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20 PRIMER PLANO DOMINGO, 3 DE JUNIO DE 2012 abc. es ABC ESPAÑA, CON SUS El Rey presidió en todo momento de pie los actos del Día de las Fuerzas Armadas celebrados ayer en la plaza Mayor de Valladolid Emotivo respaldo ciudadano a sus militares y caídos en acto de servicio BLa austeridad no impide celebrar, con toda su esencia, los actos centrales del día de las Fuerzas Armadas en Valladolid, presididos, de pie, por el Rey de Sus Altezas los Príncipes de Asturias; el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad) almirante general Fernando García Sánchez, quienes también cumplimentaron a los familiares, entre ellos un mozo de seis años, cuya madre viuda reconoció haber vivido el acto con mucha emoción la Patrulla Águila que teñían el cielo con los colores de la bandera de España, los aproximados 3.000 asistentes al acto de la plaza Mayor prorrumpieron en aplausos, ¡viva España! y ¡viva el Rey! Eran las 12.45 h y el acto central del Día de las Fuerzas Armadas- -una efeméride que se estableció en 1978 para homenajear a los ejércitos y fomentar su conocimiento e integración en la sociedad- -llegaba así a su fin. Fue una celebración austera, acorde a los tiempos económicos de la prima de riesgo ahorrando hasta un 85 por ciento respecto a los actos del año anterior en Málaga, pero sin esquivar la esencia primigenia del ceremonial: recordar a quienes dieron su vida por España y homenajear a la bandera, traída desde el cielo por dos miembros de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire. Con toda la esencia de lo que debe ser el acto aseguraba posteriormente a los periodistas el ministro Morenés, satisfecho por el discurrir de los actos de su primer Día de las Fuerzas Armadas al frente del Ministerio. Pero ese fue el acto final. Al comienzo, el gran protagonista fue el Rey, quien reaparecía en público, fuera de Palacio, tras su operación de cadera de mediados de abril. Acompañado de la Reina, llegó puntual a la plaza Mayor, donde la estatua del conde Ansúrez- -fundador de la ciudad vallisoletana- -le daba la bienvenida con los primeros aplausos de los asistentes, también desde los balcones engalanados con las banderas de España. Era una ovación inicial. Vendrían más: a su despedida del acto central, a su posterior llegada y salida al Palacio Real de Valladolid, donde tuvo lugar la recepción oficial con vino y productos de la tierra castellano leonesa. También fueron ovacionados intensamente los Príncipes de Asturias y, cómo no, los militares participantes en el acto. Con una muleta en su brazo izquierdo, apoyándose levemente en el brazo de su ministro de Defensa, el Rey accedió, a través de una rampa, al palco de S ESTEBAN VILLAREJO HENAR DÍAZ MADRID onaban los acordes de La Muerte no es el final y Sus Majestades los Reyes comenzaron a saludar, uno a uno, a los familiares de los 14 militares españoles fallecidos durante el último año en acto de servicio. Fue el instante más emotivo del acto central del Día de las Fuerzas Armadas. Solemnidad. Respeto. Orgullo. Dolor. En una ciudad castellana vieja que sabe como ninguna guardar el silencio severo: Valladolid. Sonaban los acordes. Y tras el saludo último de los Reyes, llegó el turno ¡Viva España! ¡Viva el Rey La música de la última estrofa finalizaba- -esa que si se hubiera cantado habría glosado Si caminamos a tu lado no va a faltarnos tu amor porque muriendo vivimos vida más clara y mejor -y de repente, al sobrevuelo de los siete cazas de