Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA SÁBADO, 2 DE JUNIO DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND PEPITO GRILLO Si mi conciencia está tranquila, callen los demás en sus críticas y zánjese el asunto, dice Dívar E L presidente del Consejo General del Poder Judicial, sin despeinarse, ha introducido en el debate político un nuevo parámetro para marcar los límites de la responsabilidad personal en las conductas políticas. Dice Carlos Dívar: Tengo mi conciencia tranquila Con ello zanja, o quiere zanjar, un asunto complejo y que, por su singular tipicidad, es todo un símbolo de la ética política, de manga ancha, en la que nos hemos instalado en España. Viene a ser una actualización del gongorino ande yo caliente Si mi conciencia está tranquila, callen los demás en sus críticas y zánjese un asunto que es, por sintomático, muchos más grave de lo que parece en una España en la que, en un caldo de fracaso democrático, naufragan las instituciones y se anula, o neutraliza, la potencial autoridad de sus cabezas responsables. Seguramente, Mariano Rajoy tiene su conciencia tranquila. Él mismo nos recuerda, a la menor oportunidad, que hace lo que debe hacerse y, ¿quién que actúe de esa manera no tendrá derecho a la ataraxia y el sosiego? Alfredo Pérez Rubalcaba, que ayer- ¿para qué? -hacía campaña electorera en el Círculo de Economía de Barcelona, también tendrá tranquila su conciencia. Los malvados intrínsecos y esenciales, si existen, deben ser muy pocos en número para que, en su ausencia y escasez, puedan lucir los inútiles y los irresponsables. Cuando, en sustitución de la viajera Soraya Sáenz de Santamaría, Cristóbal Montoro se nos aparecía ayer como estrambote del Consejo de Ministros, qué duda cabe, también estaría instalado en la tranquilidad de conciencia. Incluso después de su pública concesión de que el Gobierno trabaja con devoción sobre la mejora de la contabilidad nacional cuando, quizás, debiera hacerlo para pretender una realidad más próspera. La contabilidad es, según Baura, un concepto literario y, en el entendimiento de los banqueros clásicos, algo menos riguroso y fundamental que el arqueo. En la versión cinematográfica con la que Walt Disney popularizó a Pinocho, el personaje de Carlo Collody, solventaron el problema de la conciencia con la creación de un personaje, Pepito Grillo, en función de adjunto al protagonista. ¿Estaremos necesitando, aquí y ahora, un cuerpo estatal, superior y de alto rango, de pepitosgrillo? La separación, cuasi esquizofrénica, de quienes ejercen los grandes poderes del Estado de sus respectivas conciencias, que serían gestionadas por ese nuevo cuerpo funcionarial que propongo, les permitiría acercarse a la realidad y poder distinguir con nitidez lo público de lo privado y el bien común de la prosperidad de los partidos y otros agentes sociales DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO DON TANCREDO El presidente Rajoy al no haberse dirigido a los españoles se ha revestido de cierta aureola de impasibilidad E N una trilogía que denominó La lucha por la vida Pio Baroja- -un vasco gruñón que no estaba de acuerdo ni consigo mismo- -nos dejó tres novelas impagables La Busca Mala hierba y Aurora Roja En la primera de ellas, una novela excepcional, aparece la mejor descripción que recuerdo haber leído sobre don Tancredo No me refiero a una especie de lance cómico taurino, muy jaleado hace un siglo, pero que fue decayendo y acabó por desaparecer, sino que aludo a la denominación que se da a la persona que permanece inmóvil, casi impasible, ante lo que ocurre a su alrededor. Nuestro presidente del gobierno me recuerda en algunos aspectos a don Tancredo y no lo digo porque sea ajeno a lo que ocurre a su alrededor o permanezca inmóvil, ni mucho menos, Rajoy está en el ojo del huracán. Lo digo porque, después de cinco meses de gobierno- -bien mirado es un tiempo corto, pero el aluvión de medidas gubernamentales hacen pensar en años de actividad- -no haberse dirigido a los españoles lo ha revestido de cierta aureola de impasibilidad. Digo esto porque no lo ha hecho, todavía, en unas circunstancias que dan pie a hablar de lo que suele llamarse un deber inexcusable. En ese sentido, tengo algo más que la impresión de que el presidente del gobierno está actuando como un don Tancredo Hace tiempo que un negro pesimismo se ha apoderado de la sociedad española que, siendo fiel a la ley del péndulo, ha pasado del jolgorio y la fiesta a retraerse de una forma que impresiona. A ese pesimismo se suma el desconcierto. La gente no sabe a qué atenerse siendo muchos los que entienden la gravedad del momento. En ese terreno la pedagogía gubernamental ha sido adecuada, olvidándose de los brotes verdes, de que la recuperación está a la vuelta de la esquina o de que tenemos la primavera en ciernes y otras zarandajas típicas de estéril la incompetencia del zapaterismo. Sin embargo, en las circunstancias presentes, son muchas las personas que se preguntan qué pueden hacer, qué grano de arena pueden aportar para salir del atolladero. Nadie les dice por dónde han de marchar. Nadie les dice qué pueden hacer. Se hace necesario que el presidente del gobierno abandone ese dontancredismo se dirija a la nación y explique a los españoles por qué se adoptan las medidas que se están tomando, las causas de la situación en que nos encontramos y hacia dónde caminamos. Cuando Winston Churchill llegó al gobierno del Reino Unido, la situación era grave, muy grave. La Luftwaffe dejaba caer sobre Londres miles de bombas a diario. Dos días después de constituir gobierno dijo a los británicos que solo podía ofrecerles sangre, sudor y lágrimas. Nosotros no somos británicos- -un castizo diría que gracias a Dios- -y además venimos de un jolgorio sin límites donde se ha tenido derecho hasta a lo que no hay derecho a tener. Pero estoy convencido de que muchos, muchos españoles están deseando que nuestro presidente del gobierno les hable más allá de ruedas de prensa y obligaciones parlamentarias. Son muchos los que desearían saber qué pueden hacer y no esperar a ver que hacen por ellos. Se me olvidaba. Los británicos ganaron la Segunda Guerra Mundial. www. josecalvopoyato. com