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12 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA VIERNES, 1 DE JUNIO DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND DISIMULOS El gasto que venimos padeciendo en esta democracia de pacotilla ha germinado máquinas, como Bankia E N una democracia de mala calidad en la que, como en la nuestra, los poderes del Estado viven amancebados, sin la debida separación y en la exigible distancia, todo es posible con la única condición de que ello no interrumpa el proceso demoledor de la Nación al que, según parece, nos hemos resignado. Ayer, cuando el presidente del CGPJ, Carlos Dívar, comparecía ante los informadores en una rueda de prensa que debió celebrarse hace ya unos meses, y dando por indiscutible la honorabilidad del personaje, tuve la sensación que suele experimentarse al final del primer acto, del prólogo, de una tragedia clásica. No quiero, ni puedo, imaginar la pesadumbre en la que estaremos sumergidos cuando llegue su parte final, su éxodo. La carencia de unos servicios de intervención, exigibles allí donde se maneja dinero público, pueden poner en un brete al máximo representante del Poder Judicial. Y, mientras nuestra Justicia no funciona, en aras del derecho administrativo- -el único que aquí se respeta- tiene que experimentar el dolor de la picota que ya reglamentara Alfonso X pero en versión audiovisual y cósmica. Perdido y solemne, Dívar fue zarandeado ante la opinión pública por lo que, de serlo, es solo- -lo que no sería poco- -una irregularidad administrativa. Llegar a esa pirueta, aunque parezca lo contrario, no es el fruto del ejercicio democrático, sino una entrega a cuenta del nuevo totalitarismo al que nos enfrentamos- -el partitocrático, insisto- -y del que solo cabe esperar mediocridad en sus titulares, obediencia ciega en sus cuadros y la total ineficacia de su esfuerzo. Los mecanismos depuradores del gasto y la eficacia democráticos deben instalarse en el manantial donde nace el río, no en su desembocadura. En esa línea de pensamiento político no puede sorprendernos, por mucho que nos duela, que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijera ayer que, en lo que respecta al potencial rescate de Bankia, el Gobierno español ha actuado de la peor manera posible El gasto desmedido que venimos padeciendo en esta democracia de pacotilla, en la que nadie es responsable de sus actos, y la voracidad autonómica, que no se reduce a sus escenarios históricos, ha germinado máquinas, como Bankia, sin rumbo, con mamandurrias y gestores más políticos que profesionales. Ante ello solo caben la enmienda, a la que no parecen dispuestos los dos primeros partidos nacionales, o del disimulo, que es eje de la peculiar comedia constitucional a la que asistimos, con mucho planteamiento, poco nudo y ningún desenlace. Nada de todo esto podrá arreglarse con burócratas en horas de oficina. PERDONEN LAS MOLESTIAS ARIS MORENO NO ESTAMOS PARA PEGOS Cuando un señor hiperbólico tiene que venir a enmendarnos la plana diga usted que estamos al borde del rescate C ÓMO ESTARÁ el cotarro que ha tenido que venir el señor Gómez, don Rafael, a darnos una lección de sensatez y cordura. No estamos para pegos, vino a decir, y dijo, a cuenta de la pelea de patio de colegio que protagonizaron la semana pasada el señor alcalde y el presidente de la patronal. Por si ustedes no lo recuerdan, don Luis Carreto declaró que nada había cambiado para los empresarios en un año de gobierno del señor Nieto y el regidor, según parece, se tomó el comentario por la tremenda y animó a los afiliados de CECO a que eligieran a un presidente más apañadito. Todo, como ven, en plan versallesco y tal. Cuando un señor hiperbólico, campeón del verbo chusco y la cartera fácil, tiene que venir a enmendarnos la plana diga usted que estamos al borde del rescate. Con un país en caída libre, hostigado por la prima de riesgo, vapuleado por el crack bursátil, amenazado de intervención, ultrajado por retribuciones multimillonarias, conmocionado por tanto trilero de las finanzas y, en definitiva, anonadado ante el caos, no parece lógico que un alcalde y el representante de la patronal se enzarcen en un simple juego de egos. Por mucho que estos entretenimientos de salón hagan las delicias del respetable y ocupen las horas muertas de estas tardes que empiezan a anunciar el estío. Por ahí, el portavoz de UCOR ha estado enorme. No esperábamos un arrebato de moderación y templanza de este constructor inclinado a los excesos. Pero el mundo de la política está plagado de requiebros imprevistos y, de pronto, a la vuelta de una esquina, zas, te aparece un estadista donde antes había un demagogo de andar por casa. Toma liderazgo planetario. Digamos que, por ese lado, se ha mostrado atinado hasta para elegir las palabras. No estamos para pegos. Ahí es nada. Pura filosofía del lenguaje, todo un manual de retórica doméstica, que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Con esta frase sencilla como un abrelatas se puede etiquetar el tiempo en que vivimos. Mucho artificio dialéctico y poco tomate ketchup. Lo cual demuestra que un hombre sin estudios, que ha emergido de la nada y alardea de no haber leído un libro en su vida, está en condiciones de describir con precisión suiza esta época hueca y sin sustancia que nos desayunamos cada día. Usted le pone la frase en cuestión al laberinto del Palacio del Sur, pongamos por caso, y le cuadra ni que pintada. O se la endosa al carrusel del Aeropuerto y tres cuartos de lo mismo. En eso, y sin que sirva de precedente, señor Gómez, le damos la razón sin restricciones. No estamos para pegos. Ni para juegos florales ni para peleas de colegio ni para discusiones bizantinas ni para disputas de alta esgrima con que un día sí y otro también nos aburren nuestros responsables públicos mientras el tinglado se cae a trozos y una panda de desvergonzados se llevan la pasta a manos llenas. En todo lo demás, seguramente, podremos mostrarle nuestras discrepancias. Pero ahí, en esa frase colosal, certera como una daga, ha estado usted inmenso. Desde luego, no estamos para pegos. amvillafaina gmail. com amvillafaina