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ABC DOMINGO, 20 DE MAYO DE 2012 abc. es economia PRIMER PLANO 21 El presidente no quiere una ayuda puntual de la canciller. Sabe que ese auxilio no dura. Busca el respaldo sostenido de Bruselas y que el BCE inyecte toda la liquidez necesaria Rajoy pide más madera a Merkel ANA I. SÁNCHEZ MADRID AFP trabajo y la actividad económica, ya que el pirateo informático y la copia ilegal de contenidos digitales, entre otros aspectos, limita la producción creativa. Además de ocuparse de la crisis en la Eurozona, el G- 8 también abordó otros asuntos económicos, como el mercado del petróleo. Ante la previsión de más interrupciones en las ventas y un esperado incremento de la demanda los próximos meses, estamos siguiendo la situación de cerca y preparados para pedir a la Agencia Internacional de la Energía a que adopte las acciones adecuadas para asegurar que el mercado tiene suministro completo y aportuno Entre el resto de puntos de la agenda, la cumbre del G- 8 trató también sobre energía, cambio climático y seguridad en los alimentos. La cumbre lanzó una nueva alianza para la seguridad en la alimentación y nutrición También se ocupó de nuevos pasos para avanzar en el libre comercio. Por lo que respecta la política internacional, de la que se trató en una cena celebrada el viernes, a la llegada a Camp David, los dirigentes del G- 8 se comprometieron a llamar a Irán a resolver sin retraso todas las cuestiones pertinentes relacionadas con su programa nuclear, incluidas cuestiones concernientes a posibles dimensiones militares También expresaron su pleno apoyo al plan Koffi Annan, ex secretario general de la ONU, para Siria. Desde su último encuentro, a finales del pasado mes de enero, ha llovido mucho en Europa. Y, como ambos quedaron, en España han diluviado reformas. Como un alumno aventajado, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acude hoy a su cita con Angela Merkel con los deberes bien hechos. Aunque la canciller alemana ya sabe de los esfuerzos de La Moncloa. Hace sólo tres semanas, el presidente envió a su número 2 Soraya Sáenz de Santamaría, a presentar al ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, el camino de sangre, sudor y lágrimas que está recorriendo España. Hablar con Schäuble es casi tanto como hablar con la canciller porque es su cerebro económico. En aquella reunión celebrada en la habitación 504- -una suite- -de La Quinta de Las Aguas, un hotel balneario de Santiago de Compostela, el ministro germano quedó impresionado por los sacrificios de España. Lo asegura La Moncloa, que también reconoce contactos habituales- -dos veces por semana- -entre los equipos de ambos países. Rajoy ha sembrado y ahora toca recoger. Hoy pedirá ayuda para España, pero también para el euro. El presidente no entrará en materia a las bravas. Quiere, en primera persona, recalcar su compromiso de rigor y decisión absolutos en la lucha contra el déficit. También su determinación categórica a continuar con las reformas, reconociendo que queda mucho por hacer. Y, en busca del sobresaliente, poner en valor la responsabilidad demostrada por las autonomías el pasado jueves en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Buscando que ayudar a España sea la conclusión natural del encuentro, Rajoy entrará en materia repasando la actualidad: el comportamiento de los mercados estos últimos días y la evolución de la situación económica. Y defenderá la necesidad de reforzar la apuesta por el euro y la integridad de la Eurozona MALAGÓN como receta para evitar males mayores. Quiere defender ante Merkel que España no es cualquier socio. Que su peso es muy importante en la moneda única y los mercados le están castigando como parte del plan para atacar al euro en su conjunto. No persigue tanto una medida concreta de la canciller, un favor para hoy, como la asunción de una línea de actuación a largo plazo. Que las instituciones comunitarias hagan todo lo que sea necesario para que Europa siga unida y la moneda única sobreviva, y también que digan que van a hacerlo. Desde hace varias semanas, coincidiendo con el recrudecimiento de la crisis griega, el Banco Central Europeo ha rebajado en sus discursos su compromiso con la liquidez. Lo ha Alemania elevó la presión hecho por orden de Alemania, que ha querido elevar así la presión sobre los Gobiernos periféricos para que no bajen la guardia y se mantengan en la senda de los ajustes y las reformas. Pero los mercados mueven ficha a un año vista y con la crisis griega más abierta que nunca y el nuevo mecanismo europeo de estabilidad aún sin funcionar, los inversores hacen sus quinielas. Descuentan que Atenas puede acabar saliendo del euro y que, en ese caso, el mercado del crédito se cerraría para España y su financiación podría verse estrangulada. ¿El efecto? La prima de riesgo ha marcado nuevos máximos. Rajoy quiere que el BCE mueva ficha. Que envíe la señal de que va a inyectar la liquidez que necesitan los socios. Y que lo haga. Le da igual cómo. Comprando deuda de los Estados en apuros en el mercado secundario o realizando nuevas subastas para que los bancos capten efectivo y así compren deuda soberana. El jefe del Ejecutivo quiere algo más. Que las instituciones europeas envíen mensajes de respaldo a las reformas que el Gobierno está llevando a cabo. En definitiva, que Bruselas levante diques de contención. Porque España necesita financiarse a buen precio para volver a la senda del crecimiento y su esfuerzo merece un premio. Y porque no es ni Grecia, ni Irlanda, ni Portugal. Pero tiene que convencer a Merkel de eso. Promesa de austeridad Un justo premio La estrategia El jefe del Gobierno no entrará en materia a las bravas. Repasará las reformas y reconocerá que aún tiene mucho por hacer El euro, en juego Defenderá que Europa debe reforzar su compromiso con la moneda única y que eso es comprometerse con Madrid