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ABC SÁBADO, 2 DE JUNIO DE 2012 abc. es estilo GENTESTILO 57 Emin Agalarov (abajo) interpretó Never Enough en el festival de Eurovisión. A la izquierda, posa en París junto a su mujer Leyla Aliyev, hija del presidente de Azerbaiyán Mozah Bint Nasser y sus faraónicas ambiciones Más de 40 grandes proyectos urbanísticos han sido impulsados por la jequesa de Qatar EDUARDO S. MOLANO ENVIADO ESPECIAL A DOHA dres en 2010, y Emin entró en el mercado británico. El cantante niega que sus relaciones con el gobierno azerí le hayan ayudado en su carrera. Escucho (a Ilham Aliyev) como padre de mi esposa, no como presidente. La política es un mundo diferente. Soy un completo turista en ese campo aseguró el año pasado en una entrevista con la BBC. Su mujer, Leyla (1986) también está acostumbrada a ser objeto de la atención de la prensa de su país- -una de las más restringidas de la región- Es la vicepresidenta de la Fundación Heydar Aliyev, presidida por Mehriban, bajo cuya batuta se han donado importantes cantidades para causas como la restauración de la catedral de Estrasburgo, el museo del Louvre, el palacio de Versalles o el palacio real de Berlín. Además, Leyla es la editora jefe del magazine de estilo Baku publicado en Londres, cuyo último número fue profusamente distribuido entre los asistentes a Eurovisión, según constató ABC. La primogénita no es la única hija casada con un millonario: su hermana mediana, Arzu, también contrajo matrimonio el año pasado con el hijo del empresario Aydin Gurbanov. Pero el nepotismo y la acaparación de recursos son más que evidentes en un país que exporta petróleo, aunque carece de infraestructuras desarrolladas en gran parte de su territorio. Por ello, ningún miembro de la familia Aliyev está a salvo de las duras críticas que se hacen en el entorno presidencial (las últimas, la resolución de condena emitida la semana pasada por el Parlamento Europeo debido a la lamentable situación de derechos humanos en Azerbaiyán) Mientras tanto, Emin insiste en que él solo quiere cantar. Una mujer modelo Cerca de 20.000 trabajadores temporales y 5.000 fijos. Más de cuatro milenios después, los excelsos números laborales que sirvieron para edificar la pirámide egipcia de Giza todavía impresionan al mundo. Sin embargo, en el pequeño emirato de Qatar, una faraona de nuevo cuño parece dispuesta a reventar todos los registros: la Jequesa Mozah Bint Nasser al Missned. En la actualidad, este país del Golfo cuenta con más de 40 megaproyectos y cerca de 500.000 trabajadores extranjeros dedicados a su construcción. Del complejo residencial La Perla ubicado en una isla artificial y que cuenta con cuatro centros comerciales comerciales, uno de ellos de estilo español, al hospital Sindra (en el que colabora la hispana OHL) pasando por la mastodónica torre que servirá de sede al Banco Nacional o el futuro centro de convenciones de la capital. Todos, por obra de la lucrativa monarquía local y a la postre, de la Jequesa. En la próxima década, el Gobierno de Doha planea gastar más de 200.000 millones de euros en reconstruir el país. Y si tenemos en cuenta la partida presupuestaria destinado para crear infraestructuras de cara al Mundial de Fútbol de 2022, esta cifra se incrementa hasta en 80.000 millones más asegura a ABC el constructor local Rikh Shaikhani. Y que nadie mire su cartera. Porque dinero, eso sí, no parece faltar para este faraónico proyecto. Al menos, no entre sus ha- bitantes locales, tan solo el 20 por ciento de la población total del país. Recientemente, la revista Forbes cuantificaba la actual dotación de la Casa Ceal catarí en más de 7.000 millones de euros. De igual manera, la renta per cápita del país se acerca a los 65.000 euros anuales. Unos números, asentados en la extracción de petróleo y gas natural (terceras reservas mundiales) que, sin embargo, no impiden la búsqueda de alternativas de futuro. La jequesa sabe que nuestras reservas energéticas se acabarán algún día y por ello su lucha es solo una: educación para los jóvenes y preparar al país para un futuro que quizá no sea tan prometedor asegura a este diario el analista catarí Ismael Siad. La disyuntiva real no es del todo nueva. De forma paralela a la actual panacea de desarrollo, la segunda de las tres esposas del emir forma parte del consejo administrativo de Qatar Foundation, una organización semiprivada dedicada a fortalecer el desarrollo personal y que ya ha permitido la construcción de lazos académicos con varias universidades internacionales en el país. Ella trabaja activamente para combatir la violencia doméstica, mejorar los derechos de los niños y dar acceso a las personas con discapacidad a más puestos de trabajo reconocen desde la organización. A fin de cuentas, pese a la permanente poder de la jequesa, su petróleo quizá no sea eterno. Es tiempo de construir nuevas pirámides. Que no falte el dinero La tercera esposa del emir de Sheikh Al Thani, y primera dama de Qatar, es la mayor impulsora de grandes obras en su país, como el complejo La Perla