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ABC DOMINGO, 20 DE MAYO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 17 EL RECUADRO ANTONIO BURGOS TOREROS S. L. Rivera Ordóñez es Tazdevil. Pero no Tazdevil 500 miligramos ni Tazdevil pomada, sino Tazdevil S. L. J ULITO Aparicio pegó el otro día en Madrid un mitin importante, como de cierre de campaña, en la corrida anunciada como de El Ventorrillo. Pero los toros no eran propiedad de Ventorrillo alguno, sino, como expliqué aquí, de Edificaciones Tifán S. L. lo que agrava el sainete, tan poco edificante. Escribí que los toros han perdido la casta y la bravura en plan 15- M, como protesta contra el capitalismo, pues los crían sociedades mercantiles como Agropecuaria Trespalacios S. L. Espectáculos Manchegos, S. L. Medianillos Ganadera S. L. Explotaciones Aldea del CondeS. A. LasRamblasTorosS. L. LosAlburejosS. A. Cortijo Juan Vides S. A. o la que más que de cabaña brava parece de promoción inmobiliaria de chalecitos adosados en la sierra: Los Olivos de Buenavista, S. L. Tal como está el toreo hay que cambiar El Cossío por el Registro Mercantil. Yo, de momento, buscando alos torerosquelidianyestoqueansociedadeslimitadas lo he cambiado ya por www. axesor. es. Donde me he encontrado con que casi todas las figuras y figurillas son compañías mercantiles que les llevan su imagen y contrataciones, así como los llantos de los empresarios para la rebajita del caché cuando, como siempre, no se llenó la plaza. Como las ganaderías, los toreros son también sociedades limitadas con nombresmástorerosquelalechequemamóJoselitodelos pechos de la Señá Gabriela... por las que hilan. Verán. Rivera Ordóñez es Tazdevil S. L. que más que a to- reo suena a antibiótico de amplio espectro. Sepan, pues, que Rivera Ordóñez es Tazdevil. Pero no Tazdevil 500 miligramos cápsulas ni Tazdevil pomada, no, sino Tazdevil S. L. ElFandiesBlancofánS. L. U. Aunqueparezcalocontrario, Blancofán no es un detergente para lavadoras consuavizanteincorporado, sinounasociedaddegestión de banderillas al violín, que con ese nombre sólo se deberían poner a toros jaboneros: Blancofán banderilleó de poder a poder un jabonero sin prelavado, pero con mucho centrifugado Cayetanonovapor laparte dela droguería niporel copago farmacéutico, sino por la Medicina. No general, sino episcopal. Cayetano es Mitraditis S. L. U. No me negarán que Mitraditis suena a enfermedad de obispo: inflamación de la mitra. No quiero ni pensar que sea cosa de la válvula mitral. SalvadorCortés también vade botica. De medicina de las que no te receta el Seguro porque las anuncian por la tele. Cortés es Untorcor S. L. que suena a pomadacontralas hemorroides: Póngase Untorcor, acaba con sus picores en un momento David Mora va de vivero con plantones para la de neón de una suripanta: es El Jardín de Mora S. L. El Juli es Explotaciones Ganaderas Feligrés S. L. No sé si Ganaderas para lo pecuario o Ganaderas para lo pecuniario, para ganar el dinero como tierra. Con mucha devoción, eso sí, porque es Feligrés. Dice Carlos Herrera que Castella es Napoleón. Se equivoca: Castella es la Compañía General Taurina S. L. Título, comoHerreraenlamili, completamenteferroviario: Compañía General Taurina... y de los Grandes Expresos Europeos. Los caballeros en plaza no se quedan atrás. Andy Cartagenaes Rejones de Levante S. L. pues juannajela de Levante tela con su caballo. Diego Ventura tiene nombre fiscal de restaurante de carnes a la plancha: El Rincón de Diego S. L. De donde se infiere que los carteles son un engaño. Un cartel bien rematado y ajustado a la verdad deberíaponer: PlazadeTorosdeTaurodeltaS. A. 6 magníficos toros de Edificacioees Tifán S. L. 6, para Tazdevil S. L. Blancofán S. L. U. y Untorcor S. L. acompañados desus correspondientes cuadrillas de picadores, banderilleros y asesores fiscales UNA RAYA EN EL AGUA IGNACIO CAMACHO EL OPTIMISTA TACITURNO En el fondo de su rígido blindaje emocional, Rajoy tal vez sea un optimista capaz de creer aún en el poder de la política E MÁXIMO L más escéptico de los políticos es en el fondo un optimista que se cree capaz de contribuir más que los demás a cambiar el mundo. Mientras el sistema de pensamientomoderno estuvo dominado por el marxismo persistía en la política un cierto pesimismo ante las condiciones de la Historia, pero el fracaso de los socialismos al final del siglo XX desató la euforia fukuyamista sobre las posibilidades infinitasdel modelo democrático. Ahora la persistencia de esta recesión, capaz de resistir como un virus mutante a cualquier tratamiento de choque, ha vuelto a instalar en la mentalidad colectiva una patente desconfianza en los agentes de representación pública, cuya tarea parece desbordadapor decisionesexternas procedentesde ámbitos económicos mal identificados que actúan con autonomía determinante. Los llamamos los mercados y se trata, más o menos, de grandes intermediariosde inversiónfinanciera en losquea lo largodel siglo XXI los Estados han ido depositando su destino a través de enormes emisiones de deuda que soportaban el engañoso artificio de un bienestar a crédito. En semanas de vértigo como ésta, sacudidas por enormes convulsiones bursátiles que han desatado inclusooleadas depánico popular, el Gobierno deRajoy ha podido sentir en carne propia el vértigo de esa limitación de la política. Le sucedió antes a Zapatero perola palmariaincompetencia delex presidente hacía pensar en una cierta lógica del fracaso que castigaba su endeblez, su inconsistencia, su frivolidad, su adanismo. Empero, la aplicacióndecidida de lasrecetas ortodoxas impuestas por los propios portavoces de los mercados naufraga también en una especie de crisisde credibilidadque ha sumidoen el desconcierto al Gabinete marianista. No hay respuestas. España ha quedado expuesta a un implacable zarandeo que escapa a las convencionales relaciones de estímulo- reacción. El aparato no obedece a las instrucciones del cuadro de mandos. En medio del bloqueo funcional, que ha sembrado de desaliento las filas del partido gobernante, el entorno de La Moncloa trata de transmitir que el presidente tal vez sea el único que no ha perdido la calma. Su concepto blando y pasivo de los tiempos políticos desespera a la opinión pública pero le mantiene a él la confianza en los efectos de su paciencia. Cree que es cuestión de tiempo, de aguante, y prefiere permanecer en un plano de reserva, inmune a los reclamos de la sociedad mediática. Marianismo puro: temple, silencio, resistencia. En el fondo de su introvertido hieratismo, de su rígido blindaje emocional y de su escueta expresividad taciturna, acaso Rajoy sea a su estilo uno de los últimos optimistas: frente al empuje tormentoso y volátil de los mercados y al receloso nerviosismo de los ciudadanos, parece continuar creyendo en el poder convencional, estable y sensato de la política. O puede que no tenga más remedio.