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36 CÓRDOBA DOMINGO, 20 DE MAYO DE 2012 cordoba. abc. es ABC A TABERNARIO SENTIMENTAL tística en el que de lo común surge lo extraordinario. Es decir, ese momento que es el argumento ontológico por excelencia de la existencia de los patios cordobeses... Borges los definió con sobriedad y precisión inigualables: Son las ventanas por donde Dios mira las almas, los declives por los cuales se derrama el cielo en las casas. Y así es de modo especial en las Bodegas Campos, porque se trata del cielo más vertical de Córdoba y de los ojos más claros de Dios... Bueno es proclamarlo ahora, que hace tan poco que ha fallecido José Campos Espinosa, criado en ellos. En ellos subió a la Torre, bajó al Pozo, bebió de la Fuente, se escondió en la Yedra, se protegió como el Galápago, acaso se solazó entre las Mujeres y sin duda rezó al Santo Dios... Hombre cabal y afectuoso, profundamente católico, marido y padre ejemplar, cordobés convencido, fue durante años el sostén del negocio familiar. Y tuvo que vivir tiempos difíciles, porque hasta las casas encantadas tienen sus crisis. Los setenta, pos conciliares y horteras, pusieron las cosas complicadas al vino y a sus liturgias, pero Pepe supo aguantar con fe militante y espíritu de cuerpo y aún pudo ver y disfrutar demoradamente del renacimiento de la empresa. Murió, pues, con la satisfacción del deber cumplido. Y no es poca cosa esta de poder llevarse consigo al cielo la felicidad ya puesta... donde, por cierto, no le habrá pillado la Gloria por sorpresa, puesto que con ella estuvo casado... UBICACIÓN instancias de un canónigo- -cuánto bien han hecho los canónigos en Córdoba- -acudió a buscarse el pan a esta tierra el soriano Domingo Campos del Santo. Y aquí encontró también el vino, primero por cuenta ajena y luego propia, convirtiendo en bodega una vieja casa que adquirió en la collación de la desparecida parroquia de san Nicolás de la Axerquía. La bodega tenía hechuras y pátina de convento. Luego se vinculó a otros inmuebles anejos que le añadieron gracia y asimetría. Y acabó conformando el singular entramado que hoy conocemos y que pasa por ser el recinto privado de la ciudad más visitado por los turistas desde los primeros años sesenta. Fue entonces cuando los famosos- -y no tan famosos- -empezaron a enamorarse de las Bodegas Campos, al percibir en el embrujo de sus salas y patios la genuina identidad del sur. Hay efectivamente algo original, auténtico, telúrico, en esta casa que atrae con la misma fuerza que la gravedad. Tal vez se trate efectivamente de los duendes de los que hablábamos la semana pasada, duendes innumerables y cosmopolitas, que van esparciendo feromonas de gratitud y de alegría por los rincones de las bodegas desde el día de su inauguración. Son los duendes que se hicieron bailarines con Antonio, bailaoras con la Tomata, puro temperamento con Lola Flores, guitarras con Paco Peña, cantaores con Mairena, Fosforito, El Pele o La Talegona, voces eternamente jóvenes con El Dúo Dinámico, technicolor con Carmen Sevilla, cócteles con Chicote, actores con Rabal, versos con Ricardo y con Pablo, latidos con el doctor Concha, pinceles con Miguel y con Ginés, humor con Neville, políticos con tantos, califas con Benítez, duquesas con Cayetana, reyes con nuestros reyes y alma con la familia Campos... O puede que todo sea relativamente más prosaico y se limite al tesón, la inspiración y la suerte de unos pocos nombres- -o leyendas- -de los que se dice que urdieron por sí mismos la maravilla: Tomás Egea, Arturo Ramírez, Paco y Pepe Campos... Ellos lo negarán. Nadie es tan pretencioso que pueda atribuirse el diseño de un paraíso. Y si sus manos se adivinan en cosas sencillas, como en la hornacina donde mora la Virgen de los Albañiles, en los barreños que penden de las paredes blancas o en el purísimo azul de las macetas, será porque aquellos duendes tan versátiles los abdujeron en ese afortunado momento de la creación ar- JAVIER TAFUR y VIC CÓRDOBA Bodegas Campos (II) Hay algo original, auténtico, telúrico, en esta casa que atrae con la misma fuerza que la gravedad: tal vez se trate de duendes innumerables y cosmopolitas Bodegas Campos s encuentra en la calle Lineros, número 32, a espaldas de La Ribera