuentemente identificado con el mismo Picasso, el toro se para y nos mira fijamente mientras el resto de los personajes se agitan desbordados por la sinrazón de la violencia extrema a la que se ven sometidos. Es la misma mirada del caballo de la Carga de los Mamelucos de Francisco de Goya y la misma terca actitud del asno de El Coloso ante la desbandada general provocada por el terror de la guerra. Al introducir su autorretrato en el cuadro, el pintor nos interpela desde su posición ambivalente de hombre y de toro, nos hace testigos de cargo, apelando no solo a nuestra humanidad culpable, sino a un sustrato previo, animal, más profundo, el único lugar desde el que se puede responder a las dimensiones de la tragedia. MANUEL BORJA- VILLEL DIRECTOR DEL MUSEO REINA SOFÍA C Caballo con herida a cuestas aballo, toro, torero, minotauro, saltimbanqui... figuras míticas que pululan en el imaginario picassiano. Caballo, aquella forma a la vez sensual que desgarradora, presente en todas aquellas magníficas corridas de toros picassianas de los años veinte y principios de los treinta, siempre con el cuello contorsionado, de una sensualidad absoluta, emitiendo un grito que intuimos desgarrador, a veces penetrado por el toro, y sus aspas, otras, con las entrañas expuestas como evidencia de su dolor y desgracia, el caballo, en el Guernica es la suma de ellos, como uno es la suma de nuestros ancestros, con el Caballo corneado (Museu Picasso, Barcelona) y Corrida: la muerte del torero (Musée Picasso, París) por antecedentes inmediatos. Caballo, cuello que gira, volu- men geométrico, líneas sinuosas ausentes; que huye de la luz, a su izquierda; ojos redondos, desorbitados en negro, pavoridos; lengua bélica, proyectil que apunta sin definición, hocico que explota en un relinchido ensordecedor. Caballo, figura central con herida a cuestas, formas que, como dijo Sartre, transforman el horror en figuras abstractas BERNARDO LANIADO- ROMERO DIR. DEL MUSEO PICASSO DE BARCELONA