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82 SOCIEDAD Dinero fácil en una época de vacas gordas metros cuadrados construidos en una parcela de 50.000. El edificio del Instituto de Medicina Molecular Príncipe de Asturias estaba pensado para acoger a 900 empleados DOMINGO, 3 DE JUNIO DE 2012 abc. es sociedad ABC 32.000 40 millones de euros. Esa fue la factura final del centro, a pesar de que el presupuesto era de 27 millones. La obra finalizó en noviembre de 2011, pero no llegó a amueblarse 6+ 15 Abrir el centro por completo costaría unos 6 millones al año, más los sueldos de los empleados. Vestirlo con los laboratorios incluidos, supondría entre 8 y 15 millones 29 Junto al IMMPA se proyectó un segundo centro, destinado al Instituto Cajal. El presupuesto era de 29 millones, pero la obra se paró en los cimientos. Costó 1,7 millones Imagen del costoso y por ahora vacío Instituto de Medicina Molecular Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares (Madrid) El CSIC recupera un centro faraónico y vacío, símbolo de la era del despilfarro BEl edificio del IMMPA, en Alcalá de Henares, costó 40 millones. Nunca se abrió. No había investigadores ni dinero. El CSIC tiene un plan de futuro y buscara recursos y personal. Pero la Fundación nunca llegó a crearse, los recursos no existían y el personal, tampoco. Ni siquiera el impulsor del centro, Carlos Martínez, expresidente del CSIC, expresó su deseo de trasladarse al nuevo centro. En esas circunstancias, el actual equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas encargó a un pequeño grupo de tres expertos radiografiar la historia del IMMPA, lo que había ocurrido, y de proponer soluciones. Ese retrato de situación de este centro, conocido por ABC, es demoledor, y refleja una ausencia de planteamiento sostenible, sin un proyecto científico ni plan de financiación ni de recursos humanos. Junto al IMMPA se proyectó en su momento un segundo edificio destinado al Instituto Cajal, centro de unas doscientas personas al que su sede en Madrid se le ha quedado pequeña. Esta segunda instalación iba a costar 29 millones, pero solo llegaron a ponerse los cimientos. Se paralizó la obra por falta de recursos, aunque no sin coste. Pagar el proyecto res (Madrid) con la idea de convertirlo en una referencia en biomedicina traslacional, un abanico enorme que iría desde los aspectos más básicos de la investigación a las camas del hospital. El IMMPA iba a ser ese centro que permitiría trasladar con rapidez los logros científicos del laboratorio a los pacientes. Su diana eran las enfermedades del sistema inmune, el cáncer y el envejecimiento humano, con especial interés en medicina regenerativa y en el tratamiento con células madre. El presupuesto inicial sumaba 27 millones de euros, pero el edificio terminó por comerse 40 millones. En noviembre de 2011 se entregó al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) vacío, desnudo. Una enorme patata caliente en manos del físico Emilio Lora- Tamayo, que aceptó el reto de presidir esta institución a principios de año. S J. F. ALONSO N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID Sin proyecto científico e pensó como un Titanic de la investigación, y, como el barco, el sueño hizo aguas. Era macrocentro de 32.500 metros cuadrados construidos en una parcela de 50.000, con capacidad para 900 empleados y, entre otros detalles, un animalario de 4.700 metros cuadrados. El Instituto de Medicina Molecular Príncipe de Asturias (IMMPA) se proyectó entre 2005 y 2006 como la espuma de los tiempos felices, una época despreocupada donde podía nacer un centro de estas dimensiones sin un esquema claro ni de recursos humanos ni económicos. El IMMPA se construyó junto al Hospital Príncipe de Asturias y la Facultad de Medicina, en Alcalá de Hena- Los letreros del IMMPA, en el suelo, muestran el fracaso del proyecto Este Titanic faraónico era, en la práctica, un centro muerto, sin dinero para vestirlo (solo mantenerlo abierto costaría seis millones de euros anuales) y sin científicos que hubieran mostrado su predisposición a instalarse entre sus muros. En el proyecto inicial se barajó la idea de que una Fundación pilotara el centro