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ABC DOMINGO, 20 DE MAYO DE 2012 abc. es sociedad SOCIEDAD 89 cha que realmente prolonga la vida, recuerda Carlos López- Otín, catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo. Se demostró, en primer lugar, en modelos animales de laboratorio y se corroboró en primates, pero aún no existen pruebas suficientes para saber si en humanos ocurrirá lo mismo. Hay experimentos en marcha con fármacos que mimetizan bioquímicamente la restricción calórica que en unos años darán respuestas a esta interesante cuestión El mejor punto de partida para enfrentarse al envejecimiento es creer que no estamos programados para envejecer. En realidad, el envejecimiento es el resultado de una acumulación al azar de daños moleculares en nuestro organismo. De una manera sencilla podríamos decir que la evolución se lava las manos una vez que ha pasado la etapa reproductiva señala López- Otín. No estamos programados pero el envejecimiento es inexorable y nos ha acompañado desde el principio de nuestra existencia como especie. Pero la longevidad es plástica y la exploración de los límites de esa plasticidad es lo que determinará hasta dónde podrán vivir los seres humanos del futuro añade. ¿Habrá una pastilla con la que frenaremos nuestra vejez? Creo que en todo caso se ralentizará pero no se detendrá. Además una pastilla no bastará para lograrlo. Probablemente se necesitarán varias intervenciones y tratamientos responde el catedrático de la Universidad de Oviedo. La directora del CNIO, María Blasco, cree que el envejecimiento seguirá siendo inevitable durante muchos años. Pero no me parece ninguna fantasía imposible Carlos López- Otín La longevidad es plástica y la exploración de los límites de esa plasticidad es lo que determinará hasta dónde viviremos Destino evitable María Blasco: Será inevitable durante años. Pero no me parece una fantasía imposible la conquista del envejecimiento Tres pistas Se investiga cómo manipular los genes y contar con fármacos que imitan la restricción calórica que la humanidad tarde o temprano conquiste el envejecimiento De momento, muchos españoles recurren a fórmulas antiedad que ya se comercializan en las farmacias, como la famosa píldora del vino Los primeros estudios clínicos ya han demostrados que reducen el riesgo cardiovascular y pueden ser un aliado para combatir una de las primeras causas de mortalidad, más cuando a la población le cuesta más seguir unos hábitos saludables Este producto, comercializado como suplemento alimenticio, está patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Juan Carlos Espín, uno de los investigadores que ha participado en su desarrollo, tampoco cree que el famoso Daños al azar elixir de la juventud exista ni existirá. No habrá un eureka ni una pastilla milagrosa. Contaremos con tratamientos que nos permita vivir en las mejores condiciones posibles Muchos de los beneficios que ofrecen este tipo de productos se podría lograr solo con una adecuada alimentación y buenos hábitos de vida. Sin tabaco, alcohol, ejercicio o las calorías necesarias. ¿Pero quién lo cumple. Nosotros ofrecemos un camino más fácil. Seguir esos hábitos cuesta horrores. Yo tengo 43 años, tengo antecedentes familiares de diabetes y colesterol y no hago ejercicio. Me tomo extracto de uva todos los días y mis análisis están estupendos Las investigaciones de la Universidad de Oviedo están proporcionando información clave para entender este complejo puzle. Hay grupos que estudian a centenarios que viven en unas condiciones envidiables. El grupo de López- Otín se centra en los genes de las personas con progeria, una extraña enfermedad que les hace envejecer de forma prematura y sufrir en plena niñez los efectos de trombosis, infartos o alopecia, todos problemas propios de la vejez. La prioridad de la Universidad de Oviedo es encontrar soluciones para los enfermos con progeria, como Néstor y Guillermo, dos españoles cuya enfermedad fue caracterizada por el grupo de López- Otín. Aunque el interés es doble. Los genes que producen estas enfermedades están proporcionando nuevas líneas de investigación e ideas para combatir el envejecimiento convencional, ese que a todos nos alcanza y nos iguala apunta. De ahí el interés adicional por estudiar estas enfermedades tan raras que afectan a tan pocos pacientes EN EL PAÍS VASCO Habrá Centro del Envejecimiento, pero menos ambicioso N. R. C. MADRID Viejos precoces El poder de la uva Una de las grandes apuestas de la anterior ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, era la creación de un Centro Nacional del Envejecimiento. El proyecto, muy ambicioso, pretendía dar un impulso decidido a la investigación. Pero la iniciativa, cincelada con la complicidad del País Vasco, no ha contado con el apoyo presupuestario en esta nueva legislatura. En el diseño inicial estaba la construcción de un nuevo edificio para albergar a los grupos de investigación. En plena crisis, no hay partidas económicas específicas para crear esa gran infraestructura científica, pero el proyecto no se paralizará. El actual Ministerio de Economía e Innovación apoya la iniciativa de Garmendia y se ha comprometido a empujarla, aunque redimensionada. No habrá nuevos edificios y el Gobierno vasco deberá buscar rehabilitar instalaciones de su propiedad para alojar el centro que abordará todas las dimensiones del envejecimiento: la investigación básica, la ciencia clínica y la sociosanitaria. 80 años 25 años 30- 45 años Los europeos vivían una media de 25 años y la enfermedad más temida en Europa fue la viruela. La salubridad era pésima, peor que en la época del Imperio Romano. Un londinense del siglo XVIII vivía en condiciones que no hubiera tolerado un romano en el siglo I La esperanza de vida al nacer supera en los países desarrollados los 80 años. Las grandes plagas e infecciones han dado paso a las enfermedades cardiovasculares y al cáncer como principales causas de mortalidad Siglo XXI Siglo XVIII Las mujeres podían vivir entre 30 y 40 años y los hombres podían alcanzar hasta los 45. La mayoría de los fallecimientos femeninos se producían entre los 18 y 29 años debido a partos difíciles y grandes epidemias como la peste negra Edad Media Infografía: CG. Simón