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60 LOS DOMINGOS DE ABC DOMINGO, 3 DE JUNIO DE 2012 abc. es ABC Hartos de ser conocidos como la cuna del cártel más famoso de Colombia, los ciudadanos de Medellín decidieron cambiar su ciudad. Tendieron puentes hacia las comunas y, en apenas dos décadas, han logrado rebajar diez veces la tasa de homicidios Texto: CARMEN MUÑOZ. Fotos: MATÍAS NIETO. Medellín (Colombia) ace veinte años era inevitable relacionar a Medellín con el cártel de Pablo Escobar, el narcoterrorista que hasta su muerte violenta en 1993 puso en jaque a tres presidentes de Colombia. Pero desde hace casi una década, la capital del departamento de Antioquia se ha convertido en un ejemplo de cómo edificios de calidad, atractivos espacios públicos y modernos medios de transporte, pensados sobre todo para los más desfavorecidos que caóticamente se asentaron en los altos de la ciudad, han contribuido a transformar a la sociedad y reducir la violencia. Medellín, un sueño H La pujante segunda urbe del país ha sufrido como ninguna otra el conflicto interno colombiano causado por una fauna de narcotraficantes, guerrillas, paramilitares y bandas de delincuentes que han ido controlando distintas zonas de la periferia, limitadas a veces por fronteras imaginarias o quebradas. Campesinos y desplazados por ese conflicto interno de distintas partes de Colombia como Urabá o Chocó construyeron frágiles viviendas en las laderas del valle de Aburrá, donde se enclava Medellín. La falta de oportunidades, entre tanta miseria, llevó a muchos de estos desarraigados a la violencia. Aún hoy, Medellín soporta las llamadas bacrim (bandas criminales) La diferencia es que la institucionalidad está presente en lugares donde antes no llegaba un policía, un taxi o no había una sucursal bancaria. El comandante de la Policía Metropolitana, general Yesid Vásquez, reconocía hace poco la existencia de 120 bandas, integradas por unos 2.800 delincuentes que se dedican al sicariato, la extorsión, el microtráfico y el hurto Las autoridades de esta ciudad de 2,4 millones de habitantes respaldan su optimismo con cifras. Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín desde el pasado enero, destaca el descenso de diez veces el número de asesinatos en los últimos veinte años. La capital paisa (antioqueña) tenía en 1991 una tasa de 380,6 homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que este año es de 42,9 por cada 100.000. La edición de ese cruento año de la guía de Lonely Planet sobre Sudamérica se refería a Medellín como la capital internacional del tráfico de cocaína Un estigma fatal